Por Rosa Marquetti
Hoy no alcanzo a recordar cómo llegó a mis manos el primer disco que escuché de El Gran Combo de Puerto Rico (EGCPR). Lo que sí recuerdo es que aquella escucha gozada y bailada en mi Habana de los 70, fue un descubrimiento trascendente en mis conocimientos sobre la expansión al Caribe de los géneros autóctonos de nuestra música; sobre el movimiento salsero de Nueva York y el impacto de la música boricua.
Yo llegaba tarde a ese descubrimiento, pues el año 1962 se reconoce como fundacional para EGCPR, al salir su fundador y director Rafael Ithier de la agrupación Cortijo y su Combo. Desde entonces, EGCPR nos entregó, con aquellas bases, temas espectaculares como «El Menú» y «No hay cama pa’tanta gente», y muchos otros, con músicos como Roberto Roena, Joseíto Mateo, Andy Montañez, Charlie Aponte, entre otros.

Ahora que llega la noticia del fallecimiento de Rafael Ithier (1926-2025), a los 99 años, el recuento nos pone delante de su dilatada carrera y de su obra grande: una de las agrupaciones más trascendentes de la música afrocaribeña. Y también afloran sus vínculos con Cuba y su música, desde los tiempos de sus primeros contactos.
Quizás pocos sepan que los primeros álbumes de El Gran Combo fueron producidos por el multifacético actor y productor Guillermo Álvarez Guedes y su sello Gema Records, ambos cubanos. El repertorio de El Gran Combo interpretó y popularizó versiones trascendentes de canciones cubanas, como la polémica «Falsaria» (cuyo título real es «Doble inconsciencia») y escrita por su verdadero autor Manuel Corona; «Un verano en Nueva York», del cubano Justi Barreto, hoy reflotada por obra y gracia del Conejo Malo y muchas otras.
Luz y memoria para Rafael Ithier. Descanse en paz y música, maestro.