Este domingo La Habana celebró su cumpleaños 495 y en la prensa de Miami nos regaló homenajes, recuerdos y fotografías espléndidas por motivos entendibles… y también una joyita de desinformación histórica inigualable.
El diario El Nuevo Herald incluyó en su nota este párrafo antológico: “Fue el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar quien un (sic) 16 de noviembre de 1519 fundó La Habana, también conocida con el nombre de Villa de San Cristóbal de La Habana. Hay quien la llamó ‘Llave del Nuevo Mundo’, porque fue precisamente por La Habana que la civilización europea entró a Las Amércias (sic).
Un párrafo así exige mucho esfuerzo para desentenderse de las cartas de relación de Velázquez —1ro de abril de 1514 y 1ro de agosto de 1515— que Hortensia Pichardo (1904-2001) compiló en Documentos para la Historia de Cuba (Consejo Nacional de Universidades, 1965).
Velázquez no fundó La Habana
La primera de las cartas indica que Velázquez convergió con Pánfilo de Narváez hacia enero de 1514 en la bahía de Jagua, donde se fundó la villa de la Santísima Trinidad, que para agosto de 1515 se había trasladado ya al enclave actual.
De Jagua salieron dos grupos que fundarían sendas villas: Sancti Spiritus, por el propio Velásquez, y San Christóval de la Havana, por Narváez, quien cumplió la misión entre abril y mayo de 1514. No hay consenso historiográfico ni prueba arqueológica concluyente sobre el lugar escogido por Narváez. Se barajan los alrededores de Batabanó y la desembocadura del río Mayabeque, e incluso el puerto de La Coloma y la ensenada de Cortés.
Fernando Ortiz explicó bien que las primeras villas en Cuba fueron trashumantes por simple imperativo de adaptación y el Historiador de la Ciudad (1935-64), Emilio Roig de Leuchsenring, apuntó que la villa habanera se trasladó hacia el norte hasta quedar asentada junto al puerto de Carenas hacia 1519 “sin ceremonias de ninguna clase”.
Misa, ceiba y templete
Así, el óleo La primera misa (1826), del pintor francés Juan Bautista Vermay, se expone hoy bien restaurado en el templete al nordeste de la Plaza de Armas, pero no refleja el hito histórico de la fundación de la villa, máxime si Velázquez aparece en la escena y su propia correspondencia acredita que permaneció muy atareado en Santiago de Cuba desde la llegada de Juan de Grijalva, el 15 de noviembre de 1518, hasta la salida Narváez a México, el 18 de mayo de 1520.
El historiador sagüero Antonio Miguel Alcover (1875-1915) advirtió este y otros errores históricos en su artículo desmitificador “La misa, la ceiba y el templete”, que la revista Cuba y América publicó en su número 96 (1901).
La ceiba actual data de 1960. Es la última de una serie de ceibas que se fueron plantando desde que el gobernador Francisco Cagigal de la Vega (1695-1777) mandó a tumbar la presunta ceiba original en en 1753 para erigir allí “la pilastra que aún existe” junto con el templete inaugurado en 1828.
Ni siquiera esa que tumbó Cagigal señalaba el lugar de la ceremonia de fundación, si la hubo, porque la Plaza de Armas se reubicó al menos tres veces entre 1559 y 1577. Para colmo, las actas del cabildo habanero en esa época no se refieren a la ceiba como hito fundacional, sino como árbol donde se azotaba a delincuentes.
Llave del Nuevo Mundo
Esta denominación de La Habana trajo su causa de la “excelencia de su puerto [y] bondad con el comercio”, como anotó el primer historiador cubano, José Martín Félix de Arrate (1701-65), en su obra Llave del Nuevo Mundo, que se publicó póstumamente en 1830 por la Real Sociedad Patriótica de La Habana y está disponible en Internet para el periodismo asistido por computadora.
Los calificativos de “llave y garganta de todas las Indias Occidentales”, “llave importantísima de la Nueva España [México] y antemural de todas las indias” o simplemente “llave de todas las indias” aparecen por entre reales cédulas derivadas de la posición estratégica de La Habana como escala de la “Flota de Indias”, que corría con todo el comercio y la navegación de España con sus colonias.
Y no fue “precisamente por La Habana” que la civilización europea entró a las Américas. Antes y después de fundarse la villa, esa civilización penetró por diversos lugares en el hemisferio occidental. Los buscadores de la red arrojan que “civilización europea” y “Llave de Nuevo Mundo” se enlazan con la entrada de aquella por La Habana tan solo en la nota de El Nuevo Herald y su reproducción en el sitio Noticias Bolivianas.
