
Por Redacción CaféFuerte
Leonardo Padura Fernández, reconocida personalidad de la masonería en Cuba, falleció en La Habana a consecuencia de complicaciones cardiovasculares, a los 86 años.
Nardo -como lo conocían sus familiares y amigos- es el padre del escritor Leonardo Padura Fuentes.
Padura Fernández sufrió un ataque cardíaco el pasado martes y desde entonces permaneció ingresado en el Hospital «Julio Trigo», en el municipio Arroyo Naranjo. Su deceso se produjo a las 11 p.m. del sábado.
Hombre humilde y cordial, Nardo deja un legado de dedicación familiar, comportamiento ciudadano y firmeza en sus creencias de fraternidad y humanismo. Grandeza de persona simple que preservó por siempre la decencia, el amor por sus hijos y la voluntad de servir.
Masón grado 33, fue fundador y destacado miembro de la Logia «Hijos de Luz y Constancia» desde su juventud. En el 2012, masones de Miami le rindieron tributo por su noble y esmerada contribución a la masonería en Cuba.
Nació y vivió siempre en el barrio de Mantilla, asentamiento de la familia Padura durante más de un siglo. Su hogar fue siempre un espacio abierto para los amigos y vecinos, que lo consideraban un patriarca de la comunidad.
Lo sobreviven en La Habana su esposa Alicia Fuentes, con quien estuvo casado por 61 años, y sus hijos Leonardo y Javier, pintor e ilustrador. En Miami viven su hijo Eduardo, decorador, y sus hermanas, Dora, Delia y Zeyda.
Sus honras fúnebres transcurrieron este domingo en la funeraria Mauline, en el barrio de La Palma, con una gran concurrencia y sentidas muestras de duelo entre amigos, allegados y hermanos masones. El entierro se produjo al mediodía de hoy.
MENSAJE DE LEONARDO PADURA FUENTES
Queridos amigos, mi padre, Leonardo Padura, falleció el sábado 28 a las 11 pm. Lo enterramos hoy domingo, a las 11 am. Había sufrido un fortísimo infarto cardiovascular el martes 24.
Y a sus 86 años fue demasiado para él. Creo que vivió una buena vida, con fidelidades muy sostenidas hacia la familia, la masonería cubana y a Mantilla.
En su velorio y entierro recibió el reconocimiento de sus hermanos masones con una ceremonia fúnebre muy sentida; cumpliendo sus deseos, paseamos el cortejo y lo detuvimos un minuto frente a cinco lugares importantes en su vida, todos ubicados en Mantilla: frente a la casa donde nació, frente a la que construyó con mi madre y donde nacimos sus tres hijos, frente a la bodega que levantó con sus esfuerzos, frente al Paradero de la Ruta 4 donde trabajó varios años como simple chofer, y frente la Logia “Hijos de Luz y Constancia”, de la que fue fundador en 1952.
Además, estuvimos con él en su despedida sus tres hijos, porque Eduardo, que vive en Miami, pudo estar acá todos estos días, y, por fortuna, mi madre, con la que vivió los últimos 61 años de su vida y todavía nos acompaña.
Gracias a todos por su preocupación y cariño.
Leonardo Padura II.