Memorias de invierno: La crisis no fue solo en octubre

Así fue cómo se fraguó una política dual de confrontación pública y operaciones encubiertas, por un lado, y canales diplomáticos secretos, por el otro, que en su dinámica parece haber propiciado el asesinato de JFK.

Por Arnaldo M. Fernández

Aunque la crisis de los misiles queda enmarcada del 16 al 28 de octubre de 1962, por efecto del libro póstumo de Robert F. Kennedy, Thirteen Days (1969), y la película homónima de Roger Donaldson, los acontecimientos vinculados al conflicto se extendieron por mucho tiempo más, con tensiones que perduraron por décadas.

Tras desmantelarse los emplazamientos de misiles soviéticos y empacarse estos para mandarlos de vuelta, el 13 de noviembre de 1962 se discutía aún en el Comité Ejecutivo (EXCOMM) del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos cuál sería el mejor curso de acción para que la URSS retirara también los bombarderos IL-28 ubicados en la base aérea de San Julián (Santa Clara): enviar un mensaje privado a Nikita Kruschov o fabricar un ataque a los aviones de reconocimiento americanos para responder con golpes a diversos objetivos en Cuba, entre ellos los bombarderos IL-28.

La tensión derivaba de que el embajador de Estados Unidos. en la ONU, Adlai Stevenson, había listado en carta al viceministro de Anastas Mikoyán, primer vicepresidente del Consejo de Ministros de la URSS, qué armas consideraba Washington como ofensivas y solicitaba sacarlas de Cuba. Kruschov se apeó con que retirar aquellos bombarderos tomaría dos o tres meses, pero Kennedy repuso que si la cuestión no se resolvía pronto, ambas naciones volverían a encontrarse en tensa situación.

Práctica de desembargo anfibio de marines en Onslow Beach. Foto: United States Marine Corps.

Para el 15 de noviembre, Estados Unidos efectuó un ensayo general de la invasión a Cuba con el desembarco anfibio más grande desde la Segunda Guerra Mundial, durante las maniobras de dos días en Onslow Beach, Carolina del Norte. Al día siguiente, el Estado Mayor Conjunto informó al presidente John F. Kennedy que las fuerzas invasoras rondaban ya los100,000 soldados, 40,000 marines y 14,500 paracaidistas, con 550 aviones de combate y más de 180 embarcaciones.

El jelengue de las armas ofensivas

La crisis se disolvió el 19 de noviembre, al comunicar Fidel Castro que Cuba no tenía objeciones contra la retirada de los bombarderos IL-28.

Sin embargo, la picazón con las armas ofensivas seguiría aflorando de vez en cuando:

  • 9 de septiembre de 1970. Una flotilla soviética arribó a Cienfuegos con naves de uso especial en apoyo de submarinos nucleares. El embajador soviético Anatoly Dobrynin se reunió con el Secretario de Estado, Henry Kissinger, para reafirmar que la URSS continuaba apegada al entendimiento Kennedy-Jruschov de 1962 y ningún submarino con misiles balísticos fondearía jamás en Cienfuegos.
Submarino soviético entrando en la bahía de Cienfuegos (1988). Foto: Lenier González Hernández.
  • 15 de noviembre de 1978. The Washington Post publica el reportaje “Cuba’s MiG-23s” y el presidente Jimmy Carter tiene que dar conferencia de prensa para calmar el alboroto. El Departamento de Estado concluiría que tales bombarderos no están configurados para portar armas nucleares y en consecuencia no hay violación entendimiento Kennedy-Jruschov.
  • 17 de agosto de 1979. Un satélite de reconocimiento confirma que una brigada soviética realizaba maniobras a pocas millas del aeropuerto internacional José Martí y genera otra crisis en la administración Carter, que se disuelve de repente por la constancia de que tal brigada llevaba ya casi 17 años en Cuba como parte de la ronda de consuelo de Jruschov con Castro luego de la retirada de los misiles y de los contingentes de tropas de la URSS.
MIG-23 traído a Cayo Hueso por Orestes Lorenzo, , el 20 de marzo de 1991.
Foto: Dario Leone/ The Aviation Geek Club
.
  • 14 de septiembre de 1983. El presidente Ronald Reagan suelta que Cuba y la URSS habían violado ya muchas veces el entendimiento Kennedy-Jruschov con el despliegue de armas ofensivas en la isla. Reagan declararó más tarde que revisaría a fondo aquel entendimiento, en particular la provisión de MiG-23s a Castro, pero tal y como había hecho Carter en 1978, Reagan decidió que esos MiGs no debían considerarse armas ofensivas.

El gambito de Kennedy

El 21 de noviembre, Kennedy agradeció a Kruschov la retirada de los bombarderos IL-28 en menos de un mes, procedió oficialmente a levantar el bloqueo naval (cuarentena) contra Cuba y desmovilizar a las fuerzas congregadas para invadir.

Kennedy confirmó que la URSS no debía temer otra invasión a Cuba si las cosas seguían el curso favorable que tomaban ahora.

Al día siguiente, Kruschov pidió por carta a Kennedy evitar acciones propensas a dañar el orgullo nacional y el prestigio de Castro, recalcando que este y casi todos los demás líderes de su revolución eran “gente joven y sensible, españoles en una palabra”. Para el 29 de noviembre, Kennedy discutía ya los post mortems de la crisis y ordenaba al Departamento de Estado preparar un plan a largo plazo para mantener la presión sobre Castro.

Así cuajaba la política dual de confrontación pública y operaciones encubiertas, por un lado, y canales diplomáticos secretos, por el otro, que en su dinámica parece haber propiciado el asesinato de Kennedy.

Compartir: