Nueva York acogerá este sábado un concierto histórico en homenaje a Celia Cruz como parte de las celebraciones emprendidas alrededor del mundo por el centenario de la Guarachera de Cuba.
El evento se efectuará este 9 de agosto entre 7 y 10 pm, con la participación de una pléyade de músicos cubanos: los cantantes Issac Delgado, Aymée Nuviola y Lena Burke, el bajista y vocalista Alain Pérez, Melvis Santa, actriz, pianista y percusionista, y Brenda Navarrete, multinstrumentista y experta en los tambores batá.
Las puertas del recinto se abrirán desde las 6 pm para ofrecer una clase de baile gratuita, impartida por los bailarines Adriel Flete y Jordyn Lurie, de Talía Productions.
Será una fiesta colosal en los predios del SummerStage, el mayor festival de artes escénicas al aire libre que anualmente se realiza en el Central Park de la urbe neoyorquina en los meses de verano. En esta ocasión el festival cumple su temporada 39 de espectáculos y contribuciones artísticas para beneplácito de los residentes y visitantes de la ciudad que nunca duerme.

La convocatoria a exaltar el legado de la Guarachera de Cuba en el SummerStage tiene una connotación fuertemente simbólica, pues fue en este escenario del Rumsey Playfield donde Celia Cruz se presentó por última vez en Nueva York, en 2001.
Nueva York fue la ciudad de adopción, el lugar que la acogió, la veneró en los años gloriosos de la Fania All Stars y la ebullición del movimiento de la salsa, y la despidió en una jornada de sentido desbordamiento popular tras su muerte, en 2003. Allí también reposan sus restos en un mausoleo en el cementerio Woodlawn del Bronx, con un puñado de tierra cubana que ella misma recogió, agachándose para escarbar el suelo del otro lado de la cerca, en una visita a la Base Naval de Guantánamo.
En la ciudad hay otros lugares que tienen fijado su nombre. Como la esquina de Reservoir Avenue y West 195th Street, adyacente a la escuela Celia Cruz Bronx High School of Music; también un tramo de Fordham Road se llama Celia Cruz Boulevard.
“Estamos cerrando un círculo con este concierto por Celia. Hay una especial energía que late entre la gente que la quiso y la sigue escuchando como si estuviera presente entre nosotros”, dijo Omer Pardillo Cid, presidente de la Fundación Celia Cruz y albacea del patrimonio de la artista.
Justamente los conciertos masivos y las rumbas de arrollador tributo deberían estarse produciendo en Cuba, adonde nunca regresó tras su precipitada salida, el 15 de julio de 1960.
En Cuba los festejos por el centenario de Celia no existen, no se mencionan, en uno de los más execrables capítulos de censura oficial y degradación cultural que recuerde la historia contemporánea –valga decir, no obstante, que hay artistas en la isla impulsando proyectos personales para homenajearla. Ni siquiera los medios estatales han mencionado la aparición del rostro de la artista cubana más universal en una moneda oficial que circula en Estados Unidos como reconocimiento a su aporte a la cultura latina y a su país de adopción.

Pero el grito celebérrimo de ¡Azúcar! va a retumbar con más fuerza en las próximas semanas alrededor del mundo, en plazas, teatros, escenarios abiertos, universidades, centros de cultura, que se aprestan a rendir homenaje a Celia, en vísperas de la fecha del centenario, el 21 de octubre.
Para entonces debe salir a la luz Celia en el mundo (1962-2003), el monumental aporte de la historiadora e investigadora musical Rosa Marquetti por completar una biografía de la artista, publicado por la editorial Planeta.