En una importantísima victoria para los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, la Corte Suprema ratificó este martes el derecho consititucional de la ciudadanía por nacimiento, con independencia de si los progenitores se encuentran en el país con estatus legal o simplemente de manera temporal.
Era el más esperado fallo del múltiple prontuario de decisiones del máximo órgano judicial de la nación en este verano por todas las implicaciones derivadas de la interpretación de la Enmienda 14 de la Constitución, la cual fue retada por una orden ejecutiva del presidente Donald Trump desde el comienzo de su segundo mandato.
Y es acaso constituya el más duro revés para el arsenal de restricciones planteadas por la política migratoria de la administración Trump.
Los magistrados se basaron en una interpretación largamente establecida de la Enmienda 14 —adoptada tras la Guerra Civil— y en leyes federales más recientes para dictaminar que cualquier persona nacida en el país, salvo contadas excepciones, es ciudadana.
«La ciudadanía, tanto entonces como ahora, era el derecho a tener derechos: a participar libremente en nuestra comunidad política. Los redactores de la Enmienda 14 extendieron esa promesa a toda persona nacida libre en esta tierra», escribió el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts.. «Hoy mantenemos esa promesa».
Roberts fue enfático en su negativa a aceptar la orden de Trump: «El problema es que existen escasas pruebas que respalden esta visión drásticamente revisionista».
La votación fue de 6-3, con tres jueces conservadores a favor de que las restricciones emitidas por Trump entraran en vigor. Clarence Thomas, Neil M. Gorsuch y Samuel A. Alito expresaron su disconformidad con el fallo. mientras que el magistrado Brett M. Kavanaugh se unió a la mayoría del tribunal para anular la orden ejecutiva, pero afirmó que basó su decisión en una ley federal, no en la Constitución.
La argumentación de Kavanaugh se sustentó en una legislación de 1940, cuando el Congreso que codificó el entendimiento del derecho de ciudadanía por nacimiento en virtud de lo establecido por la Constitución.
«No estoy seguro de que la opinión de hoy resista la prueba del tiempo (…) La Cláusula de Ciudadanía contribuyó enormemente a la dignidad y la gloria de la ciudadanía estadounidense. La opinión de hoy devalúa dicha ciudadanía», escribió Thomas, el juez más veterano del Tribunal Supremo en una opinión de disenso de 91 páginas.
Para un numeroso grupo de inmigrantes cubanos que aún se encuentran en un limbo legal o litigan sus casos en tribunales estadounidenses con un documento I-220A, la noticia disipa las preocupaciones sobre sus hijos tenidos en el país.
También trae alivio para los nacidos de padres inmigrantes con protección temporal de TPS , como venezolanos y haitianos.
Trump reaccionó diciendo que la decisión es «muy negativa para nuestro país» y prometió abordar el reto a través del Congreso, lo cual no es viable, debido a que el fallo se basa en fundamentos constitucionales. Para cambiar el fallo se requiere de una enmienda constitucional.
Era un tema fundamental para la política impulsada por el presidente, que durante la audiencia de alegatos ante la Corte Suprema, el pasado abril, en un hecho sin predentes, hizo acto de presencia en la sala del tribunal.
La orden ejecutiva sobre la ciudadanía por nacimiento fue firmada por Trump firmó el primer día de su segundo mandato como parte de su ofensiva contra la inmigración.
La cuestión de la ciudadanía por nacimiento fue la primera decisión migratoria de Trump en llegar al Tribunal Supremo para una resolución definitiva.
La orden de Trump habría trastocado la interpretación generalizada de que la 14 Enmienda otorga la ciudadanía a toda persona nacida en Estados Unidos, excluyendo únicamente a los hijos de diplomáticos extranjeros y a los nacidos de miembros de una fuerza de ocupación extranjera.
La Enmienda tenía como objetivo garantizar la ciudadanía a las personas negras, incluidos los antiguos esclavos, aunque la Cláusula de Ciudadanía está redactada en términos más amplios.
En una serie de fallos, tribunales inferiores habían declarado ilegal –por inconstitucional– la orden ejecutiva de Trump. Las decisiones se habían sustentado en un fallo de 1898 del Tribunal Supremo que abordó el caso de un hijo de ciudadanos chinos nacido en Estados Unidos.
Alrededor de 300 mil bebés nacidos cada año en Estados Unidos se habrían visto afectados por la orden ejecutiva, según estimados del Migration Policy Institute y del Population Research Institute de la Universidad Estatal de Pensilvania. Las restricciones a la ciudadanía por nacimiento también se habrían aplicado a personas que se encuentran legalmente en Estados Unidos, incluidos estudiantes y solicitantes de la tarjeta de residencia permanente (green card).
FALLO DEL TRIBUNAL SUPREMO SOBRE CIUDADANÍA POR NACIMIENTO/ JUNIO 2O26