Como siempre, agradecida por todo el apoyo y el afecto. Anoche llegamos muy tarde y cansados a casa, apenas con conexión, por ello fue imposible relatar lo ocurrido.
Leonardo Romero Negrín, Leo, que vino a pasar unos días conmigo, me acompañaba hasta el parque, pues, tras mi acción de protesta, yo debía ir, en este caso sola, a entregar una carta a la Asamblea Municipal de Matanzas con el fin de solicitar la atención de los Diputados por dicho municipio, y de la propia Asamblea, a la petición ciudadana para discutir una ley de amnistía que se depositara el pasado 4 de febrero en la sede de la Asamblea Nacional por Miryorly García, Jenny Pantoja y Yeny Taboada.
El patrullero nos interceptó aún muy lejos del parque, en momentos en que Leo iba a tomar un café, y nos detuvo. Intenté llamar a mi hija pero cuando no hay corriente la conexión no existe, de modo que no pude avisarle como en otras ocasiones.
En la estación nos separaron, Leo al calabozo y yo al salón de reuniones de la estación, un lugar con los bancos más incómodos que existen y lleno de fotos y propaganda del Ministerio del Interior. Me llamó la atención el eslogan: «Nuestra fuerza es la fuerza del pueblo». Le comenté a las oficiales que me custodiaban, que lo correcto sería sustituir la palabra «pueblo» por «Estado».
Doce horas demoró la detención. Muy tarde ya nos llamaron a «conversar», primero a Leo y luego a mí.
El interlocutor era nada más y nada menos que el teniente coronel del DTI Rogelio Cuesta Aragón, el mismo que en 2023 ordenó se me instruyera de cargos por «desobediencia»; el mismo que me dijo que yo estaba regulada pues tenían pruebas de mi colaboración con la CIA que, durante el evento de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE), me iban a seminariar con el fin de encabezar un golpe de Estado en Cuba a mi regreso; el mismo que cinco meses después de tamaña calumnia, quiso chantajearme para que hiciera silencio («cambiara mi actitud» fue la frase que usó), a cambio de que me quitaran la regulación para viajar fuera de Cuba. Un oficial manipulador, prepotente, y muy limitado en sus conocimientos de historia y leyes.

En esta oportunidad estaba mi abogada, pues tanto a Leo como a mí nos instruyeron de cargos por «desacato». Mi única declaración fue negar totalmente ese cargo. Leo hizo lo mismo. Otra farsa más.
También me pusieron un acta de advertencia que no firmé. Según el teniente coronel, el motivo de la detención fue advertirme por mis publicaciones en redes sociales, pues «estoy a un tin de incitación a delinquir», soy «proclive» a ello. Le dije que presentara las pruebas de su afirmación, pero que yo seguiré ejerciendo mi libertad de expresión, les guste o no.
Me pregunto con toda lógica, que si la detención fue motivada por una advertencia a causa de mis publicaciones en redes sociales, ¿por qué detuvieron a Leo, que iba conversando conmigo y a muchas cuadras antes de llegar al parque?
En esta oportunidad me pusieron otra medida cautelar de «reclusión domiciliaria». Imagino que el papel y la tinta abundan en la estación, porque yo tengo puesta esa misma medida cautelar desde el 18 de junio de 2024, cuando fui instruida de cargos por «atentado». Según el militar, esta nueva cautelar corresponde al nuevo proceso.
Esta es la tercera vez que me instruyen, sin embargo, el expediente radicado en el Tribunal Municipal de Matanzas, donde estoy formalmente acusada por «atentado», aún espera por fecha de juicio tras ser suspendido el citado para el pasado 30 de enero.
Los términos legales se habían incumplido escandalosamente en ese caso, y mi abogada había intentado presentar un «recurso de nulidad» con el fin de anular ante el Tribunal Municipal un proceso infinito que evidentemente no quieren concluir con el juicio, como estipula la ley; sin embargo, quienes hacen la ley también hacen la trampa.
Se acaban de inventar un nuevo subterfugio. Ayer me enteré de que hace pocos días el Tribunal Supremo dio a conocer el acuerdo No. 61, por medio del cual se permite a los tribunales «inmovilizar» un expediente hasta tanto las condiciones hagan posible continuar el proceso. Otro blindaje sobre la marcha para violar el debido proceso. Podrán reprimirnos y encausarnos sin celebrar juicios si el costo político así lo aconseja.
Mi intercambio con el teniente coronel fue demostrativo del miedo de un régimen decadente que se resiste a cambiar. Según él, solicitar la Amnistía, manifestarse pacíficamente o publicar críticas en las redes sociales, son acciones contrarias al «orden constitucional».
Lo mejor de todo fue su pregunta, mezcla de amenaza e improvisación por alguien que me había mandado a detener para advertirme por mis publicaciones: ¿Usted pide cambios políticos para Cuba?
Mi respuesta fue: por supuesto, nuestro país necesita un sistema que no se base en la exclusión política y social, con pluralismo político y democracia, y esos cambios están ocurriendo ya, porque el sistema que ustedes consideran irreversible no lo es, y la historia lo ha demostrado, pero la lucha por nuestros derechos sí es un proceso irreversible que ustedes no podrán evitar por mucho que lo intenten.
También indagó por la fecha de los días 18 que elegí para protestar cada mes. Debí explicarle lo que fue la Protesta de los Trece y reiterarle que el mes próximo se cumple el 103 aniversario de esa acción cívica. Es una fecha importante que no debemos pasar por alto los cubanos, donde quiera que vivamos.
Esto fue, a grandes rasgos, lo que ocurrió. Hoy descansaré y mañana temprano me personaré en la Asamblea municipal para entregar los documentos relativos a la petición ciudadana para la ley de Amnistía. Esa es una demanda cívica prioritaria.
*Profesora e historiadora cubana, residente en Matanzas. Fue acusada y condenada por desobediencia en un juicio amañado en 2023 y es víctima frecuente de hostigamiento por parte de la policía política cuando realiza manifestaciones pacíficas los días 18 de cada mes en su ciudad natal.