El ex presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez consideró que la implantación en Cuba de un modelo con iniciativa privada bajo control del Estado puede convertirse en una anestesia para adormecer los reclamos democráticos en el país.
«Muchas personas piensan que ese es un camino más largo para llegar a la democracia, porque eso [la iniciativa privada] se puede constituir en una anestesia que quite el dolor de la falta de libertades en toda la ciudadanía y, por el halago de esa anestesia, se deje de pensar en la necesidad de recobrar libertades», opinó el político colombiano en una entrevista para el programa A Mano Limpia de America TeVe, en Miami.
Uribe manifestó que en el caso de Cuba suele considerarse importante estimular la iniciativa privada y la creatividad ciudadana para sacar al país de la pobreza, pero recomendó que cualquier paso deberá ser estudiado con mucho juicio.
«Yo diría que tienen una base humana importante por los esfuerzos que han hecho en materia de educación y salud», añadió. «Se podrá decir que la integración de la iniciativa privada al sistema es una opción para Cuba, pero otros pueden pensar que es grave, porque va a aplazar más el retorno a las libertades».
El ex mandatario, de 58 años, visitó Miami para participar en un evento organizado por la Red de Liderazgo Hispano de Estados Unidos, que sesionó la pasada semana con la participación de importantes figuras políticas y empresariales. Actualmente es profesor invitado de la Escuela Walsh del Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown, donde fue nombrado Académico Distinguido en Liderazgo Global.
Sus reflexiones sobre Cuba coinciden con un momento en que el país caribeño trata de reorganizar su economía y estimular el trabajo por cuenta propia en medio de una crisis que dejará sin empleo a unos 500 mil trabajadores en los próximos meses.
Modelo chino en Cuba
Uribe se adentró en consideraciones sobre el modelo económico chino en Cuba y valoró las opciones de que la iniciativa privada desemboque en un proceso de cambios democráticos en la isla.
«Diría que el modelo chino puede funcionar en Cuba, pero me temo que no funcione en otros países latinoamericanos, debido a que los inversionistas les tengan más desconfianza», opinó Uribe, que durante su mandato en Colombia (2002-2010) fue un incansable promotor del sector privado.
Remontándose a la época estudiantil, dijo que su generación se forjó en las bancas universitarias en los años del furor del marxismo y el sueño de la dictadura del proletariado.
«Muchos de mis compañeros abrazaron las guerrillas marxistas de la dictadura del proletariado, y por supuesto yo desde jovencito combatí frente a eso», señaló. «Pero esos enfrentamientos radicales no nos permitieron prever en esa época varios fenómenos que se sucedieron después muy rápidamente: la caída del Muro de Berlín, el colapso soviético, la transformación china…»
Convivencia del totalitarismo
Uribe expresó que en esos años llegó a pensarse que el mundo se dividiría entre el comunismo de Ho Chi Minh, el comunismo soviético, el comunismo chino y el comunismo castrista, sin «otro espacio para el mundo del futuro».
«Tampoco se consideró la opción que finalmente escogió Deng Xiaoping, la de combinar el totalitarismo con la economía de mercado», recordó el estadista. «Ese es un ensayo que ha resultado bien en China, pero uno diría que no sabe cuánto vaya a durar el totalitarismo ni quién le va a ganar la carrera a quién. Porque aunque aparezcan conviviendo finalmente son polos antagónicos, el totalitarismo y la iniciativa privada».
Recordó que desde la época de Deng Xiaoping -el gran arquitecto de las reformas chinas y gobernante entre 1978-1992- conviven, en una suerte de hermandad, el totalitarismo y la iniciativa privada.
«Pero en algún momento recordarán que son antagónicos», pronosticó. «Entonces puede ser que la iniciativa privada derrote al totalitarismo, o que el totalitarismo para salvarse derrote a la iniciativa privada y vuelva a reprimirla».
Interrogado sobre lo que le dice el instinto respecto al futuro de Cuba, Uribe se mostró cauteloso: «En un país que lleva 50 años con una revolución comunista, el instinto primero tiene que observar».