Fallece Ramiro Valdés, figura histórica del régimen cubano y artífice de su aparato represivo

Su legado va a quedar fijado como el hombre responsabilizado con las más cruentas tareas represivas, acciones de inteligencia y episodios sanguinarios en la historia del país.
Ramiro Valdés Menéndez (1932-2026). Foto: EFE.

El Comandante Ramiro Valdés Menéndez, figura histórica del régimen cubano y artífice de la política represiva implementada en el país desde comienzos de la revolución castrista, falleció en La Habana a los 94 años, informaron medios oficiales.

La información difundida por la Presidencia de Cuba y replicada en el Noticiero de la Televisión Cubana y otros los espacios estatales indicó que el fallecimiento ocurrió en horas de la mañana de este domingo.

Las versiones sobre el deterioro de su salud habían circulado desde comienzos de año coincidiendo con su desaparición de las actividades políticas y los espacios públicos, pero las alarmas se confirmaron el pasado 5 de junio cuando el gobernante Miguel Díaz-Canel hizo notar su ausencia en el acto de celebración del cumpleaños 95 de Raúl Castro y el aniversario 65 de la constitución del Ministerio del Interior (MININT) en el Teatro Karl Marx, en La Habana.

Asaltante al Cuartel Moncada con solo 21 años, expedicionario del yate Granma, combatiente del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, protagonista junto al Che Guevara y Rolando Cubela de la batalla de Santa Clara en 1958, fundador de los órganos de la Seguridad del Estado y el Ministerio del Interior y comprometido hasta el final de sus días con los designios políticos del régimen moldeado por Fidel Castro, Ramiro Valdés figuraba como uno de los últimos íconos vivos del sistema implantado en Cuba durante casi siete décadas.

De la más alta jerarquía histórica y militar en el poder solo le sobreviven Raúl Castro, José Ramón Machado Ventura y el Comandante de la Revolución Guillermo García Frías, todos nonagenarios.

Ostentaba los títulos honoríficos de Héroe de la República de Cuba y de Héroe Nacional del Trabajo.

Con los comandantes Ernesto Che Guevara (izq,) y Juan Almeida Bosque.

Pero su legado va a quedar fijado como el hombre responsabilizado con las más cruentas tareas represivas, acciones de inteligencia y episodios sanguinarios en la historia del país: ministro del Interior en épocas cruciales (1961-1968 y (1979-1985), gestor de las tristemente célebres Unidades Militares de la Apoyo a la Producción (UMAP), y arquitecto de los desplazamientos forzosos de miles de campesinos de zonas rurales para concentralos en pueblos cautivos a lo largo del país.

En otras funciones como dirigente gubernamental en la cúpula del poder se le atribuyen también a su mando las restricciones establecidas para el control de la internet a los cubanos durante su etapa de ministro de la Informática y las Comunicaciones (2005-2010), la vigilancia organizada sobre los ciudadanos a nivel de barrio, y su renuencia desde las máximas esferas del Consejo de Estado y el Partido Comunista a la autorización del matrimonio homosexual y otras libertades para la comunidad LGBTI en el pais.

«La partida física del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, duele profundamente, como la de un padre», escribió el gobernante Miguel Díaz-Canel en su cuenta de X. «Así lo quise y respeté siempre. Así recordaré su apoyo y consejos, su discreta colaboración y ejemplar consagración al servicio de la Patria».

Nacido el 28 de abril de 1932 en el seno de una familia muy pobre de Artemisa, al sur de La Habana, su madre crió a sus cinco hijos como lavandera. Comenzó a trabajar desde adolescente en bodegas, carpinterías y labores agrícolas hasta que el golpe de Estado perpetrado por Fulgencio Batista en 1952 lo moviliza en el actividades conspirativas contra el gobierno.

Fue justamente del barrio La Matilde, en Artemisa, donde se incorporaron la mayor cantidad de participantes en la acción militar del Moncada, con 28 combatientes.

Ficha de arresto de Ramiro Valdés tras el asalto al Cuartel Moncada, en 1953.

Tras establecer contactos en La Habana con Fidel Castro y Abel Santamaría, se enroló en los prepatativos del asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953. Estuvo entre los ocho seleccionados para tomar la posta 3 y sería el primero en penetrar al Moncada, donde resultó herido.

Desde entonces estuvo en la posiciones de avanzada combativa y máxima confiabilidad de Raúl y Fidel Castro.

Su ascenso en el Ejército Rebelde se produjo como segundo jefe de la columna invasora Ciro Redondo, al mando del Che Guevara. Al triunfo de la revolución fue designado jefe militar en la región central, formó parte de la dirección nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), estableció los Organos de Seguridad del Estado, y se desempeño como viceministro primero de las Fuerzas Armadas (FAR) hasta la fundación del MININT, que lo tuvo como su primer titular.

En la alborada revolucionaria: de izquerda a derecha, Ramiro Valdés, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara y Antonio Núñez Jiménez.

Entre otros cargos y responsabilidades estratégicas fungió como vicepresidente del Consejo de Estado, miembro del Buró Político del Partido Comunista y, desde diciembre de 2019 y hasta la fecha de su muerte, viceprimer ministro del país. Por encargo de la máxima dirección gubernamental viajó en varias ocasiones a Venezuela para orientar y delinear la marcha de la colaboración en las esferas económicas y militares.

Durante sus últimos años se encargó de la supervisión de obras de vital importancia y estaba a cargo del control y revisión del mantenimiento de las centrales termoeléctricas, cuya disfuncionalidad y deterioro técnológico son causas de la mayor catástrofe energética en la historia del país.

Junto a Hugo Chávez. Venezuela estuvo entre sus tareas estratégicas asignadas.

Lo sobreviven su esposa por 50 años, la ingeniera industrial Alicia Alonso Becerra, rectora del Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría”, con quien tuvo tres hijos: Fidel, Ernesto y Alicia. De dos matrimonios anteriores tiene otros dos hijos: Ramiro e Ileana.

Su hijo Ramiro abandonó Cuba en 1995 y después de una prolongada estancia de 12 años en España se radicó en Miami en 2007.

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