Cuba: Un nuevo disparate en política económica

El Banco Central de Cuba pretende decirle al mercado a cuál tasa debe operar. ¿No tienen bastantes ejemplos para darse cuenta de que así no funcionan las cosas bien?

Por Mauricio de Miranda Parrondo*

Al escuchar a la señora presidenta del Banco Central de Cuba (BCC), Juana Lilia Delgado Portal, en su «intervención especial” de este miércoles, se hace cada vez más claro que quienes dirigen la economía cubana, y la han conducido y la mantienen en el colapso que hoy sufre, siguen insistiendo en sostener tasas de cambio múltiples, lo cual es considerado un error de política económica en cualquiera de los textos básicos de Principios de Economía.

Porque segmenta los mercados, crea incentivos negativos y genera distorsiones –¿no es que las distorsiones es lo que se pretende corregir?–; pero además, porque los segmentos que operan con tasas de cambio fijas sobrevaluadas no actúan en un mercado real y, por tanto, sus decisiones económicas parten de un contexto irreal.

Dijo la ministra-presidenta del BCC que operarían tres segmentos en el mercado cambiario:

  • Segmento 1. Que operaría con la tasa oficial de 1 USD = 24 CUP
  • Segmento 2. Que operaría con la tasa oficial de 1 USD = 120 CUP
  • Segmento 3. Una tasa de cambio flotante que publicaría diariamente el BCC y cuya necesidad se reconoce por las «diferencias objetivas entre las tasas de cambio oficiales y el valor real (lean bien porque eso fue lo que dijo, valor real) que refleja la escasez de divisas».

Agregó que los dos primeros segmentos «se mantendrán de manera tal que no se produzcan devaluaciones bruscas de las tasas de cambio…», lo que permite «proteger a la población en operaciones básicas y sensibles…» Me pregunto: ¿es que la población va a poder operar a tasas de 1 x 24 o 1 x 120? No me parece que esto sea lo que vaya a ocurrir, pero, ¿qué sentido tiene entonces mantener dos tasas de cambio oficiales que ya de por si tienen una brecha considerable (cinco veces)?

Luego dijo que «el tercer segmento, basado en una tasa flotante diaria, facilitará que exportadores y otros oferentes de divisas vendan a un precio competitivo, determinado por la oferta y la demanda».

Entonces, asumimos que quienes ofrecen dólares son los exportadores, inversionistas, y quienes envían remesas podrán canjear sus dólares a ese precio, que asumo será mayor –cualquier parecido a la tasa de El Toque, ya sabemos, será «pura coincidencia»– que los dos segmentos anteriores.

Pero entonces, ¿quiénes operarán en los otros dos segmentos? ¿Importadores? ¿Qué es lo que quieren? ¿Estimular las importaciones y condenar a la producción nacional a una condición de escasa competitividad? Se han pasado la vida criticando la «mentalidad importadora», que no es tal, sino el resultado de las condiciones objetivas impuestas por políticas cambiarias fallidas, y con las tasas de cambio oficiales fijas sobrevaluadas –que para colmo son dos– lo que se lograría es favorecer las importaciones con precios artificialmente bajos.

¿Qué es lo que realmente pretenden? ¿Darle condiciones especiales a ciertos segmentos (GAESA entre ellos y seguramente sobre todo ellos) para que operen sus importaciones con una tasa de 1 X 24 que es insostenible para el país? ¿Y además premiarlos con una tasa mejor cuando reporten ingresos por exportaciones?

Si realmente lo que buscan es ofrecer bienes importados a un precio asequible para la población –porque ya sabemos que el sistema productivo está en bancarrota– lo mejor sería calcular el valor de dichas importaciones al nivel real al que está la divisa en el mercado (en un único mercado) y a partir de ahí determinar claramente cuáles deberían ser las magnitudes y fuentes de los subsidios.

Pero es absurdo, un autoengaño inadmisible, creernos que porque ellos deciden que el dólar vale 24 pesos cubanos, el mercado lo aceptará. Así no funciona la economía, señora ministra-presidenta del BCC. Usted debería saberlo y el Consejo de Ministros también.

Esto es un nuevo disparate en política económica. Las tasas de cambio oficiales fijas, las dos, son insostenibles, porque no guardan relación con la realidad objetiva. Lo he dicho muchas veces, otros economistas también, pero ahora lo reconoce la ministra-presidente del BCC. Lo que no puedo entender es que se sigan adoptando medidas económicas que van a contrapelo de la realidad objetiva.

La decisión más sensata –y lo reiteraré hasta la saciedad– es una tasa de cambio unificada, a partir de definir cuál será el régimen cambiario a utilizar (¿atar la moneda nacional al dólar? ¿al euro? ¿a una canasta de monedas? ¿se utilizará una caja de conversión? ¿un crawling peg?) Pareciera que están pensando en esto último, el tema es cuál será el nivel de partida y cómo lo van a respaldar.

Y tampoco me cansaré de decir que la dolarización parcial de la economía no mejorará las condiciones de vida del pueblo y profundizará las diferencias sociales, porque golpea especialmente a los más pobres, a quienes no tienen posibilidades de obtener divisas. Mientras se dolariza parte del mercado, se le resta soberanía al peso cubano, la moneda nacional, que debería ser la única que circule dentro del país en TODAS las transacciones domésticas.

En cualquier caso, la tasa de cambio debe ser una, es decir unificada. Me gustaría aclarar que en los sistemas cambiarios modernos con tasas de cambio flotantes en países normales –ya sabemos que Cuba cada día lo es menos– cada banco, institución financiera, mesa de dinero y casas de cambio tienen sus propias tasas y muchas veces difieren entre ellas, difieren poco pero difieren, mantienen la tendencia, pero difieren, y en esa diferencia radica la competencia entre ellas.

En el caso de Colombia, esto ocurre normalmente y luego el Banco de la República –a partir de los reportes de las tasas a las que se han transado divisas– publica su Tasa Representativa del Mercado, que es una tasa «ex-post» no «ex-ante» y que a menudo opera en transacciones internacionales con tarjetas de crédito.

El BCC pretende hacer otra cosa: pretende decirle al mercado a cuál tasa debe operar. ¿No tienen bastantes ejemplos para darse cuenta de que así no funcionan las cosas bien?

*Economista. Doctor en Economía Internacional y Desarrollo, y Profesor Titular de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia. Codirector de CubaXCuba-Laboratorio de Pensamiento Cívico.

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