La misión inusual del FBI para rescatar un niño de 10 años que fue llevado a Cuba por una madre trans y su pareja marcó el segundo avión del gobierno de Estados Unidos que aterriza en La Habana en menos de un mes, y puso en evidencia otro capítulo de la colaboración existente entre organismos de ambos países a pesar de la retórica de confrontación política.
El avión gubernamental, un Boeing 757, despegó desde Virginia y aterrizó en La Habana el pasado lunes con el visto bueno de las autoridades cubanas, que desde el 16 de abril localizaron a la familia estadounidense y coordinaron su devolución con los representantes estadounidenses radicados en Cuba.
Según los registros de vuelo, el avión retornó a Richmond, Virginia, a las 7:47 pm del lunes con el niño presuntamente secuestrado y las dos mujeres detenidas, que han sido imputadas con cargos de secuestro parental internacional.
🧵(1/2) – FBI/DOJ B752 (JENA324) landed in Havana, Cuba, on 04/20/26 at 3:25 pm UTC. likely an FBI Operational Mission.
— U.S. Government Jets (@USGovJets) April 21, 2026
Departure: Richmond International Airport (KRIC)
Destination: Havana Jose Marti International Airport (MUHA)
Reg. N119NA | ICAO: A04ECF
Est. Fuel: 6,460 gal |…
Se cumplió así el segundo viaje de un avión gubernamental estadounidense este mes, luego del vuelo que una delegación del Departamento de Estado había viajado también en una aeronave oficial el pasado 10 de abril. El hecho no sucedía desde el 20 de marzo de 2016, cuando el Air Force One que transportaba a Barack Obama en su visita de deshielo se posó sobre la pista del Aeropuerto Internacional “José Martí”.
Fue además la segunda misión de funcionarios del FBI en Cuba en menos de un mes. A comienzos de abril un equipo técnico del FBI viajó a la isla para proseguir las investigaciones sobre el incidente armado con una lancha de Florida que costó la vida a cinco de sus 10 tripulantes, el pasado 25 de febrero.
«Estamos agradecidos con las fuerzas del orden por haber actuado con rapidez para restituir al niño a su madre biológica», declaró Melissa Holyoak, fiscal federal adjunta para el Distrito de Utah. Las mujeres arrestadas y el menor son residentes del condado de Cache, en Utah.
Los detalles del caso están contenidos en una declaración jurada de la agente especial del FBI, Jennifer Waterfield, presentada en un tribunal federal de Utah la semana pasada.
Rose Inessa-Ethington, de 42 años y también conocida como Eri Ethington, y Blue Inessa-Ethington, de 32 años y conocida también como Carly Ann Crosby, comparecieron ya ante un tribunal de Richmond, Virginia, para una audiencia de lectura de cargos y serán trasladadas al Distrito de Utah en una fecha próxima para continuar el proceso judicial, según la fiscalía federal en Salt Lake City.

El niño, que estaba bajo custodia compartida, fue entregado a su madre biológica, identificada como L.B.
Según los documentos judiciales, el 28 de marzo de 2026, el menor debía viajar en automóvil a Calgary, provincia de Alberta (Canadá), para un viaje de acampada planeado junto con el padre biológico, Rose Inessa-Ethington, que ahora es una mujer trans, su pareja —Blue Inessa-Ethington— y el hijo de tres años de Blue.
Sin embargo, el grupo nunca llegó al hotel en Calgary ni al camping donde tenían previsto alojarse entre el 29 de marzo y el 2 de abril. No se tuvo noticia del grupo desde el 28 de marzo, fecha en la que el menor de 10 años comunicó a su madre biológica, por vía telefónica, que habían llegado a Canadá.
El 3 de abril, el niño debía ser devuelto a su madre biológica tras el viaje a Calgary, pero eso nunca ocurrió.

Según los documentos judiciales, el 29 de marzo el grupo familiar cruzó la frontera entre Estados Unidos y Canadá y tomó un vuelo desde Vancouver con destino a Ciudad de México. Luego, el de abril tomó un segundo avión desde Mérida con destino a La Habana.
Las autoridades mexicanas confirmaron sus llegadas y salidas mediante el uso de sus pasaportes estadounidenses, según indican documentos judiciales. Las entrevistas realizadas a la familia del menor suscitaron serias preocupaciones respecto al bienestar del niño, dado que, si bien nació varón, se identificaba como niña.
La declaracióm jurada señala que la propensión del menor a identificarse como niña se le atribuía, en gran medida, a la manipulación ejercida por Rose, de acuerdo con la familia materna.
El temor de la madre biológica y otros familiares era que el niño había sido llevado a Cuba con el fin de someterlo a una cirugía de reasignación de género antes de alcanzar la pubertad.
No hay ninguna evidencia o declaración que confirme los supuestos planes de la madre tras de someter al niño a una cirugía de cambio de sexo en Cuba, donde no se realizan operaciones de este tipo a menores de edad, pues está prohibido por la ley. Incluso las personas adultas enfrentan largos procesos para poder acceder a cirugías para la redefinición de género.
El 13 de abril un tribunal estatal de Utah ordenó que el menor fuera restituido de inmediato a su madre biológica, a quien le fue concedida la custodia exclusiva de su hijo. Tres días después las autoridades cubanas localizaron al grupo familiar y procedieron a facilitar el proceso de repatriación a Estados Unidos.
«Este caso pone de manifiesto la solidez de las alianzas de colaboración para localizar a las víctimas, facilitar su reunificación y garantizar la rendición de cuentas», dijo Robert Bohls, agente especial de la oficina del FBI en Salt Lake City.
El Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado y la Oficina de Operaciones de Control y Expulsión (ERO) del Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en La Habana desempeñaron un papel fundamental en la recuperación segura el menor, en colaboración con la Oficina del Agregado de las Fuerzas del Orden del FBI en Ciudad de México.
ACUSACION CONTRA MUJERES DE UTAH POR SECUESTRO DE MENOR/ 16 DE ABRIL DE 2026