Federica Mogherini, el nuevo rostro de la diplomacia europea en "visita simbólica" a La Habana

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Federica Mogherini, con una difícil misión en La Habana.

Por Sergio Valdivieso

Federica Mogherini, la jefa de las Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) y vicepresidenta de la Comisión Europea, llegará en las próximas horas a Cuba para tratar de asegurar que el anunciado acercamiento entre La Habana y el bloque de los 28 no se empantane.
El momento no puede ser más crucial, como lo ha reconocido su propia oficina antes de que emprendiera este viaje a la isla. Mogherini es la representante europea de más alto nivel que visita Cuba desde que la UE reiniciara las negociaciones para normalizar los lazos bilaterales.
De ahí que no hayan faltado las declaraciones previas de franco cortejo, afirmando que la UE y Cuba son «socios fuertes» y que esta visita es «simbólica para retomar un diálogo importante y cargado de futuro».
Para la plena restauración de sus lazos de colaboración, la UE tiene que sortear un sendero espinoso hacia la firma del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, que es el objetivo final de este diálogo interrumpido desde el 2003 y reanudado en abril del pasado año. Las primeras rondas de intercambio fueron de tanteo, pero tras la visita a La Habana de Christian Leffler, negociador de la UE, a mediados de marzo, el tema de los derechos humanos no pareció transitar con mucha fluidez sobre la mesa de discusión.
¿Diferencias irreconciliables?
No quedaron muy escondidas las diferencias entre ambas partes durante la estancia de Leffler, un partidario de que La Habana se comprometa a admitir las libertades de expresión y asociación en su sentido más amplio, y que ratifique los pactos internacionales de Naciones Unidas sobre Derechos Civiles y Políticos, y Derechos Económicos Sociales y Culturales, suscritos en el 2008.
Leffler no ocultó que existían «diferencias de interpretación» sobre el tema de los derechos humanos que deberían ser superadas, en alusión al atrincheramiento de la «no injerencia en los asuntos internos» que esgrime La Habana para diluir el respeto a las libertades fundamentales de sus ciudadanos. El argumento forma parte de la retórica de la seguridad nacional frente a una amenaza exterior que después del 17 de diciembre resulta cada vez más insostenible, aunque ahora trate de vivirse vicariamente a través de la situación venezolana.
Y aunque el tema de los derechos humanos no centrará el proceso negociador hasta el ciclo que comenzará en junio, desde ahora se vislumbra como el principal escollo para avanzar la agenda de la UE respecto a Cuba.
El mapa de la negociación UE-Cuba tiene un nuevo condimento desde el anuncio del presidente Barack Obama para restablecer lazos diplomáticos con el gobierno cubano. Las intenciones de la Casa Blanca y toda la avalancha estadounidense que comporta a mediano plazo se han convertido en un detonador para Europa, otros bloques regionales e incluso aliados como China y Rusia, deseosos de posicionar sus intereses en la isla antes de que una apertura total en Washington los repliegue a posiciones menos ventajosas.
Y la UE no quiere quedarse atrás después de haber sacado un trecho en la arrancada.
Cuba, vientos a favor
De cara a la VII Cumbre de las Américas, con Cuba en un escenario diplomático con todos los vientos a su favor, Mogherini arriba a Cuba con el firme propósito de allanar el camino negociador y desvanecer cualquier embrollo que pueda haberse generado durante la visita de Leffler.
Y  no podría haber mejor interlocutora que Mogherini para esta misión de encrucijada en La Habana. Al menos por formación y por destino, el lenguaje de la diplomática italiana de 41 años estará en mayor sintonía con sus anfitriones cubanos que el que pudieran asumir otros enviados del bloque europeo.
Política de vertiginoso ascenso, Mogherini proviene de una familia de intelectuales, entre los que se destaca el cineasta Flavio Mogherini (1922-1994). Graduada de Ciencias Políticas por la Universidad Sapienza de Roma, se tituló en Filosofía Política con una tesis sobre la relación entre la religión y la política en el Islam.
Pero su carrera política pareció definirse mucho antes, pues desde los 15 años ingresó a la Federación Italiana de la Juventud Comunista. Antes de producirse la disolución del Partido Comunista Italiano y su transformación en una institución socialdemócrata, Mogherino abrazó la Juventud de Izquierda en 1996. Poco después se convertiría en miembro del Consejo Nacional de los Demócratas de Izquierda (DS), sirviendo en su Consejo Ejecutivo Nacional y su Comité Político.
Su desempeño en la DS como representante de la Sección de Asuntos Exteriores desde el 2003 le abrió las puertas a las relaciones con los movimientos y partidos internacionales, y pavimentó su futuro en la diplomacia internacional.
Carrera meteórica
En la DS Mogherini estuvo a cargo de mantener las relaciones con el Partido de los Socialistas Europeos, la Internacional Socialista y otros partidos de izquierda, así como los vínculos con el Partido Demócrata de Estados Unidos.
Al fundarse el Partido Democrático italiano (PD), en noviembre del 2007, Mogherini fungió como asesora de su presidente fundador, Walter Veltroni, y un año después fue elegida a la Cámara de Diputados por esa fuerza política.
En agosto del 2013 fue elegida como jefe de la delegación italiana a la Asamblea Parlamentaria de la OTAN, pero su responsabilidad en el cargo duraría apenas cuatro meses. En diciembre, el líder socialdemocráta Matteo Renzi la nombró como responsable de Relaciones Europeas del PD, y, luego, en febrero del 2014, pasó a integrar el gabinete de Renzi como ministra de Relaciones Exteriores.
Es la mujer más joven que ha ocupado el cargo de canciller del gobierno italiano, con 40 años.
Débil frente a Rusia
El pasado de julio el Consejo Europeo la propuso como candidata al cargo de Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, propuesta que tuvo la oposición de países como Letonia, Estonia, Lituania y Polonia, por considerarla inclinada a favorecer a Rusia en la crisis con Ucrania.
Las críticas contra Mogherini emergieron por un supuesto conflicto de intereses, considerando que su asistente está casada con un consejero de comunicación de la compañía estatal rusa Gazprom,
Pero Renzi la nominó formalmente como candidato oficial a la Comisión Europea. Mogherini fue electa a la Comisión y ostenta el cargo de Alta Representante para las Relaciones Exteriores  de la UE desde el pasado 1ro de noviembre.
La diplomática italiana ya conversó con su homólogo cubano, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, durante la III Cumbre de la CELAC, en San José, Costa Rica, a fines de enero. La visita de dos días a La Habana comprende también un encuentro con el Cardenal Jaime Ortega Alamino y no se descarta una posible reunión con el gobernante Raúl Castro.
Mogherini ha manifestado de antemano que la promoción de los derechos humanos y ls libertades civiles «son fundamentales para esta relación de la UE y Cuba». Pero habrá que precisar si en el diálogo planteado con las autoridades cubanas ambas partes terminan hablando el mismo lenguaje universal sobre derechos y libertades.

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