La fotógrafa estadounidense Deena Stryker tuvo el privilegio de captar la aureola épica y la candidez popular que contribuyeron a cimentar el mito de la revolución cubana hace 50 años.
Las imágenes de Stryker quedaron para la historia y este jueves la Universidad de Duke inaugura una exhibición de 30 fotografías suyas que evocan esa época ida para siempre.
Stryker -quien en esa época llevaba el apellido Boyer- viajó a Cuba por primera vez a fines de noviembre de 1963, una semana después del asesinato de John F. Kennedy, como parte de una asignación de la revista francesa Paris Match. El gobierno cubano la invitó nuevamente poco después, y estuvo en la isla desde diciembre de ese año hasta julio de 1964.
Ella recuerda que a pesar de llegar en un momento convulso de la historia del continente a causa del asesinato de Kennedy, los cubanos estaban sacudidos por otro acontecimiento.
«El ciclón Flora era la gran noticia, esa era la preocupación en la mente de la gente, incluso del propio Fidel Castro, cuando me reuní con él», dijo Stryker en conversación telefónica con CaféFuerte. El huracán afectó a la isla entre el 4 y el 8 de octubre de 1963, dejando 1,100 muertos e innumerables daños en el oriente de la isla.
En el segundo viaje, menos de un mes después, fue el propio Castro quien le sugirió que recorriera la isla.
«Le pregunté si podía viajar con el fotógrafo Alberto Korda, quien ya era una de las personas cercanas al gobierno. Korda accedió y nos fuimos hasta Oriente», donde Stryker pudo captar los daños causados por el Flora.
Korda era «muy sociable, muy simpático, pero a la vez reservado. No hablaba mucho de su familia, sólo de temas profesionales», rememoró.
Korda tomó pocas fotos durante el viaje, entre ellas dos de Stryker en las montañas.
El retrato más difícil
La fotógrafa retrató a varios de los dirigentes de la revolución, entre ellos Fidel y Raúl Castro, Che Guevara, Ramiro Valdés, Juan Almeida, Celia Sánchez, Vilma Espín, Faustino Pérez y Efigenio Ameijeiras.
El retrato más difícil fue el del Che, afirma Stryker.
«Era un hombre muy, muy inteligente, que no tenía paciencia con gente menos inteligente que él…como yo. Me dio un poquito de trabajo retratarlo», relató.
Al Che lo recuerda como un líder muy carismático pero no como un hombre atractivo.
«No se preocupaba por su apariencia física, no se molestaba siquiera en meter la camisa dentro de los pantalones. En contraste, Fidel siempre estaba correctamente vestido y arreglado».
Stryker registró momentos íntimos de la vida de Castro en esa época: haciendo ejercicios y buscando comida en un refrigerador, las cuales desaparecerían luego completamente de la imagen pública oficial.
Además de retratar personajes, la fotógrafa registró momentos históricos, como el juicio a Marcos Rodríguez, la celebración del 26 de julio en Santiago de Cuba en 1964, desfiles militares y otras concentraciones masivas. En total, tomó unas 1850 fotografías. Korda procesó todos los negativos tomados en 35 mm, que ya han sido digitalizados. El año pasado la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, adquirió toda la colección.
En busca del retorno
Stryker no ha vuelto a la isla y con los años fue perdiendo el contacto con las personas que conoció allí.
«En aquella época era muy difícil mantener los vínculos. Las cartas tardaban meses en llegar, y uno podía pasar todo un día tratando de comunicarse por vía telefónica. Fui como escritora y fotógrafa y no creé lazos especiales con ninguna persona en particular, entonces fui perdiendo el contacto con Cuba», dijo.
Durante su carrera profesional Stryker vivió y trabajó en Francia, Italia, Holanda, Polonia y Hungría, además de Estados Unidos. En los últimos años se ha alejado de la fotografía y se ha dedicado a escribir. Actualmente mantiene el blog Other Jones.
A Stryker le gustaría regresar a Cuba y en el 2004 le envió copia de su libro When the Revolution Was Young: Living in Cuba and Talking to its Leaders December 1963 to June 1964 a Fidel y Raúl Castro a través de la Sección de Intereses de Cuba en Washington. El año pasado le escribió a varias personas en el gobierno, entre ellas Ramiro Valdés, para visitar a la isla.
«Me gustaría ver no sólo lo que se ha hecho, sino también saber cómo los líderes cubanos ven el mundo, 50 años después. El debate sobre los gitanos e Irán se beneficiaría mucho de la conversación que tengo en mente, a diferencia de los que aparece en The Atlantic«, comentó.
Las fotografías de la colección de Deena Stryker pueden verse en la galería de Colecciones Especiales de la Universidad de Duke hasta diciembre de este año. La curaduría de la exposición estuvo a cargo de Holly Ackerman, bibliotecaria especializada en Iberoamérica, y la académica Heather Settle, estudiosa de Antropología Cultural.
Toda la colección digitalizada de Deena Stryker puede verse en la página en internet de las bibliotecas de Duke. Debajo puedes ver algunas de ellas, pincha las fotos para agrandarlas: