Cuba acepta repatriación de ex narcotraficante encarcelado en Barbados

Por Margaret Harris*

BRIDGETOWN.- El más sonado caso de un prisionero cubano en Barbados llegó a su fin esta semana.
Raúl García, un preso sin estatus que cumplió  su condena de15 años por tráfico de drogas desde el 2010, abandonó el pasado lunes el aeropuerto internacional «Grantley Adams» rumbo a Cuba, según confirmaron funcionarios barbadenses.

La liberación y partida de García, de 59 años, se produce luego del anuncio divulgado por el gobierno de Barbados sobre un acuerdo con Cuba para repatriar al ex narcotraficante, quien se encontraba bajo custodia de las autoridades de inmigración en esta isla caribeña.

Su salida fue en las primeras horas del lunes, en un vuelo con destino a La Habana. Se desconoce aún su paradero en Cuba y no ha habido hasta el momento reacciones de sus familiares en Estados Unidos.

La solución del caso la anunció hace dos semanas el Ministerio de Asuntos Exteriores de Barbados. El comunicado oficial mencionó que los dos países «habían llegado a una conclusión exitosa en las negociaciones para que Raúl García Castilla fuera repatriado a Cuba«.

Larga negociación

En el comunicado, el gobierno de Barbados dijo sentirse satisfecho con la «exitosa resolución de este asunto, logrado mediante la acción diplomática sostenida entre Barbados y Cuba, como corresponde a dos países que gozan de relaciones cordiales por largo tiempo».

Pero no fue una solución fácilmente aceptada por el gobierno de Raúl Castro, a pesar de que la única nacionalidad con que cuenta García es la cubana, por ser natural de Santiago de Cuba.

Las negociaciones sobre el caso se iniciaron después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Barbados le entregó una carta a la Embajada de Cuba en Bridgetown, el pasado 15 de octubre, pidiéndole que aceptara la repatriación de García.

Según el documento, el 12 de diciembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba respondió la misiva indicando que bajo las leyes cubanas García no cumplía los requisitos para ser repatriado. El gobierno cubano, sin embargo, acepta anualmente numerosos «prisioneros excluibles» del Mariel, en cumplimiento de acuerdos establecidos con Washington.

Desde entonces dos hechos pudieron influir en revertir la negativa cubana.

Reunión en Granada

A principios de este año, la Corte Suprema de Barbados rechazó las sugerencias de que García representaba una amenaza a la seguridad y la sociedad nacional. En un fallo de 110 páginas, la jueza Margaret Reifer determinó que el prisionero fuera puesto en libertad solo cuando sus abogados y los funcionarios del Departamento de Inmigración llegaran a un acuerdo conjunto sobre las condiciones de su permanencia en el país y el lugar donde iba a vivir.

Paralelamente, tras entrar en vigor una nueva política migratoria en Cuba, el pasado 14 de enero, con opciones para los cubanos puedan retornar a su país, la ministra de Asuntos Exteriores de Barbados, senadora Maxine McClean, le escribió a su homólogo cubano Bruno Rodriguez Parrilla. La carta de McClean fue enviada el 12 de febrero, solicitándole que fuera reconsiderado el caso de García, a la luz de los nuevas regulaciones migratorias.

El pasado 6 de septiembre, McClean y Rodríguez se reunieron en Granada y llegaron a un acuerdo final para el regreso de García a su patria.

Representantes de Naciones Unidas en Barbados había calificado su retención como condenable y violatoria de sus derechos fundamentales, En abril del pasado año, viajó a Bridgetown Navi Pillay, Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y apuntó el caso de García como una mancha en el limpio historial de protección de los derechos humanos.

Una historia escabrosa

García había llegado a Barbados a través de una ruta peligrosa e indirecta. Su familia emigró a España en 1964 y luego a Estados Unidos. Involucrado en negocios de droga y perseguido por las autoridades estadounidenses, escapó en 1988 a Colombia, donde adquirió una nueva identidad falsificando documentos. Su nuevo nombre fue desde entonces Edilberto Coronell Muñoz.

Entró en Barbados como un narcotraficante colombiano. Fue arrestado en septiembre de 1994 y encausado bajo cargos de tráfico de drogas. La condena inicial fue de cadena perpetua, pero cinco años después apeló el caso y le fue reducida. La sentencia expiró el 11 de mayo del 2010.

En 2001 su vida dio un giro radical tras una devastadora noticia familiar. Su hijo mayor murió como consecuencia de una sobredosis de heroína. Entonces García decidió revelar toda la verdad a las autoridades de Barbados y asumir entera responsabilidad por su conducta.

Desde entonces su caso ganó mucho apoyo de la comunidad local de Barbados, porque demostró ser un preso ejemplar, con un amor y talento para el arte, Tras cumplir su condena, creó la organización Arte contra las Drogas (AAD), dedicada a prevenir  y educar a las personas sobre los peligros del uso de narcótricos.

Tal vez su voluntad de servicio público pueda encontrar ahora espacio de realización en el país que lo vio nacer.

*Periodista barbadense. Cursó estudios de Periodismo en Cuba. Ha seguido de cerca el caso de Raúl García durante años.

Nota relacionada:
Raúl García, el prisionero cubano que nunca existió

Compartir: