The New Yorker: ¿Han huido los cubanos de un estado autoritario para refugiarse en otro?

El reportaje de Jon Lee Anderson se adentra en los confines cubanos con una visión calidoscópica y nos sitúa ante los desgarradores retos del futuro de Cuba y la comunidad de Miami.

Jon Lee Anderson, uno de los periodistas imprescindibles de nuestro tiempo, acaba de publicar un extenso y minucioso reportaje en la revista The New Yorker sobre la crisis cubana, entendida tanto desde la debacle económica y social que ha desencadenado el mayor éxodo en la historia de Cuba, como en el complejo panorama de polarizaciones políticas y conflictos migratorios que reverberan en ese otro lado, antagónico y a la vez simétrico de la geografía cubana, que es Miami en la era Trump.

Cuba ante su nueva, demoledora realidad. Ese es el foco de este reportaje que repasa todas las aristas de dos escenarios cambiantes y repletos de desgarradores retos para un futuro que, a velocidad estrepitosa, se nos va convirtiendo en presente.

La pregunta que titula el artículo comporta una aguda provocación, pero es también una invitación a pensar el sentido de nuestro accionar como individuos con una responsabilidad ante la Historia, luego de una larga noche de totalitarismo y liviandades políticas.

La virtud mayor de este viaje a los confines cubanos es su visión calidoscópica. No hay realmente información que no conocíamos del desastre en La Habana o del comportamiento de la comunidad cubanoamericana y los malabares políticos de sus congresistas. Pero puesto todo bajo la integración analítica de Anderson, el resultado es una pieza antológica de reporterismo en profundidad, en momentos en que el periodismo resulta una profesión en fuga.

El reportaje tiene además espléndidas fotos tomadas, en Cuba y en el Sur de Florida, por Rose Marie Cromwell. La versión digital está ya disponible y podrá obtenerse en la edición impresa de The New Yorker el próximo 6 de octubre, bajo el rótulo de “Deserted Island» (Isla Desierta).

Es una lectura muy recomendable en esta hora, al menos para abrir la conversación que no debemos postergar entre cubanos.

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