
Por Sherri L. Porcelain*
La propagación del mortal virus del ébola subraya por qué la cooperación internacional es a la vez complicada y necesaria. Cuando la Organización Panamericana de la Salud (OPS) extendió una invitación a Estados Unidos para participar en una reciente reunión hemisférica sobre ébola, la ubicación y el momento de la reunión se convirtieron en un punto de contención para algunos líderes cubanoamericanos del sur de Florida. El congresista Mario Diaz -Balart llegó incluso a llamar la participación de Estados Unidos como «una vergüenza».
En primer lugar, la Reunión Técnica Regional de Ébola provocó críticas porque Estados Unidos envió un representante gubernamental a La Habana. Los días 29 y 30 de octubre, con la asistencia de 34 países, los participantes en el cónclave se reunieron para determinar las deficiencias en materia de preparación, discutir estrategias regionales y ampliar la formación, los recursos y la comunicación de riesgos. La Casa Blanca envió al doctor Nelson Arboleda, director del Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) para Centroamérica, y Cuba. El doctor Arboleda fue la elección perfecta. Él es un investigador de enfermedades del CDC, un líder mundial de la salud, un colomboamericano criado en Miami que está bien informado sobre los acontecimientos en América Latina y es profesor adjunto de Salud Global en la Universidad de Miami, su Alma Mater.
Diplomacia de salud
En segundo lugar, la desaprobación subió de tono porque la participación del gobierno de Estados Unidos en la reunión de Cuba tuvo lugar durante una cumbre de ampliación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) -una organización regional formada para minimizar la hegemonía estadounidense en la región. La realidad de establecer la seguridad sanitaria mundial al reducir el flagelo de enfermedades mortales no siempre puede consumarse a través de los enfoques tradicionales en las relaciones internacionales. La historia nos recuerda esos esfuerzos.
La OPS ha desempeñado un papel clave en la facilitación de acciones regionales en la diplomacia de salud.
Algunos ejemplos incluyen:
- Ya en 1901 la Oficina Panamericana de Sanidad, hoy conocida como la OPS, demostró el poder de la cooperación regional de salud durante los brotes mortales de cólera, peste, malaria y fiebre amarilla.
- En 1924 una reunión regional de la OPS tuvo lugar en La Habana para la redacción del primer Código Sanitario Panamericano. El objetivo era evitar la propagación de enfermedades, promover la cooperación para proteger la salud, estandarizar los métodos de recolección de datos y protección de la enfermedad y mejorar el intercambio de información de salud en la región.
- La OPS acuñó la frase La salud como un puente hacia la paz en 1984 durante el impacto de la guerra de los contras nicaragüenses que impactó a Centroamérica. Las campañas de vacunación fueron diseñadas para promover la cooperación y fomentar mayores negociaciones entre la guerrilla y los gobiernos. Estos días de tranquilidad o treguas formales han sido bien documentados en El Salvador desde 1985 a 1991.
Otros retos importantes de cooperación en salud global incluyen tanto las acciones gubernamentales como las no gubernamentales:
- La investigación científica y epidemiológica de colaboración temprana entre Panamá, Estados Unidos y Cuba sobre la fiebre amarilla fue un factor clave en la terminación exitosa del Canal de Panamá.
- La cooperación entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética durante el apogeo de la Guerra Fría dejó a un lado las diferencias ideológicas para erradicar la viruela en forma conjunta.
- La unión de los alcaldes de Israel, Jordania y Palestina en la Isla de Bakoora en Jordania (también conocida comoMontaña de Paz) para discutir las amenazas de agua, el medio ambiente y la salud pública en las comunidades establecidas en el valle del río Jordán. Tuve el honor de participar en las primeras reuniones el 9 de marzo del 2005 para promover iniciativas de paz a través de actores no gubernamentales, como Friends of the Earth Middle East en colaboración con los líderes locales de sus respectivos países.
- El papel destacado del Centro Kuvin para el estudio de enfermedades Infecciosas y tropicales de la Universidad Hebrea, donde la cooperación científica en la investigación involucra asociaciones con Israel y Palestina como otro ejemplo de que ambas partes se pueden unir para hacer la guerra contra enfermedades mortales sin relaciones diplomáticas formales.
Estos ejemplos tienen el propósito de mostrar que no es necesario ser «amigos» para unir fuerzas y luchar contra las epidemias. A veces se necesita actores no estatales académicos, científicos y otros, como la OPS, para promover diplomacia. Sin embargo, cuando esto se hace a nivel gubernamental oficial, los países deben reconocer su responsabilidad colectiva.
Informes de Cuba
La política cubana de retener los informes oficiales sobre brotes de enfermedades, a pesar de contar con un sistema epidemiológico bien desarrollado, pone en peligro la eficacia de tales esfuerzos regionales. Usted no necesita mirar más allá de los informes oficiales de Cuba sobre los casos de dengue y chikungunya:
- Semana Epidemiológica de la OPS, 6 de noviembre del 2014, los documentos de Cuba reportaron CERO casos de dengue este año en la cara de los países vecinos que han reconocido miles de casos. Incluso Estados Unidos ha reportado 297 casos sospechosos.
- Semana Epidemiológica de la OPS 7 de noviembre del 2014, Cuba presentó informe con 20 casos importados, y ningún caso adquirido localmente, de chikungunya. Todos los demás países del Caribe informaron miles de casos sospechosos, 64.695 en Haití y y 498.916 en República Dominicana.
La coordinación transfronteriza de las actividades y la divulgación de los riesgos de salud en un país son factores necesarios para prevenir y controlar la propagación de enfermedades a nivel global. ¡Ébola! Sabemos que sin una transparencia efectiva, la diplomacia de la salud se convierte en una fachada vacía y, peor aún, la seguridad sanitaria mundial se ve seriamente comprometida.
Esta es la «vergüenza» real, a menos que la OPS tome una posición para buscar datos veraces.
*Profesora de Salud Pública Global en la Universidad de Miami e investigadora asociada del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS). Este artículo se publica en CaféFuerte con el consentimiento del ICCAS.
Traducción: CaféFuerte
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