Las últimas jornadas de la temporada regular de Grandes Ligas resultan cruciales para los equipos involucrados aún en aspiraciones de play-offs, pero también para los ya clasificados que tienen en juego el título divisional y el lugar donde les corresponderá defender el boleto ganado para el calendario de octubre.
El panorama no puede ser más tenso y estresante, y acaso habrá que agradecer un campeonato tan balanceado en cuanto a la batalla por agenciarse un puesto en la postemporada. Ningún equipo va a alcanzar las 100 victorias, lo que habla de un torneo de nivelación de calidad, con oportunidades clasificatorias para un número mayor entre los 30 contrincantes.
Cuando apenas van quedando cinco juegos para el cierre del calendario de 162 partidos, hay ya definidos ocho de los 12 conjuntos que entrarán en el calendario de postemporada, tres por la Liga Americana y cinco por la Liga Nacional. Pero en las confrontaciones que restan se avecina todavía muchísimo que dilucidar.
En la Liga Americana, están clasificados Azulejos de Toronto (90-67), Yankees de NY (89-68) y Marineros de Seattle (88-69), que en un remate grandioso de septiembre, prácticamente tienen casi en el bolsillo el título de la División Oeste, por primera vez desde 2001.
Los Azulejos han cumplido una espléndida campaña, al frente de la División Este casi todo el tiempo, pero a última hora está en peligro el titulo divisional bajo el asedio de los Yankees, que viven un buen momento de repunte después de reiterados tropiezos. Toronto tiene de rivales a los Medias Rojas de Boston (86-71) y a los ya eliminados Rays de Tampa (76-81), mientas que los Yankees se enfrentarán a dos equipos sotaneros, Medias Blancas de Chicago (58-99) y Orioles de Baltimore (74-83), pero en este devenir nunca se sabe a ciencia cierta cómo van a salir las cartas finales, pues jugar para atravesarse tiene un atractivo peculiar.
Los Marineros, que están jugando tremenda pelota y parecen listos para una gran sorpresa en la temporada, se encaminan no solo a ganar la División Oeste, sino a terminar entre los dos equipos de mejor récord de victorias, lo que les garantizaría no tener que disputar las subseries de muerte súbita de los restantes cuatro equipos clasificados por la Liga Americana.
Mucho ojo con los Marineros, que gradualmente han logrado conformar un equipo de primer nivel y no es de extrañar que lleguen este año más lejos que nunca. En el elenco donde el cubano Randy Arozarena ha vuelto a cumplir una temporada notable (27 jonrones, 73 impulsadas y 28 bases robadas), se han juntado nada menos que Cal Raleigh, el cátcher de 58 jonrones y 121 impulsadas (fuerte candidato al MVP), el jardinero Julio Rodríguez, el toletero Eugenio Suárez (47 jonrones, 113 impulsadas) y el sorprendente Dominic Cazone, con promedio de 297… Un pitcheo sólido, encabezado por los abridores Bryan Woo (15-7), George Kirby (10-7) y Luis Castillo (10-8), y el relevista Eduard Bazardo (5-0 y 2.33 PCL), les ha permitido colocarse en la cima y nada debe asombrarnos de lo que pueda conquistar este equipo en octubre.
Boston debe ser el cuarto clasificado, aunque tiene el calendario más complicado (Toronto y Detroit), mientras que los otros dos boletos los pelearán entre Tigres de Detroit y Guardianes (Indios) de Cleveland, ambos con balance de 85-72, y los Astros de Houston (84-73). Con posibilidades matemáticas siguen los Royals de Kansas City Y los Rangers de Texas, con 79-78, pero, en la concreta, descartados. El desplome de Texas en las dos últimas semanas es lamentable, con ocho juegos perdidos al hilo.
Lo más interesante –y ciertamente desconcertante— en la porfía clasificatoria de la Americana es el empate logrado este lunes por Cleveland en la División Central, dándole alcance a los Tigres después de tener un déficit de 15 juegos y medio a la altura del 9 de julio. De hecho, después de liderar de punta a cabo la contienda, Detroit pasó a ocupar el tercer y último puesto del comodín (wild card), aunque tendrá la posibilidad del desquite en sus manos en los dos próximos juegos. Lo más doloroso del partido del lunes ante Cleveland 5×2 fue la derrota de su as Tarik Skubal, el hombre que ha sido la bujía victoriosa del conjunto y es nuevamente candidato al Premio Cy Young.

Los Tigres, que ahora ocupan el tercer y último puesto de comodín de la Liga Americana, siguen controlando su destino. Si ganan las dos próximas noches, se irán a Boston con una ventaja de dos partidos en la clasificación de la división y tres partidos por jugar.
Si Cleveland consigue el milagro de ganar la División Central, romperá el récord establecido por los Boston Braves de 1914 como la mayor remontada de un campeón de liga o división en una temporada, cuando estaban detrás por 15 juegos.
Liga Nacional en llamas
El mapa clasificatorio de la Liga Nacional parece más claro, con los Cerveceros de Milwaukee (95-63), el mejor récord de Grandes Ligas, y los Phillies de Filadelfia (92-65) como ganadores de sus respectivas Divisiones, y los Dodgers de LA (88-69), Cachorros de Chicago (88-69) y Padres de San Diego (87-71) entre los clasificados.
El cuarto boleto entre los que disputarán las subseries de tres juegos está actualmente en candela. Lo insólito es que los Mets de NY (81-76) aparecen en zona de clasificación, pero la decisión del boleto tiene asedio de los Rojos de Cincinnati (80-77) y los Diamondbacks de Arizona (80-77), ambos a un juego de diferencia, de los Cardenales de St. Louis (78-80) y hasta de los increíbles Marlins de Miami (77-80), metidos en una racha de siete victorias consecutivas en la carretera.
Sería francamente el fiasco del año que los Mets, la franquicia con la tercera nómina más abultada del campeonato ($253 millones) y el pelotero mejor pagado (Juan Soto, $61.87 millones), se quedaran sin cupo de postemporada. Le van quedando dos partidos con los Cachorros y tres en el estadio de La Pequeña Habana con los Marlins, que históricamente se les ha atravesado en sus aspiraciones clasificatorias.

Un aparte para los Marlins, la franquicia con la nómina más barata ($42 millones), que ha jugado con un gran espíritu competitivo. A pesar de las lesiones enfrentadas, incluyendo en fecha reciente la de su mejor pelotero, Kyle Stowers (25 jonrones y elegido al Juego de Estrellas), el equipo ha dado muestras de combatividad extrema, jugando con alegría y dando oportunidades al talento joven que posee. Muy meritorio que la gerencia no desmanteló el equipo en la fecha límite de cambios, y confió en los retos planteados por sus muchachos.
Habrá que seguir muy de cerca la subserie Mets-Marlins de este fin de semana. Pero ya el conjunto de Miami y su mánager Clayton McCullough, con un extraordinario desempeño, tienen ganado el trofeo de la dignidad de este campeonato.
Queda poco para poner el punto final a la temporada regular, pero habrá muchísimas tensiones latentes en la tabla de posiciones antes de empezar la ruta decisiva hacia la Serie Mundial 2025. El domingo próximo ya tendremos el cuadro completo y me aventuro a adelantar que con más de una sorpresa.