Mensaje de Navidad de los Obispos Católicos: Necesitamos construir una Cuba nueva

Los obispos cubanos reconocen que esta Navidad será especialmente difícil para muchas familias, en particular aquellas afectadas por el huracán Melissa, y recuerdan la urgencia de transformaciones "necesarias y actuales" que reclama el país.

En vísperas de la celebración de la Navidad, los Obispos Católicos de Cuba enviaron este sábado un mensaje de esperanza para el pueblo cubano con un llamado de inspiración para construir una Cuba nueva.

En el documento de dos páginas, los obispos reconocen que esta Navidad será especialmente difícil para muchas familias, en particular aquellas afectadas por el huracán Melissa en el oriente del país, y recuerdan la urgencia de transformaciones «necesarias y actuales» que reclama el país.

«Como cristianos y cubanos estamos llamados, especialmente en este Año Jubilar, a ser sembradores de esperanza, inspirando con nuestros actos la construcción de una Cuba nueva», señala el mensaje.

Los obispos retoman el mensaje navideño de 2020 para enumerar los cambios urgentes que reclama la nación cubana y que siguen pendientes cinco años después, entre ellos superar el agobio cotidiano por conseguir alimentos, permitir que la economía ayude a sostener a la familia con trabajo digno, salario suficiente y justicia social, y lograr «que los cubanos no tengamos que buscar fuera del país lo que debemos encontrar dentro».

El mensaje incluye una declaración del Papa León XIV del pasado julio: “La verdadera esperanza consiste en saber que, incluso en la oscuridad de la prueba, el amor de Dios nos sostiene”.

Reproducimos a continuación el texto completo del mensaje y se incluye también la versión facsimilar:

MENSAJE DE NAVIDAD 2025
Queridos hijos e hijas de nuestra Iglesia:
Queridos cubanos todos:

  1. La Navidad es la fiesta que recuerda el nacimiento de Jesucristo, en el seno de una familia, pobre y necesitado como muchos en este mundo. Llegó hasta nosotros bajo la serena mirada de la Virgen María y su esposo San José, en un pequeño e insignificante pueblo llamado Belén (cf. Lc 2,6), muy cerca de Jerusalén. Los primeros en enterarse de su nacimiento y estar con Él fueron los humildes, la gente sencilla y aquellos pastores que cuidaban sus ovejas en medio de la noche (cf. Lc 2,8). Estos últimos escucharon el mensaje de gozo que dieron los ángeles:
    “Les anuncio una gran alegría, que será para todo el pueblo: hoy les ha nacido el Salvador, que es Cristo, el Señor” (Lc 2,11).
    Por eso, a la noche del 24 al 25 de diciembre, el mundo entero la llama Nochebuena, porque en ella nació Jesucristo, la luz que llegó para iluminar a todos.
  2. En esta ocasión, tenemos muy presente que la Navidad será difícil para muchas personas y familias, especialmente las que fueron dañadas por el huracán Melissa, en el oriente cubano. Ellas han sido destinatarias de la solidaridad de muchos. Todos continuaremos orando y ayudándolas en estos días santos.
  3. La Navidad es fiesta de la familia. ¡Qué bendición podernos reunir en este tiempo alrededor de una misma mesa o juntos en la iglesia! ¡Que todos sepamos valorar a quienes nos transmitieron la vida y, con esfuerzo y sacrificio, quisieron hacernos personas de bien! A ellos debemos nuestra gratitud y compromiso de ayuda. Que recemos juntos en el hogar, porque “la familia que reza unida, permanece unida”.
    Volvamos a escuchar al Papa San Juan Pablo II cuando nos visitó en 1998:
    “¡Cuba, cuida a tus familias, para que conserves sano tu corazón!”
  4. ¡Quiera Dios que, en esta Navidad, le abramos de par en par las puertas de nuestro corazón a Jesucristo! ¡Ojalá que comencemos perdonando verdaderamente al familiar, al vecino, al compañero de trabajo o de estudio, al que nos ofendió y ya no le hablamos! ¡Ojalá que tengamos un gesto de cercanía con quienes viven solos! ¡Que sepamos expresar amor a los ancianos, los enfermos, los presos y sus familiares! ¡Que no pasemos de largo ante quien pide limosna o come de los desechos!
  5. El mensaje de la Navidad es una invitación al abrazo fraterno, al diálogo, a construir puentes en lugar de muros. A olvidar ofensas, acallar rencores y llamar hermano al otro para, juntos, construir una Cuba mejor.
  6. La Navidad siempre nos trae buenas noticias. Ya en nuestro Mensaje navideño del año 2020 decíamos:
    “Una buena noticia para los cubanos sería que las cosas cambien para bien y en paz… que el agobio por conseguir alimentos se convierta en un sereno compartir el pan cotidiano… que el reajuste de la economía ayude a sostener a la familia con trabajo digno, salario suficiente y justicia social… que se evite la violencia, la confrontación y el insulto… que la intolerancia dé paso a la pluralidad, al diálogo y la negociación… que los cubanos no tengamos que buscar fuera del país lo que debemos encontrar dentro; que no tengamos que esperar lo que nos den desde arriba… que cesen todos los bloqueos, externos e internos, y se dé paso a la iniciativa creadora y a leyes que favorezcan la iniciativa de cada cubano…”
    Todas estas siguen siendo “buenas noticias” necesarias y actuales.
  7. Para fortalecernos viene en nuestra ayuda la esperanza cristiana:
    “La verdadera esperanza consiste en saber que, incluso en la oscuridad de la prueba, el amor de Dios nos sostiene”
    (Papa León XIV, 27 de agosto de 2025).
  8. Como cristianos y cubanos estamos llamados, especialmente en este Año Jubilar, a ser sembradores de esperanza, inspirando con nuestros actos la construcción de una Cuba nueva.
  9. ¡Que la Santísima Virgen de la Caridad interceda por todos nosotros!
  10. Que el Señor esté siempre a su lado para defenderlos, guiarlos y protegerlos.
    Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe hoy y siempre. Amén.
    ¡Feliz Navidad y Bendecido Año Nuevo 2026!

Los Obispos Católicos de Cuba
La Habana, 20 de diciembre de 2025