
Por Wilfredo Cancio Isla
En la más trascendente decisión política para las relaciones entre La Habana y Washington de las últimas décadas, el contratista estadounidense Alan P. Gross fue liberado este miércoles en un canje por los tres espías espías cubanos que permanecían encarcelados en Estados Unidos.
Después de cumplir cinco años de arresto en Cuba, Gross llegó alrededor de las 11 de la mañana, hora del este de Estados Unidos, a la base militar St Andrews en Maryland tras salir de la prisión del Hospital Militar “Carlos J. Finlay” de La Habana. En el avión de regreso a casa lo acompañaron los senadores Pat Leahy y Jeff Flake y el representante Christopher Van Hollen, además de su esposa Judith Gross.
El intercambio de Gross, de 65 años, por los tres miembros de la Red Avispa encarcelados en Estados Unidos precede al anuncio de un significativo cambio de política hacia Cuba, que el presidente Obama anunciará en las próximas horas. Será el mayor viraje en la política de la Casa Blanca hacia el régimen de Fidel y Raúl Castro desde la imposición del embargo en 1962.
La excarcelación de Gross por razones humanitarias se produce después de gestiones y contactos diplomátics entre ambos gobiernos, los cuales comenzaron intensamente desde mediados de este año.
Cielo despejado
Se trata de un momento histórico para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Con el acuerdo para el intercambio de prisioneros, se despeja el principal obstáculo para avanzar las relaciones bilaterales y se abre un nuevo capítulo en el prolongado diferendo entre ambos países.
El contratista se había convertido en la manzana de la discordia entre Cuba y Estados Unidos desde su arresto, el 3 de diciembre del 2009, empantanando los planes del presidente Barack Obama de impulsar una política de flexibilización hacia el régimen de Raúl Castro.
Gross fue condenado por un tribunal cubano a 15 años de cárcel bajo cargos de atentar contra la seguridad nacional. El contratista formó parte de un programa de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU (USAID) para proporcionar tecnología de conexión a internet a los ciudadanos de la isla.
Su liberación se produce en medio de las celebraciones de Hanukkah, la fiesta judía que marca el fin de año y que termina el 23 de diciembre con la puesta del sol.
Mediante el canje serán excarcelados el agente Antonio Guerrero y los oficiales de inteligencia Ramón Labañino y Gerardo Hernández, condenados a largas penas por espionaje en territorio estadounidense. Guerrero debía salir en libertad en el 2018, Labañino en el 2022 y sobre Hernández, jefe de la red, pesaban dos cadenas perpetuas.
Decisión difícil
La decisión se produce luego de que funcionarios de la Casa Blanca habían rechazado largamente la opción de un canje de Gross por los espías, alegando que se trataba de casos no equivalentes.
La opción del canje tuvo siempre la oposición de los legisladores cubanoamericanos en el Congreso y de influyentes sectores de la comunidad exiliada de Miami.
«Fue una decisión difícil, pero era la única avenida posible para lograr la liberación de Alan Gross, que se encontraba en una situación límite en sus condiciones físicas y mentales», dijo a CaféFuerte un alto funcionario de la administración Obama.
Gross se encontraba en una situación desesperada y tenía intenciones suicidas. En cautiverio había perdido más de 100 libras, presentaba dificultades para caminar y tenía afectada la visión de un ojo. Había declarado que no cumpliría en prisión sus 66 años y se había despedido ya de sus familiares cercanos.
La opción del canje de prisioneros fue reclamada por la familia Gross. Cuba consideró que solo podía negociarse su liberación si se tomaba en cuenta la excarcelación de sus agentes, capturados en 1998.
Pavimentando la normalización
La liberación de Gross, a su vez, pavimenta el terreno para un posible encuentro entre Obama y el gobernante Raúl Castro en la Cumbre de las Américas de Panamá, en abril del 2015.
De acuerdo con fuentes vinculadas a la Casa Blanca, Obama aprovechará el momento para reformular la política hacia Cuba. Entre las decisiones se encuentra el otorgamiento de licencias generales para viajes de estadounidenses a la isla, la flexibilización para transacciones bancarias, la ampliación del comercio y los viajes de negocios, y el comienzo de conversaciones de alto nivel para normalizar las relaciones diplomáticas,
A cambio, el gobierno cubano liberará más de 50 prisioneros políticos, entre ellos varios implicados en actos de espionaje y revelación de secretos de Estado, y permitirá el acceso de la Cruz Roja a las cárceles de la isla.
En Cuba, la radio y la televisión nacionales interrumpieron su transmisión habitual para anunciar una alocución de Raúl Castro al mediodía de hoy para abordar importantes temas de las relaciones con Estados Unidos, aunque aún la prensa cubana no ha informado sobre el canje de prisioneros.