María Corina Machado: Los derechos humanos no son propiedad de ninguna ideología

Resulta vergonzoso ver a supuestas feministas e intelectuales ensayando acrobacias mentales para desacreditar el premio otorgado a la opositora venezolana.

Por Carolina Barrero*

Quiero decir algo muy simple: los derechos humanos no son propiedad de la izquierda. Ahora, los derechos humanos sí son políticos, en la medida en que su concepción y redacción nacen de un momento político: las ideas de posguerra sobre la necesidad de un nuevo orden global basado en la paz, la convivencia y el respeto a la dignidad humana.

Los derechos humanos son políticos pero no son propiedad de ninguna ideología. No pertenecen ni a la derecha ni a la izquierda. Aunque en rigor, mucho más deben al liberalismo humanista europeo que a las tradiciones socialistas.

Parte del resentimiento ante el Nobel de la Paz a María Corina Machado nace justamente de esa pretensión de propiedad ideológica de la izquierda y de la fervientemente creencia de que es la superioridad moral la que le otorga dicha propiedad.

La otra parte del descontento con el Nobel proviene de algo más viejo y más sucio: la misoginia. La incapacidad de validar a una mujer con poder que no encaje en el molde prefabricado y conveniente a los intereses de un orden macho, y que esa mujer triunfe. Pero esa es otra historia.

MCM es la vigésima mujer en ganar el Premio Nobel de la Paz, entre las 112 personas que lo han conseguido desde la primera entrega, en 1901. 

Resulta vergonzoso ver a supuestas feministas e intelectuales ensayando acrobacias mentales para desacreditar el premio: que si es una política y no una defensora, que si pidió una invasión, que si apoya a Donald Trump. Argumentos que no aguantan un escrutinio serio y honesto.

Nadie ha acorralado al régimen venezolano por la vía pacífica como MCM. Ganar unas elecciones a un régimen autoritario, probar el fraude, mantener la unidad de una oposición fragmentada y seguir apelando a las Fuerzas Armadas para que se pongan del lado del pueblo no es poca cosa. Es una labor titánica que MCM ha logrado.

No le creo a ninguno ni a ninguna de los contorsionistas morales que hoy la atacan. Y me alegro: su dolor torcido delata el origen de su malestar, que no es otro que la falta de honestidad, la militancia tribal y el resentimiento hacia la libertad.

*Historiadora del arte y activista de derechos humanos. Directora ejecutiva de la organización Ciudadanía y Libertaddedicada a la defensa de los derechos civiles y políticos en Cuba.

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