
Como si fuera Justin Verlander, el astro de Tigres de Detroit, o el novato Stephen Strasburg de los Nacionales de Washington en el 2010, así ha comenzado el cubano José Fernández su vertiginosa carrera en Grandes Ligas.
Con 20 años, el villaclareño se metió en el Juego de Estrellas 2013, donde tiró una entrada perfecta frente a tres señores toleteros de la Liga Americana, con dos ponches repartidos: Miguel Cabrera, Dustin Pedroia y Chris Davis.
Este domingo, Fernández se apuntó su séptima victoria de la temporada frente a los Piratas de Pittsbugh, un equipo en la lucha por la cima de la División Central de la Nacional. Fue una actuación espectacular en ocho innings para llevarse el triunfo 3×2. El diestro ponchó a 13 con 97 envíos -74 strikes y 23 bolas-, no dio boletos y toleró solo cinco hits.
Esa actuación le valió para ser escogido este lunes como Jugador de la Semana en la Liga Nacional, distinción compartida con su compañero de equipo Steve Cishek, cerrador de los Marlins.
Ahora con balance de 7-5 y 2.71 de efectividad con el equipo con el segundo peor récord en Grandes Ligas (40-63) después de los Astros de Houston, la hazaña del diestro cubano cobra dimensión histórica. En 119.2 innings ha propinado 124 ponches y sus rivales le batean apenas para 195.
Pero su triunfal entrada en las Mayores merece también pensarse con serenidad y perspectiva de futuro.
Imponiendo respeto
Fernández empezó esta temporada como abridor, con toda la potencia que puede tener un estelar de varias campañas, tirando bolas rapidísimas, curvas mareantes y sliders capaces de dominar a cualquier bateador, imponiendo respeto y asombrando a los fanáticos, porque en ese corto tiempo de vida, el 99 por ciento de los lanzadores, generalmente están en su recorrido por las diferentes categorías de Ligas Menores.
Pletórico de juventud y empuje, ha dado un salto tan grande, como el de un escolar de cuarto grado que ingresa en la Universidad y en su primer examen obtiene buenas calificaciones. Formado bajo la batuta del talentoso entrenador Orlando Chinea, subió como la espuma. No compareció en la pelota juvenil cubana, por su corta edad, y su paso por las Ligas Menores fue tan corto que no llegó a tirar 140 innings en Doble A.
La inmensa mayoría de los grandes monticulistas han pulido defectos, han madurado y fortalecido su brazo de lanzar en las sucursales, en un promedio de cuatro años. Un proceso de maduración y formación integral que comprende además aspectos educativos y culturales.
Nos preguntamos si su brazo y su organismo, que no se prepararon como los demás, resistirá el fuerte bregar de comenzar juegos cada cinco días durante seis meses.
Chapman, una estrategia
Una idea de lo que significa estar en Ligas Menores nos remonta al caso de Aroldis Chapman, el meteórico zurdo cubano: en Series Nacionales actuó en más de 400 episodios al reunir su trabajo allí, más su paso por las filas juveniles y eventos internacionales, a lo que hay que añadir su desplazamiento en los equipos fincas de los Rojos de Cincinnati.
Antes de subir a Grandes Ligas, Chapman tiró 108 entradas, pero ya en la mejor pelota del mundo, el alto mando de los Rojos, ha preferido inteligentemente mantenerlo como cerrador, casi siempre con un inning o menos por salida.
Volvamos al astro Verlander, que «se cansó” de pitchear mientras era escolar y en su bregar por los circuitos menores. Después ha mantenido una calidad inalterable: Novato del Año 2006 y Premio Cy Young en el 2011, tiene su brazo saludable.
En cambio, Strasburg intervino en más de 250 capítulos por los equipos fincas, debutó en el 2010, con 14 ponches en siete innings, pero poco después se lesionó el brazo y visitó el quirófano en el 2011. Con muy poca labor en esa campaña, se recuperó en el 2012, sin embargo, su recta de hasta 100 millas ha decaído y los atributos que le empinaron a la fama hace tres temporadas, han disminuido de forma tal que ya no es la figura central de los Nacionales.
De la cúspide al silencio
En los últimos 15 años, muy pocos serpentineros que comenzaron temprano han permanecido en la cúspide, como el venezolano Félix Hernández (Marineros de Seattle) y el zurdo Clayton Kershaw (Dodgers de los Angeles), pero otros se han evaporado como Mark Prior y Rick Ankiel. Henry Owens, nieto de cubanos, arrancó con una tremenda fuerza con los Marlins, pero dos años después, sufrió un par de cirugías en su brazo y ahora estudia Medicina.
Con el equipo floridano estuvo Josh Johnson y casi nadie le mienta ahora. Tim Lincecum, con números y honores brillantes entre el 2007 y el 2011, se vino abajo en el 2012, y ha perdido muchas de sus facultades. Dontrelle Willis, aquel zurdo impresionante de la temporada del 2003, se esfumó con la misma velocidad que entró a las Mayores; Neftali Feliz tuvo dos temporadas de ensueño como cerrador con los Rangers de Texas y en el 2012, se disipó, por culpa de los dirigentes de la novena que quisieron convertirle en abridor.
«Fernández, está listo para brillar en las Mayores por muchos años, tiene todos los atributos necesarios pasar ser uno de los más grandes lanzadores cubanos de todos los tiempos», así me dijo Orlando Chinea, el excelente técnico de pitcheo que estuvo a cargo de la preparación del joven talento cubano en Tampa.
Lanzador de excepción
Chinea considera que el repertorio de su discípulo incluye un rosario de lanzamientos que pocos pitchers tienen en estos momentos.
«Posee dos rectas diferentes, utiliza cambios de velocidad, tira sliders y sinkers distintas contra bateadores zurdos y derechos. Hay Fernández para mucho tiempo en Grandes Ligas», piensa el preparador, que ha tenido bajo su tutela a grandes lanzadores cubanos.
Cuando subió a las Mayores, el pasado 31 de marzo, los Marlins dijeron que Fernández trabajaría en la temporada entre 150 y 170 entradas, con el propósito de cuidarlo para empeños futuros como figura central de la franquicia. De manera que si el compromiso se cumple, le van quedando entre cuatro y ocho juegos como abridor, contando las 119.2 que ha lanzado. Aunque se muestre temerario y dispuesto a seguir muchas veces cuando su cuota de lanzamientos ha expirado, creo que es hora de mirar por encima de los éxitos del presente, que tienen un significado de reafirmación para el joven lanzador, pero no significarán nada a la larga si no logra preservarse en condiciones físicas y cuidar su brazo para empeños mayores.
La lista de los que llegan a Ligas Mayores es inmensa, pero pocos los que pueden pasar los innumerables escollos de ser figuras de primer nivel. ¿Será Fernández otro de estos deslumbrantes monticulistas que se apagan al primer soplo o de los que permanecen en la memoria de los aficionados por toda la vida?
Ojalá que los Marlins no malogren el brillante futuro que acaricia Fernández, llamado a figurar entre los grandes pitchers cubanos en la historia de Grandes Ligas.
Actualización: José Fernández fue elegido Novato del Mes de la Liga Nacional durante julio, sumando otro galardón a su exitosa carrera en las Mayores.