Fidel Castro estuvo muy activo esta Navidad a través del teléfono celular y echó a un lado los vaticinios de guerra nuclear para concentrarse en la brigada médica cubana que combate la epidemia de cólera en Haití.
Tras su retorno a la vida pública, el pasado 7 de julio, el anciano líder parece volcado a decidir y controlar el desempeño de los colaboradores médicos en misiones especiales, algo que no figura en la órbita de su hermano Raúl.
Según una crónica aparecida en la prensa oficial, Fidel Castro llamó este 25 de diciembre a la viceministra de Salud Pública, Marcia Cobas, quien se encuentra junto a un grupo de 39 colaboradores médicos en la comuna de L’Estere, en el departamento de Artibonite.
La viceministra Cobas viajó a Haití para cumplir una encomienda del líder cubano de contactar directamente a los colaboradores médicos enviados por Cuba y conocer desde su estado de ánimo y alimentación hasta la protección y seguridad que reciben en la dura misión.
«Fidel Castro está al tanto como nunca de lo que está pasando con los médicos cubanos», relató a CaféFuerte un funcionario del Ministerio de Salud Pública (MINSAP). «Desde que se desató el cólera en Haití su insistencia es permanente, incluso dos y tres veces al día».
La fuente, que pidió no ser identificada, dijo que la decisión de enviar una delegación a visitar a los colaboradores médicos en los centros de tratamiento de cólera fue una sugerencia del propio Fidel.
La viceministra Cobas le traladó a los médicos un saludo de Fidel y Raúl Castro, y les entregó una tarjeta de felicitación personalizada y firmada por el primero.
El episodio de esta Navidad no es más que la renovada confirmación de que Fidel Castro, en camino a los 85 años, sigue al mando de asuntos sensibles de gobierno, y que su delicada salud no parece ser obstáculo para conducir las riendas en política exterior.
Un asunto de sus dominios
Sobre todo si se trata de un tema que pertenece enteramente a sus dominios: la salud pública cubana y la llamada «diplomacia de los doctores», un recurso revestido de ayuda humanitaria que La Habana ha utilizado como efectiva estrategia de propaganda política.
La intervención de Fidel Castro fue también clave en la decisión de enviar 78 colaboradores médicos a Chile para auxiliar a las víctimas del terremoto del pasado 27 de febrero.
Un contingente de la Brigada Internacional «Henry Reeve» -creada por iniciativa del líder cubano en el 2005- aterrizó en la ciudad de Rancagua, al sur de Chile, con 12 toneladas y los primeros 26 colaboradores dos días después del terremoto.
El 12 de marzo, tan pronto se instaló el gobierno de Sebastián Piñera, el nuevo ministro de Salud Pública, Jaime Mañalich, pidió al gobierno cubano más ayuda para instalar un hospital de campaña en la ciudad de Chillán. Dos días después llegó a la zona el segundo grupo de médicos cubanos.
«Un colega del contingente me dijo que la petición de los chilenos se la consultaron enseguida a Fidel Castro y la respuesta fue inmediata», señaló un médico cubano que cumple misión en Venezuela.
No es de extrañar que al producirse el retorno de los médicos desde Chile, el ministro cubano de Salud Pública, Roberto Morales, les trasmitiera un mensaje de bienvenida de Fidel Castro reconociendo que «ha seguido día tras día el trabajo de los cooperantes».
Ese día, a su llegada a la terminal aérea de Rancho Boyeros, los colaboradores recibieron un diploma (ver foto) firmada por el ministro Morales y por… Fidel Castro.

Una crónica del recibimiento publicada en Cubadebate da cuenta de la esmerada preocupación del líder máximo sobre los colaboradores de Chile y Haití: «Se estaba preparando este acto para los médicos que llegaban del país austral y Fidel quiso saber cada detalle y todas las estadísticas posibles. Actualizó sus datos de la Brigada en Chile e intuyó que los colaboradores que habían estado en Rancagua y Chillán seguramente querrían tener noticias de sus hermanos en Haití».
Entonces el Comandante llamó por teléfono al doctor Lorenzo Somarriba, jefe de la brigada médica en Haití, preocupado por la suerte de la brigada cubana, que cuenta también con estudiantes extranjeros de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana.
Las «reflexiones» que han seguido a la proliferación de la epidemia de cólera en Haití ponen en evidencia que Fidel Castro sigue al mando de las decisiones en materia de colaboración médica.
«Se impone la necesidad de buscar soluciones eficientes y rápidas a la lucha contra esa epidemia», escribó en un artículo del 27 de noviembre en el que informa oficialmente de la decisión del gobierno de reforzar la brigada médica en Haití.
La determinación de aumentar a 300 los colaboradores en Haití no pasó por las manos del gobernante Raúl Castro, según la propia confesión del patriarca octogenario: «Raúl estaba visitando otras regiones del país, e informado en detalle de todo».
Pocos días después prosiguió su comunicación directa con los médicos cubanos en Haití: «Hago una apretada síntesis de lo que nos comunicó Yamila Zayas Nápoles, especialista en medicina general integral y anestesiología, directora de una institución médica de ocho especialidades básicas y los medios diagnósticos del proyecto Cuba-Venezuela, inaugurado en octubre de 2009 en el área urbana de Mirebalais, con 86 000 habitantes, en el Departamento Norte», escribió Castro el pasado 8 de diciembre.
Un total de 37,041 colaboradores cubanos de la salud trabajan actualmente en 77 países, la mayoría de ellos en Venezuela.
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