En una reacción que agrava el clima de tensiones entre Washington y La Habana, el gobierno de Raúl Castro criticó airadamente el reciente encuentro de funcionarios estadounidenses con disidentes cubanos y advirtió que no tolerará la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de la isla.
En una declaración emitida la tarde del jueves, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba [MINREX] denunció el hecho como una «abierta provocación de altos funcionarios del Departamento de Estado», y dijo que «constituye una violación flagrante de los principios y las normas internacionales» y «una ofensa al pueblo cubano».
El comunicado se produjo en respuesta al encuentro de una hora que sostuvieron horas un grupo de opositores y activistas de derechos humanos con los integrantes de la delegación del Departamento de Estado que asistió la víspera a las conversaciones migratorias en La Habana.
El texto -que aparece este viernes en los medios oficiales cubanos- califica de «grupo de mercenarios» a las 12 activistas cubanos que asistieron a la reunión, celebrada por una hora en la sede de la Oficina de Intereses de Estados Unidos (USINT), en la céntrica barriada de El Vedado.
«Esta acción confirma una vez más que no hay cambios en la política de subversión e injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba y que su prioridad sigue siendo alentar la contrarrevolución interna y promover actividades de desestabilización», agrega el documento.
La delegación visitante, que está ya de regreso en Washington, la integraron Roberta Jacobson, subsecretaria asistente principal para Asuntos Hemisféricos, Julissa Reynoso, subsecretaria asistente para Centroamérica, el Caribe y Cuba, y Peter Brennan, jefe de la Oficina de Asuntos Cubanos. Al encuentro con los disidentes cubanos se sumó el jefe de la USINT, Jonathan Farrar.
El gobierno cubano indicó que había advertido previamente a Washington sobre cualquier intento de utilizar esta visita oficial para realizar «actividades ofensivas e irrespetuosas».
La reacción del MINREX desentona con el lenguaje de una declaración gubernamental previa que calificó las charlas migratorias del miércoles como un «intercambio fructífero» desarrollado en «un clima respetuoso».
Visita de buena voluntad
En un singular gesto diplomático, las autoridades cubanas permitieron que Jacobson visitara al contratista estadounidense Alan P. Gross en la celda del hospital militar de La Habana donde se encuentra arrestado. Gross, detenido en Cuba desde el 3 de diciembre del 2009, es actualmente en mayor obstáculo para avanzar las relaciones de colaboración entre los dos gobiernos.
Gross fue tema obligado de la delegación estadounidense durante las conversaciones del miércoles y Jacobson dijo tras su visita que estaba «prudentemente optimista» de que el contratista sería pronto procesado y autorizado a retornar a su país.
El Departamento de Estado manifestó también que apreciaba las facilidades concedidas por Cuba para visitar a Gross, tratándose de un hombre enfermo, de 62 años, quien ha perdido 41 kilogramos tras su encarcelamiento por 13 meses en la isla.
Jacobson se reunió también este jueves en La Habana con representantes de la Iglesia Católica y grupos judíos, pero la cita matututina con disidentes y miembros de la sociedad civil fue la que desató la ira del gobierno cubano y echó por tierra los tímidos amagos de acercamiento entre los dos gobiernos.
A la sombra de Wikileaks
El encuentro de la delegación estadounidense en la USINT marcó asimismo un tácito espaldarazo a veteranos disidentes y activistas cuya legitimidad apareció cuestionada semanas atrás en medio del escándalo de Wikileaks.
Fue el propio Farrar quien suscribió los informes filtrados por Wikipeaks y en los cuales se mencionaban las limitaciones de una disidencia envejecida, cansada y con escasa influencia movilizativa en la sociedad cubana actual.
A la reunión asistieron Wilfredo Vallín, Dagoberto Valdés, Elizardo Sánchez, Marta Beatriz Roque, Arnaldo Ramos Lauzerique, Laura Pollán, Hector Palacios, Jorge Olivera, Darsi Ferrer, Oscar Espinosa Chepe, Manuel Cuesta y Félix Bonne.
Según un reporte de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCCDHRN), que preside Elizardo Sánchez. el intercambio de opiniones tuvo lugar «en una atmósfera de cercanía y confianza».
Nota Relacionada:
EEUU-Cuba: tres versiones sobre las charlas migratorias