
Por Adrián Romero
LA HABANA.- El entrenador Juan Carmelo Ortega Miranda, una gloria del baloncesto cubano de todos los tiempos, falleció este domingo en La Habana a los 77 años, a consecuencia de un accidente doméstico, según informó el Instituto Nacional de Deportes (INDER).
Ha muerto un estratega del mejor baloncesto. El entrenador que ha obtenido los mejores resultados históricos del baloncesto masculino en la historia deportiva cubana. Fue Ortega el hombre que, con 34 años, guió al equipo Cuba a la medalla de bronce de losa Juegos Olímpicos de Munich, en 1972. Para muchos expertos, el gran momento del basket varonil cubano, con una constelación irrepetible de estrellas, encabezadas por Pedro Chappé, Alejandro Urguellés y Ruperto Herrera.
No satisfecho con eso, Ortega condujo al equipo nacional a otro monumental resultado en el Campeonato Mundial de Baloncesto de Puerto Rico, en 1974, cuando los cubanos fueron cuartos, colados de tú a tú entre la élite que formaban Unión Soviética, Yugoslavia y Estados Unidos.
«Siempre dispuesto a compartir sus conocimientos, devino fuente de la que bebieron muchos técnicos y disfrutó del cariño y la admiración de estos y sus otros restantes alumnos», indicó el comunicado del INDER.
Un formador exigente
Nacido el 16 de julio de 1938, en Bejucal, actual provincia de Mayabeque, Ortega jugó baloncesto desde su niñez y juventud, Se convirtió luego en profesor del Instituto Superior de Cultura Física «Manuel Fajardo» y pasó a ser entrenador de baloncesto.
Como miembro de la Comisión Técnica Nacional de Baloncesto fue director del conjunto masculino en dos etapas: entre 1969-1978, y la segunda entre 1985-1991.
Sus discípulos y colegas lo reconocían como un formador, riguroso y exigente como pocos sobre la cancha.
Otros resultados meritorios durante su carrera al frente del equipo nacional masculino fueron la medalla de plata en la Universiada de Turín, Italia, en 1971, el bronce en los Juegos Panamericanos de Cali, Colombia, ese mismo año; y oro en los Juegos Centroamericanos de Santo Domingo, República Dominicana, en 1974.
Su cadáver fue velado el domingo en la funeraria de Mauline, en el municipio de Arroyo Naranjo, antes de ser cremado, cumpliendo su última voluntad.