The Washington Post compara a académicos cubanos con inconformes de la era soviética

El profesor Rafael Hernandez, editor de la revista Temas, uno de los academicos rechazados.
El profesor Rafael Hernandez, editor de la revista Temas, uno de los academicos rechazados.
Por Redacción CaféFuerte

El influyente diario The Washington Post criticó duramente al gobierno de Estados Unidos por negar visas a un grupo de académicos cubanos que debían asistir esta semana al XXX Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) en la ciudad de San Francisco.

En un editorial publicado este lunes, el periódico consideró «misteriosas y desconcertantes» las razones que llevaron al Departamento de Estado a rechazar las solicitudes de visas de 11 académicos cubanos, y dijo que la postura de Washington envía un mensaje que «transmite debilidad, no fuerza».

El Departamento de Estado procesó 77 solicitudes de visado para viajar a la conferencia de LASA, que se efectuará del 23 al 26 de mayo. De esas solicitudes se emitieron 60 visas, 11 fueron rechadas y seis están aún en fase de revisión.

El artículo llamó a los académicos rechazados los «refuseniks de Cuba», asegurando que se trata de «pensadores independientes que han obligado a discusiones que el régimen de Castro preferiría no tener».

El término refuseniks es asociado mayormente con los judíos soviéticos que el régimen comunista impedía viajar al extranjero, pero se ha generalizado para identificar a los inconformes dentro de un sistema político.  

The Washington Post fustigó también la «absurda protesta de los políticos cubanoamericanos» por la visa otorgada a Mariela Castro, hija del gobernante Raúl Castro, para participar en el congreso en un panel sobre la sexualidad en Cuba.

El otorgamiento de la visa a Mariela Castro, directora del Centro de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) ha motivado incluso reacciones contrapuestas del candidato republicano Mitt Romney y de la campaña del presidente Barack Obama. Sin embargo, los republicanos no mencionan que Castro recibió tres visas para venir a EEUU entre el 2001 y el 2002, concedidas por la administración de George W. Bush.

A continuación CaféFuerte reproduce en español el texto íntegro del editorial de The Washington Post.

LOS REFUSENIKS DE CUBA

Nadie se sorprende mucho cuando el gobierno cubano, que vive con el miedo mortal de la libre circulación de ideas, niega visas a los disidentes de su propia cosecha. Sin embargo, cuando Estados Unidos prohíbe a los estudiosos cubanos asistir a una conferencia académica de cuatro días en California, se rebaja hasta el nivel del régimen de La Habana y degrada los valores estadounidenses.

Eso es lo que el Departamento de Estado ha hecho de cara a la 30ma. Conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), que se celebrará esta semana en San Francisco. De los aproximadamente 2,000 conferencistas que se esperan de América Latina, a 11 cubanos seleccionados se les niegan las visas para entrar a Estados Unidos. (Otras 60 han sido aceptados, y seis aún están bajo revisión).

Las razones de los rechazos son misteriosas y desconcertantes. De los 11, muchos son reconocidos académicos de prestigio internacional, con vínculos largamente establecidos con los mejores especialistas estadounidenses. Uno de ellos es un ex embajador en la Unión Europea.

¿Se siente amenazado Estados Unidos por Milagros Martínez, vicerectora de la Universidad de La Habana, quien no ha dejado de abogar por intercambios académicos con universidades estadounidenses? ¿O por Soraya Castro Mariño, una valiosa especialista en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos? ¿O por Rafael Hernández, un erudito y editor que ha enseñado en las universidades de Harvard y Columbia?

Estos y otros entre los refuseniks cubanos son pensadores independientes que han obligado a discusiones que el régimen de Castro preferiría no tener.

«Ellos son precisamente el tipo de persona a quien usted no quisiera negarle una visa», nos dijo John H. Coatsworth, decano de la Universidad de Columbia y un estudioso de América Latina. «Es extraño».

Los rechazos envían el mensaje de que un timorato Washington está de alguna forma temeroso por los puntos de vista opuestos de los académicos de una isla-nación pobre, con una población disminuida y una economía del tamaño de Arkansas. Es un mensaje que transmite debilidad, no fuerza.

Entonces, ¿a qué viene la protesta absurda de los políticos cubanoamericanos, incluyendo miembros del Congreso, para cuestionar la visa otorgada a Mariela Castro, hija del presidente cubano Raúl Castro y defensora de los derechos de los homosexuales y transexuales? ¿Qué es lo que provoca en ellos tanto miedo?

Las cartas formales enviadas por el Departamento de Estado a los solicitantes rechazados dicen que su presencia sería «perjudicial» para los intereses estadounidenses. Un portavoz, sin ofrecer más explicaciones, volvió a caer legalidades de caldera que, en un giro casi soviético, se tradujo como: Rechazado por la ley. No importa que los 11 hayan viajado antes -de manera totalmente legal- a Estados Unidos.

En varias ocasiones el gobierno de George W. Bush emitió negaciones generales a docenas de académicos cubanos que trataban de asistir a la conferencia de LASA. Eso obligó a los patrocinadores a cambiar tres conferencias consecutivas fuera de Estados Unidos, y realizarlas en Canadá y Brasil.

Esa fue una vergonzosa posición sobre la tolerancia y las protecciones constitucionales en Estados Unidos. La libertad de expresión está destinada no sólo a proteger a los que tienen la palabra, sino también a aquellos que quieran escucharlos.

Traducción: CaféFuerte

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