
El anuncio fue sorpresivo y dejó sobre la mesa un montón de interrogantes sobre su elección a la vicepresidencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular. ¿Quíén es verdaderamente Ana Maria Mari Machado, esta mujer que de la nada ha llegado a remplazar a uno de los legendarios dirigentes de la revolución cubana?
La sustitución de Jaime Crombet se veía venir desde hacía tiempo, Crombet fue remplazado con una justificación tan sencilla como increíble, a la medida de la “renuncia” por voluntad propia que en junio del 2009 anunció Francisco Soberón, presidente por 15 años del Banco Central de Cuba y albacea de una parte de la fortuna de Fidel Castro..
Es difícil asimilar la salida de sus funciones por enfermedad de Crombet, de 71 años, y Soberón, ahora con 68, cuando se echa un vistazo al video de la designación de los miembros de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional, en febrero del 2008.
Estampas de la senectud
En ese video pueden observarse estampas como las de Melba Hernández, añeja dirigente del Movimiento 26 de Julio y asaltante del Cuartel Moncada, quien apenas podía levantarse de su asiento, y que con sus 91 años está más cerca del retiro de lo que pudiera estar Crombet (las últimas imágenes transmitidas por la televisión cubana en ocasión del cumpleaños de Melba ni siquiera pudieron recoger declaraciones suyas). O como las de un Armando Hart Dávalos, quien con 82 años y en condiciones similares a las de Melba, se resiste a ceder su puesto por enfermedad y vejez. Para no hablar ya del casi nonagenario José Ramón Fernández, más activo aún después de su liberación como vicepresidente del Consejo de Ministros.
¿Podemos creer entonces la versión sobre la renuncia de Crombet? ¿Es realmente tanta la responsabilidad laboral de la Asamblea Nacional, con dos períodos anuales, como para sentirse forzado a dimitir del cargo?
La verdadera razón que forzó a la sustitución de Crombet no es otra que su pérdida de confiabilidad. Tras la defenestración de su yerno, el ex canciller Felipe Pérez Roque, en el 2009, Crombet fue perdiendo la confianza total que los Castro -especialmente Raúl- tenían en él desde los tiempos históricos. Así fue quedando marginado en cuanto a las consultas importantes y asuntos de sumo interés que anteriormente le informaban o comentaban, y prefirió una vez más la sumisión al bochorno de la “renovación” que inevitablemente se avecinaba en vísperas del nuevo proceso electoral 2012-2013.
La despedida fue con varios párrafos del discurso de Raúl Castro ante el plenario de la Asamblea, el pasado 23 de julio, y el anunció de su traspaso como asesor del gobernante en “asuntos constitucionales”.
Para sustituirlo en la yunta con Ricardo Alarcón a la cabeza del Parlamento, Raúl Castro optó por Ana María Mari Machado. ¿Pero quién es esta mujer, de dónde salió, que méritos acumula para ocupar una posición tan notoria dentro del gobierno cubano?
Impecable hoja de servicios
Mari Machado es Licenciada en Derecho por la Universidad de Las Villas. Después de graduada, comenzó su vida laboral como una anónima asesora jurídica de la Cooperativa Agroindustrial “Abel Santamaría¨ hasta que en 1992 pasó a desempeñarse como jueza del Tribunal Municipal Popular de Encrucijada, en Villa Clara.
Desde entonces su ascenso fue meteórico en la rama judicial. En 1993 fue electa presidenta del Tribunal Municipal de Encrucijada y pasó luego a jueza del Tribunal Provincial en Santa Clara, que pasaría a presidir en agosto del 2000.
Posicionada como presidenta del Tribunal Provincial de Villa Clara e integrante del Comité Provincial del Partido Comunista, Mari Machado estaba lista para demostrar su alta lealtad a la “justicia revolucionaria”. La oportunidad no se hizo esperar. En el 2003, bajo su mandato al frente de esa entidad judicial, Mari Machado condujo el proceso contra siete de los 75 disidentes condenados a largas penas tras la ola represiva de la Primavera Negra: Omar Pernet, Margarito Broche, Librado Linares, Arturo Pérez de Alejo, Léster Pentón, Omar Ruiz Hernández y Antonio Villarreal.
A raíz de ese proceso, fue designada como directora de la Comisión Nacional Electoral y luego pasó a la vicepresidencia del Tribunal Supremo Popular.
Fiel verdugo del régimen, el premio ha llegado para Mari Machado como representante de la “nueva generación” en las altas esferas del poder. De hecho, se convierte en la segunda mujer con más rango en la nomenclatura castrista después de la Contralora General Gladys Bejerano, vicepresidenta del Consejo de Estado.
Y tal vez sea la carta de Raúl Castro para sustituir al envejecido Alarcón al frente del Parlamento en la próxima Legislatura, que deberá elegir un nuevo Consejo de Estado a comienzos del 2013. Mari Machado tiene todas las credenciales para ser una de ellos.
*Juan Reynaldo Sánchez fue escolta personal de Fidel Castro entre 1968 y 1994, con grados de teniente coronel. Fue destituido y cumplió prisión en Cuba. Logró abandonar la isla en el 2008 y actualmente reside en Miami. Tiene en preparación un libro sobre su experiencia en la seguridad personal del gobernante cubano.