
Por Mauricio Claver-Carone*
Este viernes, la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, hará declaraciones en el sur de Florida, donde pedirá que se levante el embargo de Estados Unidos a Cuba.
Por supuesto, esto no es una sorpresa, pues Hillary ya reveló su posición política hacia Cuba en el libro Hard Choices (Decisiones difíciles).
Pero sí merece una mirada retrospectiva a la política hacia Cuba, a partir de la última vez que un Clinton sirvió en la Casa Blanca:
En 1993, el presidente Bill Clinton intervino a último minuto para desechar una acusación federal contra el general Raúl Castro, entonces Ministro de Defensa (MINFAR), quien junto con otros 14 funcionarios de alto rango del régimen cubano, era el jefe de una importante conspiración de contrabando de cocaína.
Coerción migratoria
En 1994, el presidente Clinton sucumbió a la coerción migratoria de Castro e inició conversaciones secretas con altos funcionarios del régimen cubano en Toronto, Canadá.
En 1995, como resultado de esas conversaciones secretas, el presidente Clinton aprobó la infame política de «pies secos/pies mojados», mediante la cual la captura de los cubanos antes de llegar a una playa en Estados Unidos se convirtió en una perversión deportiva.
(¿Por qué era aceptable para el presidente Clinton etiquetar los cubanos como «pies mojados»? ¿No es acaso un insulto similar a llamar «espaldas mojadas» a los mexicanos? El mismo concepto peyorativo, aunque se haga referencia a diferentes partes del cuerpo).
En febrero de 1996, el presidente Clinton no logró apoyar la histórica reunión de Concilio Cubano, una coalición de más de 130 grupos disidentes que exitosamente se habían organizado contra el régimen de Castro. El 24 de febrero, durante una importante reunión de la coalición, el régimen de Castro comenzó una campaña nacional contra Concilio Cubano. Para desviar la atención de la represión, el régimen de Castro sacó a sus Migs de combate para derribar dos avionetas civiles en aguas internacionales, asesinando a tres ciudadanos estadounidenses y a un residente permanente de Estados Unidos.
En marzo de 1996, el Presidente Clinton se negó a reforzar las sanciones contra el régimen de Castro. Aunque se vio obligado a firmar la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática Cubana («Ley LIBERTAD») como la respuesta menos agresiva al derribo de dos avionetas civiles estadounidenses por el régimen de Castro, Clinton renunció a la sección principal de esta legislación para apretar las sanciones. Como tal, la Ley LIBERTAD codificó el embargo y autorizó el financiamiento para los programas de democracia, pero no recrudeció las sanciones.
Viajes de salsa y béisbol
En 1996, el presidente Clinton se negó a clasificar como un «acto de terrorismo» -acorde con la legislación estadounidense- el derribo de las dos avionetas civiles por aviones cubanos de combate en aguas internacionales.
En 1998-1999, el Presidente Clinton alivió las sanciones de viajes a Cuba y creó la categoría de viajes para contactos «pueblo-a-pueblo», mediante la cual grupos de turistas acogidos por el régimen de Castro realizan giras de salsa, béisbol y tabaco a lo largo de la isla, mientras frecuentan las instalaciones turísticas de 4 y 5 estrellas, administradas por los militares cubanos.
En 2000, Clinton contempló levantar las restricciones de viajes turísticos a Cuba, lo que era la principal fuente de ingresos de Castro. Incluso compañías de vuelos fletados contrataron al hermano del presidente, Roger Clinton, para cabildear a su favor. Anticipándose a un eventual cambio de política, el Congreso codificó preventivamente la prohibición para evitar cualquier expansión adicional de los viajes a la isla por la vía presidencial..
En 2000, el presidente Clinton impulsó la Ley de Reforma de Sanciones Comerciales y Exportación (TSREEA), que autorizó la venta de productos agrícolas y equipos médicos a Cuba. Por intervención del Congreso se incluyó una advertencia para que estas ventas fueran solo en efectivo. Desde entonces, cerca de $5,000 millones en productos agrícolas se han vendido a Cuba -todo al monopolio alimenticio de Castro, Alimport. Ni un centavo se ha tramitado con los cubanos de a pie.
En 2000, el presidente Clinton envió alguaciles armados al hogar de la familia de Elián González en la Pequeña Habana con el fin de devolverlo por la fuerza a Cuba. En lugar de permitir que un juez de familia imparcial decidiera lo mejor en interés del niño, cuya madre murió por su libertad, el destino de Elián fue decidido por el Presidente Clinton. Hoy en día, Elián es un joven militante comunista joven, convertido en estandarte de propaganda, mientras califica a Fidel Castro como «su Dios».
Ceguera voluntaria
A finales de 2000, el régimen de Castro había erradicado efectivamente Concilio Cubano y la mayoría de otros grupos disidentes, bajo la ceguera voluntaria del presidente Clinton. Lamentablemente, tomó años para el movimiento opositor cubano lograra reagruparse.
Como líder cubano por la democracia, el ex preso de conciencia y Medalla Presidencial de la Libertad, el Dr. Oscar Elías Biscet, escribió el año pasado: «El presidente Clinton desaprovechó una oportunidad histórica para presionar por el fin del régimen de Castro en la década de 1990, en medio de la profunda crisis que enfrentaba el país desde el final de su benefactor soviético».
En cambio, él hizo todo lo contrario.
Hoy, en medio de una crisis similar, resultado de la espiral descendente del benefactor venezolano de Castro, Obama (y Hillary) están dispuestos a cometer el mismo error.
Pero tal vez no es justo juzgar a Hillary por el expediente de su marido.
Por lo tanto, vamos a hacerlo así en base a su propio récord como Secretario de Estado.
En cuanto a Siria, Hillary infamemente cree que Bashar al Assad era un «reformador» con quien Estados Unidos podría trabajar.
Desde entonces, Assad ha provocado un genocidio con un saldo de más de 200 mil víctimas.
Acercamiento a las dictaduras
En cuanto a Birmania, Hillary promovió el acercamiento a su dictadura militar, viajó a la nación del sudeste asiático y condujo el empuje para levantar las sanciones antes de tiempo.
Desde entonces, la dictadura militar de Birmania ha cosechado una inesperada ganancia financiera, restringió las reformas e intensificó la represión.
En cuanto a Irán, Hillary ignoró las peticiones de ayuda del Movimiento Verde, en una amarga lucha con el Congreso contra las sanciones en el período 2009-2013, y presionó para mantener conversaciones con los mulás.
Desde entonces, el régimen iraní reprimió brutalmente al movimiento democrático. Sin embargo, en un giro interesante, Clinton ahora busca reescribir la historia y tomar el crédito para las sanciones contra las que antes luchó.
aEn cuanto a Rusia, Hillary apretó, literalmente, un botón de «reinicio» con el fin de un «nuevo comienzo» en las relaciones bilaterales.
Desde entonces … Bueno, todos sabemos lo que eso resultó.
¿No les suena esto como una tendencia familiar?
Y ahora, que se suma al llamamiento de Obama a levantar las sanciones y «reiniciar» las relaciones con Cuba.
Basado en su historial, hay un montón de motivos de preocupación.
*Director ejecutivo de Cuba Democracy Advocates y editor del sitio digital Capitol Hill Cubans.