Por Antonio Guedes Sánchez*
Para ocultar los problemas existentes en la salud pública, el gobierno cubano recurre a manipular las estadísticas, tal como hacen los sistemas totalitarios, y practica la información “a su manera” –incompleta, tendenciosa, una verdadera desinformación– en todos los sectores. Su monopolio férreo, sobre todo de los medios de comunicación, hace imposible comprobar los datos recogidos o hechos relatados por las fuentes oficiales: no hay otras fuentes independientes a las que acudir para contrastar ese discurso.
La manipulación de las estadísticas y el mito de las afectaciones de la sanidad por el embargo estadounidense –el llamado «bloqueo» por la propaganda oficial– son temas esenciales para tener una comprensión abarcadora de la situación y desarrollo de la salud pública en Cuba desde que el país pasó a ser una república independiente hasta nuestros días, un análisis que sustenta la investigación histórica realizada para Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba (1902-2024), que acaba de publicarse en España.

La falta de transparencia es intrínseca a la mayoría de las estadísticas reportadas por Cuba: múltiples testimonios de sanitarios, responsables varios del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), al salir fuera de Cuba y del control del gobierno, dan testimonio de los hechos reales. Los datos estatales están llenos de inconsistencias, contradicciones y lagunas, mientras que es imposible hacer auditorías independientes.
Las publicaciones académicas que elogian los éxitos de Cuba en la organización y prestación de servicios de salud, desde la década de 1960, se han basado exclusivamente en datos estadísticos recopilados por funcionarios en los medios estatales. Aun así, es posible encontrar avales del desastre en la propia documentación oficial y referencias en estudios internacionales sobre este tema.
Estudios engañosos
Haré mención a dos de esos estudios que resultan reveladores.
El primero, publicado en la revista de la Universidad de Oxford, Política y planificación de la salud en 2018, recoge la manipulación estadística de la mortalidad infantil en Cuba, en gran medida debido a la reclasificación de muertes neonatales –presentándolas como muertes fetales– y a los abortos forzados, aplicados a las mujeres con embarazos de riesgo sin su consentimiento. El segundo estudio, publicado por la Fundación Internacional Bases en 2020, puede leerse: “Los logros de Cuba en materia de salud infantil han sido utilizados para elogiar el sistema de salud creado por la dictadura comunista y se siguen presentando como uno de los mejores ejemplos de buena salud a bajo costo. (…) A pesar de sufrir una pobreza desesperante, Cuba parece estar sana. (…) Sin embargo, no todo es tan claro como parece. En un informe de la ONU del año 2015 se indica, por ejemplo, que la tasa de mortalidad materna en Cuba es de 39 por cada 100,000 nacidos vivos, en comparación con sólo 22 en Chile, 25 en Costa Rica y 15 en Uruguay, a pesar de que Cuba informa que la densidad de médicos es de 7.5 por 1000 habitantes, muy superior a la de Chile (1.,0), Costa Rica (1.1) y el Uruguay (3.9)”.
En la propia documentación que emiten las instituciones y medios oficiales se pueden descubrir contradicciones, por ejemplo, el Anuario Estadístico de América Latina y del Caribe de 2022, afirma que la cifra de mortalidad infantil de 0-1 año en Cuba fue de 4 por 1000 nacidos vivos, y la de 1-5 años, de 5 por 1000. Este reporte de Cuba no se ajusta y contradice lo que publicó ese mismo año la ONEI (anuario estadístico cubano), que dijo que la mortalidad infantil de 0-1 años fue de 7.5 por 1000, y la de 1-5 fue de 9.5 por 1000.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) –organismo sanitario de Naciones Unidas (ONU)– se hacen eco de los informes oficiales del gobierno cubano. No cuestionan, ni siquiera tienen en cuenta, que en Cuba no puede haber agencias sanitarias, colegios de médicos, sindicatos de trabajadores de la salud, sociedades científicas, encuestadores o auditores que sean independientes: todos son controlados por el aparato del Estado y por tanto casi imposible comprobar la objetividad y veracidad de los datos suministrados por una única fuente disponible.
El mito del “bloqueo”
Realmente se trata de un embargo por parte de Estados Unidos, establecido desde 1962 para restringir ciertas operaciones comerciales y financieras, porque hay que tener en cuenta que Cuba comercia con más de 100 países del mundo y le puede comprar medicinas a China, India e incluso a Estados Unidos. Consideramos el ejemplo de otra isla, que ha logrado un desarrollo general y sanitario mucho mayor que el de Cuba: Taiwán, también “asediada por un gigante implacable”, China. Taiwán fue capaz de sobreponerse a la necesidad de emplear buena parte de su presupuesto a la guerra y, a pesar de todos los obstáculos, asedios y bloqueos, ha llegado a convertirse en uno de los países más desarrollados de Asia.
En 1949, el 60% de la población era analfabeta, Cuba tenía el 80% de su población alfabetizada y Taiwán tenía entonces una cuarta parte del ingreso anual per cápita de Cuba. Hoy, los taiwaneses ingresan cuatro o más veces per cápita que los cubanos, y han terminado totalmente con el analfabetismo. Taiwán posee un sistema de seguro de salud con cobertura universal, que promueve la equidad en el acceso a los servicios sanitarios, es admirado por sus bajos costos administrativos y ha sido calificado como el mejor del mundo en el Índice de Asistencia Sanitaria 2019 de la revista CEO World –este índice mide la calidad general de los sistemas de asistencia sanitaria de 89 países.
Otras naciones del mundo –como Costa Rica, Chile o España–, sin pagar el alto precio de los cubanos, gozan hoy de una sanidad y calidad de vida superiores. De hecho, son países que han estado acogiendo, en las últimas décadas, a los emigrados y exiliados cubanos.
Comparando los índices sanitarios de Costa Rica y Chile con los de Cuba, en las décadas de 1950 y la de 2000, el crecimiento y desarrollo alcanzados por los otros iberoamericanos han sido proporcionalmente mayores –conseguidos con menos sacrificios y sin el cansancio de una propaganda constante, como en el caso cubano.
Finalmente, la realidad es muy tozuda. Si se está informado y bien intencionado, se comprueba que la sanidad cubana está sumido en una debacle total –cada vez mayor y más grave con el paso de los años. Y hemos querido mostrar esta verdad con los datos estadísticos y declaraciones oficiales del gobierno cubano, que no dejan margen de duda.
*Médico de familia. Máster en Geriatría y Gerontología. Fue director del Centro de Salud (EAP) de Orcasur, en Madrid. Presidió la Unión Liberal Cubana, e integró la Asociación Internacional Liberal y el Comité Cubano Pro Derechos Humanos. Reside en Madrid desde 1981. Su libro Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba (1902-2024) se publicó este año y puede adquirirse por Amazon.
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