Trump destituye a Kristi Noem como Secretaria de Seguridad Nacional

Noem será remplazada por Markwayne Mullin, senador republicano por Oklahoma, a partir del 31 de marzo.
Kristi Noem durante una audiencia ante el Congreso. Foto: Captura de video/CF.

El presidente Donald Trump anunció este jueves la destitución de Kristi Noem como Secretaria de Seguridad Nacional luego de 14 atribulados meses de gestión en el cargo.

En su cuenta de Truth Social, Trump informó que Noem será remplazada por Markwayne Mullin, senador republicano por Oklahoma.

Mullin, que cumplirá 49 años el próximo 26 de julio, se desempeña como senador federal desde 2023, luego de una década como legislador por Oklahoma en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

La decisión se produce luego de una semana de polémicas audiencias en el Congreso que intensificaron el escrutinio sobre su liderazgo y la gestión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y sus agencias en materia de inmigración.

Trump dijo que el cambio de puesto al frente del DHS se producirá a partir del 31 de marzo.

Markwayne Mullin, senador republicano por Oklahoma.

Noem se desempeñaría como Enviada Especial para el Escudo de las Américas, un cargo vinculado a una nueva iniciativa de seguridad regional que la administración Trump planea presentar este fin de semana durante una cumbre con mandatarios latinoamericanos en Miami.

La decisión marca un giro radical respecto a una notoria pieza del andamiaje del segundo mandato de Trump es la primera vez que destituye a un secretario del gabinete desde su regreso a la Casa Blanca.

La salida de Noem del puesto ocurre tras otra importante reestructuración a principios de este año, cuando Trump reemplazó a su Asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, quien se vio envuelto en la controversia por la filtración de conversaciones delicadas en torno a planes de guerra en un chat grupal de Signal.

Noem, de 54 años y exgobernadora de Dakota del Sur, fue una figura central en la implementación de la agresiva política migratoria de la administración Trump.

Como directora del DHS, supervisó las agencias responsables de la seguridad fronteriza, impulsó la cacería migratoria de los agentes de ICE, recrudeció la aplicación de la ley de inmigración, dictó recias normativas y se convirtió en el rostro más visible de la extensa campaña de deportación y acciones de persecución en la frontera sur.

Sin embargo, su gestión estuvo marcada por crecientes controversias que erosionaron el apoyo dentro y fuera de la administración.

Particularmente comprometedor es que sobre sus espaldas carga la responsabilidad de las muertes de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti, asesinados a manos de agentes federales durante operativos de control migratorio en Minneapolis, a principios de este año.

Pero los problemas de Noem han ido en ascenso, debido al estancamiento presupuestario para el DHS en el Congreso.

La autorización para financiar el DHS expiró a mediados de febrero, lo que ha obligado a un cierre parcial de agencias como la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y la Guardia Costera (USCG).

Los demócratas han presionado a la administración para que modifique las prácticas de control de inmigración como condición para restablecer la financiación completa, e incluso estaba extendida la solicitud de que Noem renunciara para facilitar cualquier acuerdo.

Pero el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, de Nueva York, afirmó que el nuevo liderazgo no cambiaría las exigencias de su bancada para restringir la aplicación de la ley migratoria. «La corrupción es profunda», dijo.

En medio de la tormenta congresional, Trump se enfureció con Noem esta semana después del comportamiento de ella en los comités del Congreso para audiencias de supervisión en las que fue vapuleada por legisladores de ambos partidos.

El centro de la disordia de Trump fue que durante los interrogatorios ante el Congreso, Noem aseveró que la campaña publicitaria de la administración para animar a los inmigrantes indocumentados a abandonar voluntariamente a Estados Unidos, a un costo de $220 millones de dólares, estaba autorizada por Trump.

Reportes del círculo cercano de la Casa Blanca indicaron que el presidente negó conocer la iniciativa y se incomodó con el desempeño de Noem.

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