Miriam Ramos: Cantar con el corazón en Miami

Miriam02Por Luis Leonel León

Ya nadie la recuerda sin el pelo cano, ni siquiera ella misma. Cantante, compositora, locutora de programas de radio y a ratos de televisión, esta mujer para muchos enigmática, comenzó su carrera medio siglo atrás como solista del Coro Nacional de Cuba en 1963. Desde entonces ha defendido siempre la canción como género. Miriam Ramos (La Habana, 1946) es, esencialmente, la canción cubana.

Estuvo vinculada al Movimiento de la Nueva Trova y finalmente halló su camino en la libre confluencia del feeling, la trova tradicional, el bolero y la canción de autor. Tiene 14 premios CUBADISCO (el más importante reconocimiento que se le entrega en la isla a una producción musical) en diferentes categorías, incluyendo en dos ocasiones el Gran Premio. Su más reciente álbum, Miriam Ramos: La Canción Cubana (Vol.1, 2 y 3), fue nominado al Grammy Latino y recoge composiciones desde el siglo XIX hasta cantautores contemporáneos.

A propósito de su ambicioso proyecto discográfico y de su primera actuación en Miami, Ramos accedió a conversar con CaféFuerte, antes y después de presentarse en el On Stage Black Box del Miami Dade County Auditorium, con el espectáculo Dos conciertos cada noche, en colaboración con los pianistas Ulises Hernández y Rolando Luna.

Gusto por el misterio

Estás haciendo un viaje por la canción cubana a través de su historia. ¿Cómo surge esta idea y hasta dónde piensas llevarla?

Llevaba mucho tiempo pensando en hacer algo así. Tuve varias ideas hasta que oí en mi mente los discos como son ahora. No sabría decirte en qué momento exacto fue, pero los concebí completos. Título y todo. A partir de ahí comencé a investigar y estudiar. Mucho trabajo y muy difícil la coordinación con los músicos, pues Bárbaro Torres, Ernán López-Nussa y Rolando Luna (mis cómplices en los volúmenes 1, 2 y 3 respectivamente) son solistas con brillantes carreras y su tiempo es escaso. Pero aceptaron mi proposición y creo que sin sus presencias estos discos no podrían ser lo que son. Y la nominación al Grammy Latino, la verdad fue muy gratificante, sobre todo después tanto esfuerzo.

Miriam-RamosLuna
Miriam Ramos junto al pianista Rolando Luna.

¿Cuál ha sido el móvil, sentimiento o misterio por el que jamás has abandonado la canción?

Me gusta eso del misterio. El año pasado cumplí 50 años en la música, que es todo lo que he hecho en mi vida. La canción para mí es como yo misma. Es mi manera ideal de expresión. Creo que está en mi sangre. Y sí, quién sabe si es un misterio.

En medio de la avalancha reguetonera, ¿cómo sientes y ubicas la música que has defendido por tanto tiempo?

La música que hago es mí oxígeno, y espero que para muchos lo sea también. No la que yo cante -no soy tan vanidosa- sino toda la “buena canción”.

Además de cantante, has sido una hábil y culta comunicadora social. ¿Sientes alguna preocupación por el camino que está tomando (para muchos, dominando) la música cubana hoy día?

Te agradezco el piropo artístico. Yo creo que uno siempre debe preocuparse por la cultura, por el arte. Estoy convencida de que el ser humano les necesita para ser mejor. Es una preocupación para todo momento, perenne. En mi condición de mujer de los medios me siento en la obligación de ocuparme y no solamente preocuparme. Conduzco tres programas de radio: ese es el momento que aprovecho y le demuestro al oyente que hay mucha música hermosa que escuchar.

Emoción en Miami

Además de una apuesta a la canción, ¿puede entenderse tu disco como una acción de resistencia cultural?

Después de tanto tiempo, ¿te queda alguna duda?

¿Qué expectativas tenías con el público de Miami, qué traes y qué esperas llevarte?

Me emociona muchísimo poder estar aquí y encontrarme con un público para el que hace tantos años que no canto. ¿Qué traigo?, el corazón intacto. Y con el amor de la gente, estaré más que recompensada.

Entonces, ¿cómo te sentiste en estos dos conciertos para los cubanos de Miami, a los que les pediste escucharte más con el corazón que con los oídos?

Apenas comencé a cantar, sentí una emoción muy especial, Me recibió un público educado, muy cariñoso, que me llenó de elogios, que se sabía mis canciones. Me encantó haberles podido cantar, nunca lo había hecho acá. Me entregaron su corazón y yo les entregué el mío. Me llevo una muy hermosa experiencia.

Compartir: