Por Yania Suárez
LA HABANA – El destino de Celia Cruz parece ser el símbolo. Famosamente representa no solo la mejor dimensión de lo cubano, que es la música, sino también la tragedia de un poder omnímodo que padecemos desde hace 66 años.
Este lunes 21 de octubre, se realizó una misa conmemorativa coincidiendo con el centenario de su natalicio en La Habana. El homenaje ha estado impulsado por Haila Mompié, quien fue pionera en promover la música de la Guarachera de Cuba con el disco Tributo a Celia Cruz (2001), cuando nadie se aventuraba a hacerlo dentro de Cuba.
Este quizás sea el único acontecimiento público en honor a ella que las autoridades permitan sin contratiempos. Ha ocurrido al amparo de la Virgen de la Caridad del Cobre, en la iglesia de Centro Habana, y en primera fila estuvieron los cantantes Haila, Yomil Hidalgo y Alaín Pérez.
“No es exactamente un homenaje”, rectifica a la prensa Ariel Suárez Jáuregui, párroco y rector del santuario, porque el homenaje de una misa siempre es a Cristo y a la resurrección. «Pero podemos decir que estamos celebrando el nacimiento de la cantante y su reconciliación con el señor».








La homilía, en efecto, a partir de un fragmento de la Carta de Pablo a los Romanos, propuso una reflexión sobre la entrega alegre de Celia de la Caridad Cruz al público y sobre su distinción como cubana. “Me apena decir que conocí a Celia Cruz en el seminario”, confesó el párroco.
Pero en cuanto la vio, reconoció la identidad nuestra que ha hecho de la artista una “embajadora de la cubanía”.
“Nunca olvidó a su amada patria y siempre se sintió orgullosa de ser cubana (…) –dijo el padre Suárez en la misa. «Le pedimos a Jesucristo resucitado que la reciba en el hogar del cielo donde está la únicamúsica que nunca termina: la sinfonía del amor, bien, belleza, verdad.”
Finalmente, el párroco recordó que la Iglesia en este país es un espacio que acoge a todos. Saludó la presencia de los artistas, del encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos, Mike Hammer, y pidió que «ese sueño ecuménico de la Iglesia sea también el de nuestra nación».
Al terminar la ceremonia, Haila Mompié dijo que «hemos estado rezando y cantando alabanzas por su descanso eterno» y porque siga iluminándonos «con esa lua maravillosa».
«Que su legado quede presente, a perpetuidad, para que las nuevas generaciones aprendan y conozcan quién fue Celia Cruz: la cubana más universal», manifestó Haila.
El cantante y bajista Alain Pérez recordó sus colaboraciones profesionales con Celia Cruz y consideró muy lamentable el hecho de que más artistas no se hubieran sumado a la iniciativa de la misa. También rechazó ser interrogado por la prensa sobre el acto de censura ocurrido en torno a una gala de celebración por en centenario en la Fábrica de Arte Cubano (FAC).
Es curioso porque, últimamente, daba la impresión de que ese añejo poder estaba conjugando su metamorfosis económica (el tránsito del socialismo al capitalismo) con la intención simbólica. De manera que parecía más tolerante con ciertas críticas hechas en espacios culturales, como si intentara asumir la mayor cantidad de disidencia posible en la transición hacia una Cuba futura. Con esa perspectiva, parecía coherente que espacios orgánicamente institucionalizados, como la FAC o el Ballet Nacional de Cuba (BNC), produjeran sendos espectáculos en homenaje al centenario de una artista que ha sido borrada de los espacios oficiales por razones políticas, lo que ha limitado su reconocimiento más extendido entre la población cubana, sobre todo los más jóvenes.
Por eso, como hecho sorprendente llegó la noticia de la censura del homenaje que preparaba el grupo Teatro El Público este domingo 19 de octubre en la sede de la Fábrica de Arte, mientras que del anuncio del BNC solo queda el silencio. Quiere decir que la cantante es todavía un límite peligroso, una referencia incómoda para el aparato cultural y la jerarquía gobernante.
En cumplimiento cabal de su destino, este escándalo coincide con la fiesta de la cubanía, el 20 de octubre, con varias figuras como homenajeados centrales, empezando por Fidel Castro. En Bayamo, cuna del himno nacional, una gorra del gobernante fallecido recorrió la ciudad con guardia y honores militares como parte de la jornada.
Celia de la Caridad nació el 21 de octubre de 1925. El domingo 19 se esperaba el homenaje en la FAC. Un homenaje que fue cancelado por el Ministerio de Cultura.
Fuentes cercanas a la pieza censurada, escrita por Norge Espinosa y dirigida por Carlos Díaz, nos cuentan que no tenía un fuerte contenido político. Simplemente había alusiones a la libertad y tenía mucha música de la cantante. Aún así, el MINCULT, a través de su Instituto de la Música, decidió suspenderla.

El homenaje en la Fábrica ocurrió, de cualquier manera. Tomando un riesgo inusual, la dirección de ese centro decidió dejar una butaca vacía en la Nave 3, en el horario en que debió ocurrir el espectáculo, y luego solo se escuchó música de la Guarachera.
De esta manera se verifica Celia Cruz como emblema nacional: artistas cercanos al oficialismo como Haila Mompié, o instituciones «políticamente correctas» como la FAC, reclaman su legado como parte de nuestra cultura. Los funcionarios torpes que detentan el poder, también lo han hecho: reafirmándola como la amenaza libertaria que ella significa todavía.
Galería de fotos: Enrique de la Osa/CF.