Cardenal Ortega: En Miami no puede mencionarse la palabra reconciliación

Cardenal Jaime Ortega Alamino.
Cardenal Jaime Ortega Alamino.
Por Redacción CaféFuerte

Las recientes declaraciones del Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, sobre las difíciles relaciones de la Iglesia Católica con la comunidad exiliada y la aludida sugerencia de Monseñor Agustín Román (1928-2012) de que no mencionara la palabra reconciliación en sus homilías, han causado revuelo y malestar entre los cubanos y los fieles del sur de la Florida.

Hablando sobre el papel del exilio en un futuro de Cuba, el prelado recordó que en su primera visita a Miami después de ser nombrado Cardenal, en 1994, Monseñor Román le dijo: «En tus discursos, tus homilías, tú hablas de reconciliación. No menciones esa palabra en Miami».

Román falleció el pasado 11 de abril en Miami, a los 83 años.

«Es terrible que un obispo, que nosotros, tengamos que callar esa palabra que es nuestra, propia del cristianismo», manifest’o Ortega la noche del lunes durante un palen en la Universidad de Harvard, en boston. «Pero, ¿qué hacer? ¿Callarla siempre? ¿Esperar que vengan tiempos mejores? ¿O propiciar mejores tiempos para que se comprenda que tenemos que tenemos que ser un pueblo reconciliado?»

El Cardenal cubano también se refirió, entre otros temas, al incidente ocurrido el pasado marzo en una iglesia habanera, ocupada por 13 disidentes que reclamaban cambios democráticos en vísperas de la visita del Papa Benedicto XVI a la isla.

Los ocupantes fueron sacados durante un operativo policial, que provocó duras críticas de activistas de derechos humanos. La Iglesia Católica medió para la salida del grupo y les aseguró que no habría represalia contra ellos.

Delincuentes y exhibicionistas

«No fueron sacados a la fuerza, era un grupo que me apena mucho decirlo pero todos eran antiguos delincuentes, uno era un ex preso que había sido devuelto a Cuba, un excluíble mandado a Cuba… había toda una gente allí sin nivel cultural, algunos con trastornos sicológicos», argumentó Ortega.

Agregó que entre los ocupantes había incluso algunos con expediente delictivo por exhibicionismo.

La intervención de Ortega en el panel de Harvard, convocado por el Centro de Estudios Latinoamericanos de esa institución académica, desató desde el martes una avalancha de críticas en la radio hispana y los medios de comunicación de Miami.

Por su importancia, CaféFuerte reproduce a continuación el fragmento dedicado por Ortega a la comunidad cubana, la reconcliliación y la supuesta «recomendación» de Román, líder espiritual de la comunidad católica cubana y fundador de la Ermita de la Caridad en Miami.

DECLARACIONES DEL CARDENAL JAIME ORTEGA SOBRE LA RECONCILIACION ENTRE CUBANOS, MIAMI Y MONSEÑOR AGUSTIN ROMAN

Al venir deje un encuentro representativo de la diáspora cubana en La Habana. Ellos están sufriendo ataques también nominalmente también por tratar de tener esta relación. Y están teniéndola con un cierto éxito. Yo dejé all’i a estos invitados -el profesor Jorge Domínguez no podía ir-, fueron otros, había miembros de la academia de Cuba, de las universidades, y otras personas con cargos en el Estado, y nosotros, estos laicos que escriben en nuestra revista, y estos grupos que eran tan tenidos al margen, atacados y desconocidos. Hubo un interés muy grande del Estado, del gobierno, en que se diera la reunión. Se dio, se estaba dando, yo tuve que abandonarla, a un gran nivel, después de un día entero, me pareció extraordinario.

Allí estaban muchos cubanos, algunos que perdieron grandes riquezas en Cuba [sonríe], allí estaba [Alfi] Fanjul Gómez Mena, y la manera de hablar de él personalmente era una manera reconciliada. Yo creo que ese es un papel magnífico, [para] los que lo  quieren jugar. No voy a atacar a los que piensan de otra manera, solo quiero que decir que es un gran papel que están desempeñando, algunos corriendo muchos riesgos personales de ser enjuiciados con dureza. De esto nosotros lo sabemos, la Iglesia en Cuba y mi persona es atacada de todos los modos posibles, pero creo que sería un bien que pudiera darse un proceso de reconciliación entre cubanos.

Cuando yo fui a Miami como Cardenal la primera vez [en 1995], nuestro querido amigo, desaparecido ya, en estos días, a quien tanto quería yo también, Obispo [Emérito Agustín] Román, me llamó aparte y me dijo: «En tus discursos, tus homilías, tú hablas de reconciliación. No menciones esa palabra en Miami». Me costó quitarla, pero él conocía el terreno mejor que yo. Pero es terrible que un obispo, que nosotros, tengamos que callar esa palabra que es nuestra, propia del cristianismo. La utilizó Juan Pablo II después con respecto a nosotros, casi que abusó de ella el Papa Benedicto XVI al ir a Cuba. Pero, ¿qué hacer? ¿Callarla siempre? ¿Esperar que vengan tiempos mejores? ¿O propiciar mejores tiempos para que se comprenda que tenemos que tenemos que ser un pueblo reconciliado?

Esto quizás lleve un tiempo y una especie de martirio al cual todo cristiano, y lo considero yo como pastor, tiene que someterse. Este es el dar la vida por las ovejas. Tenemos que someternos a esos sufrimientos, porque no hay resurrección sin cruz, y yo he aceptado que con eso tengo que cargar, y tenemos que cargar para llevar adelante esa reconciliación entre cubanos.

Transcripción: CaféFuerte

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