Por Rolando Remedios
La muerte de Yosvani Hernández Meriño, un joven asesinado brutalmente en La Habana el pasado mes, fue un crimen planificado por dos hombres a quienes la víctima había invitado a su hogar, según un nuevo testimonio familiar.
El relato ofrecido a Café Fuerte por un familiar cercano que pidió no ser identificado, desmiente versiones iniciales sobre el fallecimiento del joven cubano y revela una espeluznante trama de engaño y hospitalidad traicionada.
La versión inicial sugería que Yosvani, de 33 años, también conocido como El Moro o Pocholo, había sido asesinado durante una fiesta de celebración tras ganarse La Bolita, la lotería ilegal que opera dentro de Cuba. Pero las revelaciones obtenidas esta semana por Café Fuerte le dan un giro radical al trágico incidente.

La tragedia comenzó a gestarse cuando Yosvani conoció a Yurixandre Batista Batista, un muchacho de Holguín que le comentó que no tenía dónde vivir. Los jóvenes se conocieron cerca del trabajo de Yosvani, que se desempeñaba como conserje en una mipyme en Centro Habana.
Tras entablar amistad, Yosvani le ofreció que se quedara en su casa en el barrio de Lawton, municipio Diez de Octubre, mientras buscaba un alquiler.
Poco después, Yurixandre le pidió permiso para invitar a un amigo suyo de la provincia Granma, y Yosvani accedió.
Según la narración del familiar, los dos invitados planearon el crimen con frialdad. Durante un apagón, y mientras Yosvani se bañaba, escondieron unos cuchillos debajo de un colchón que la víctima solía poner en el patio para dormir durante las interrupciones de fluido eléctrico, cada vez más frecuentes en Cuba.
Al salir del baño, fue emboscado: Yurixandre lo sujetó por el cuello mientras ambos lo apuñalaban hasta la muerte.
El móvil fue robarle las pertenencias que la víctima tenía en su casa. Tras cometer el crimen, los presuntos asesinos se llevaron televisores, ventiladores, un generador eléctrico y toda la ropa de El Moro.
“Cargaron los objetos en una maleta y uno de ellos se dirigió a la Calzada de Diez de Octubre para tomar un taxi, pero un chofer que accedió a llevarlos a La Habana Vieja por 5 mil pesos se preguntó si no habría problemas, porque los jóvenes estaban cargando con muchas cosas”, contó la fuente.
Los jóvenes justificaron el cargamento diciendo que esa era la casa de su abuela. Al llegar a La Habana Vieja le confesaron al taxista que no tenían el dinero para costear el viaje y acordaron pagarle con tres de los ventiladores robados, según el testimonio.
De acuerdo con la información familiar, todos los objetos robados ya fueron recuperados y la persona que los compró está detenida. Yurixandre Batista Batista también fue apresado, pero su cómplice natural de Granma todavía está a la fuga, aunque al parecer las autoridades lo tienen localizado en esa provincia.
«Yosvani era mi vida, es durísimo lo que pasó, aún más por la forma que lo mataron», declaró el familiar.
La tragedia ocurrida apaga la vida de un hombre que será recordado por su generosidad y valentía. Manifestante del 11-J en Cuba, sufrió una brutal golpiza en la prisión Jóvenes del Cotorro, de donde fue excarcelado días más tarde.
Personas cercanas a Yosvani cuentan que era una persona laboriosa y extremadamente generosa, al punto de quedarse sin comer en ocasiones por compartir sus provisiones con los vecinos.
Casos de semejante naturaleza son cada vez más comunes en una Cuba donde la criminalidad se ha disparado. La crisis económica y social alimenta una violencia que arrebata vidas valiosas como la de Yosvani, quien era padre de una niña de siete años.
El reciente Informe de Inseguridad Pública 2024 del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) indica que durante el pasado año fueron registrados en el país un total de 1,317 hechos delictivos, lo que representa un aumento del 50.72 % respecto a 2023. Estos datos representan subregistro, debido a la opacidad de la información brindada por los medios oficiales.