Las autoridades estadounidenses incautaron más de 600 mil galones de combustible, valorados en unos $2.8 millones de dólares, que presuntamente iban a ser enviados a Cuba como parte de un esquema ilegal para evadir sanciones vigentes, según fuentes gubernamentales.
Los detalles de la incautación administrativa del combustible serán ofrecidos este miércoles durante una conferencia de prensa en Miami con altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y de la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio.
Esta semana se conoció que la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG) interceptó y abordó en el mar Caribe al buque de carga Grace, que transportaba combustible de manera ilícita hacia Cuba. El abordaje de la embarcación por fuerzas del USCG se produjo el pasado 5 de septiembre.
Posteriormente, la embarcación fue escoltada hasta México, donde se “confirmó la presencia de grandes cantidades de combustible”, según un comunicado oficial.
Como parte del bloqueo petrolero decretado por la administración Trump contra Cuba, la Guardia Costera también incautó otra embarcación, llamada Jaira Provider, a principios de este verano, bajo sospechas de que transportaba combustible a Cuba.
Las exportaciones de combustible a Cuba desde Estados Unidos escalaron el pasado julio la cifra récord de 3.2 millones de barriles, lo que prácticamente duplica todas las adquisiciones cubanas de productos petroleros en el mercado estadounidense durante los últimos tres años.
Las cifras reveladas recientemente por la Administración de Información Energética (US-EIA) indican que las compras alcanzan los 4.8 millones de barriles durante el presente año, calculados en más de $156 millones de dólares.
La administración Trump autorizó el pasado febrero la venta de combustible a las entidades privadas cubanas y su traslado desde los puertos estadounidenses a la isla.
Las compras autorizadas cubren una parte discreta de necesidades vitales como hospitales e instituciones de salud, y también se destinan al funcionamiento de plantas eléctricas, pequeños negocios y transporte de carga, mientras que otra parte es comercializada por gasolineras, bajo la gestión de mipymes y actores autorizados para adquirir y vender combustibles de forma mayorista.
“Mantenemos un estricto escrutinio sobre las operaciones petroleras hacia Cuba para asegurarnos de que se produzcan bajo las normas de excepcionalidad que establece el embargo”, dijo una fuente gubernamental a CaféFuerte.
La pasada semana la administración Trump anunció una nueva ronda de sanciones contra el régimen cubano que congela las cuentas bancarias y las operaciones financieras del emergente sector privado en Cuba, lo cual podría afectar las compras petroleras del mercado estadounidense.