Reportaje: La Héjira, los olvidados de la tierra

La Héjira, un caserío de la oriental provincia de Holguin donde los campesinos viven en la miseria. Foto: Hablemos Press
La Héjira, un caserío de la oriental provincia de Holguin donde los campesinos viven en la miseria. Foto: Hablemos Pres
Por Roberto de Jesús Guerra Pérez*

LA HÉJIRA, HOLGUIN.- Los pueblos rurales de Cuba reflejan la verdadera pobreza en que la revolución castrista ha sumido a la mayoría del campesinado. Uno de estos pueblos es La Héjira, a 12 kilómetros de Velasco y 40 de Holguín, en el extremo oriental de la isla.

Las fotos de la Héjira recuerdan aquellas imágenes sobre la vida del campesinado cubano que publicó la revista Bohemia en los primeros días de 1959, con la promesa de Fidel Castro de erradicar la pobreza. Un Realengo 18 en pleno siglo XXI.

La Héjira es un lugar montañoso desde donde se puede ver el mar -la playa de Caletones-, el poblado de Chaparra y parte de la ciudad costera de Puerto Padre, en la provincia de Las Tunas. Allí viven entre 50 y 60 familias, hay un consultorio médico donde vive una enfermera, una escuela y una bodega.

Sumando los otros caseríos vecinos, La Púa y Tierra Buena, en el área hay aproximadamente unas 140 viviendas.

El abastecimiento del agua y los problemas de transporte son crónicos en la zona. En La Héjira no hay pozos de agua y los campesinos se ven obligados a cargarla.

Un vara en tierra en el poblado holguinero de La Héjira. Foto: Hablemos Press
Un vara en tierra en el poblado holguinero de La Héjira. Foto: Hablemos Pres
Hace alrededor de 10 ó 12 años se llevó un acueducto hasta el lugar, pero según los vecinos, la construcción fue deficiente y se deterioró. Actualmente sólo suministra al reparto Los Pajaritos. Un operador de Servicios Comunales que posee un tractor es el encargado de transportar el agua. Pero el problema sigue latente.

“Aquí el agua hay que cargarla. Toda la vida la han cargado en carros pipas, fue hace unos años, más o menos 10 o 12 años pusieron un acueducto y no quedó mala la construcción, pero se fue deteriorando”, relató Manuel Martínez León, de 55 años.

Manolito, como es conocido, vive con su esposa, hijastro y dos hijas -una de 2 años y la otra de 8 meses. Asegura que por su oposición al gobierno se le ha negado el acceso al líquido vital.

“Hay algunos tractores particulares que tienen pipa y a ellos tú le pagabas y te daban el viaje a 100 pesos o 150 y más, te duraba 15 días más o menos. Entonces la misma delegada [del Poder Popular] y la Seguridad del Estado me han hecho una campaña», contó Manolito. «Al operador del camión de Comunales le orientaron en el municipio de que a mí no me dejaran agua, y varios de los tractores particulares tampoco me tiran el agua… Ahora tengo que pasarme una pila de días cargando agua en el lomo de una bestia [caballo] de uno a dos kilómetros. Los que no tienen caballos tienen que cargarla en cubos».

Rafael Leiva, residente de Velasco, conoce La Héjira y la miseria de la zona. Hablemos Press
Rafael Leiva, residente de Velasco, conoce La Héjira y la miseria de la zona. Hablemos Press
Rafael Leiva, de 49 años, y residente del cercano poblado de Velasco, considera que otro de los problemas graves de la zona es la insalubridad causada por la escasez de agua.

“De hecho la carestía del jabón en el mercado de aquí se puede suponer al ver a los niños de aquí vestidos, y de cómo esta su porte y aspecto se puede uno dar cuenta de que las plagas de piojos y chinches que pueden existir», opinó Leiva.

La mayoría de los habitantes de La Héjira son agricultores pequeños e individuales, algunos asociados a la cooperativa «José Velázquez Leiva». Cultivan plátano, ajo, ají, cebolla, melones y algunas hortalizas. Menos de 10 trabajan como empleados del Estado.

El transporte es otro problema crítico en el área. Hace dos o tres años, comentan los campesinos, un ómnibus conectaba a Velasco con La Héjira, pero esa conexión sólo se mantiene los jueves.

La falta de transporte también afecta la producción de alimentos.

Manolito rememora cuando recientemente cultivó varios quintales de melones y sólo pudo vender 50 a través de la cooperativa.

“Me los pagaron en un precio totalmente miserable, abusivo, a 19 pesos cubanos, y se me pudrieron más de 60 quintales en el terreno porque no lo recogieron. Cada melón tenía más de 20 libras”, contó el agricultor.

Campesinas viven en la miseria en el poblado holguinero de La Héjira. Foto de Hablemos Press
Campesinas viven en la miseria en el poblado holguinero de La Héjira. Foto de Hablemos Press

El paso del huracán Emily hace dos años afectó la zona. Aún hay casas destruidas, el círculo social quedó sin techo y los productos de la bodega se venden actualmente en casa de la administradora, pues el local quedó muy dañado.

Las condiciones de vida no han mejorado ostensiblemente en la zona desde 1959. Las mejores casas tienen techo de fibrocemento y zinc. Algunas son ranchitos de guano y yagua con paredes muy endebles, pero muchos viven pegados a la tierra.

Algunas personas que duerme directamente en el piso de tierra y otros que han podido fabricar algunos colchones con hierba seca, los rellenan con sacos de nailon, lo que les ha provocado serias afectaciones en la piel.

«Eso explica la gran cantidad de chinche y otros insectos que hay en las casas y que pueden crearles enfermedades debido a los picazos», comentó Leiva. «Además, la atención médica es muy mala, ni siquiera existe un médico, sólo enfermera, porque están en las misiones en Latinoamérica”, manifestó Leiva.

*Director de la agencia de noticias Hablemos Press

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