Asesinato brutal en La Habana: Muere un valiente de las protestas del 11-J

Yosvani Hernández Meriño, de 33 años, murió apuñalado y degollado a manos de conocidos que habían sido invitados a una fiesta en su propia casa.

Por Rolando Remedios*

Hace unas horas recibí la terrible noticia de que el amigo Yosvani Hernández Meriño fue asesinado la madrugada del pasado jueves, un hecho que ha causado consternación entre vecinos y amigos. Tenía 33 años.

Yosvani, más conocido como El Moro o Pocholo, se había ganado la bolita (lotería ilegal) e invitó a varias personas a su casa para festejarlo, de acuerdo con el testimonio de fuentes de su entorno. Sin embargo, una persona de su familia negó posteriormente que la víctima hubiera ganado un premio de la bolita.

Vivía en la calle Buenaventura, en el reparto habanero de Lawton. Los invitados habrían aprovechado el convite para robarle dinero y varios equipos electrodomésticos del hogar.

Lo apuñalaron brutalmente entre diez y catorce veces, y luego lo degollaron. Unas ocho personas, incluyendo mujeres, habrían participado en el crimen; tres de los implicados ya fueron detenidos, según declararon personas conocedoras del caso.

El suceso ocurrió en horas de la madrugada en el patio de la casa, donde los vecinos dicen haber escuchado gritos. El cuerpo fue hallado alrededor de las 4 am, cubierto por un colchón y con señales de violencia extrema.

Detención el 11-J

A Yosvani lo conocí el 12 de julio de 2021 en la Prisión Jóvenes del Cotorro, en La Habana. Al igual que a mí, lo habían detenido la víspera tras participar en las históricas manifestaciones antigubernamentales que estallaron a lo largo del país. Aquella madrugada fue brutalmente golpeado, como parte del cruel recibimiento a los detenidos del 11-J que arribábamos a la prisión.

Con él se ensañaron particularmente y, en general, con los detenidos de piel oscura. Pero Yosvani recibió todavía más maltrato por no gritar cuando lo estaban golpeando, lo que hizo que los carceleros se extendieran en el azote.

La golpiza la perpetraron tres militares a la misma vez, de acuerdo con lo que me contó un compañero de celda en ese momento.

Yosvani junto a su hija de siete años. Foto: Facebook.

Llegamos a sumar unos 600 confinados en aquella prisión del Cotorro, pero a los cinco días de habernos detenido empezaron a soltar a la gente. El Moro tuvo suerte y fue liberado el 16 de julio; yo fui excarcelado al mes siguiente.

Cuando nos volvimos a encontrar, en diciembre de 2022, aún tenía secuelas de aquella golpiza. Fue la última vez que nos vimos, sin poder imaginar que estábamos despidiéndonos para siempre, aunque seguimos en contacto hasta mi salida de Cuba, en junio de 2023.

Recuerdo a El Moro como una excelente persona, y su partida me deja un gran dolor. Lo mismo han expresado en redes sociales muchos de sus conocidos. Alegre, emprendedor y padre de una niña de siete años, cuesta entender que su vida se haya apagado.

Criminalidad al alza

Desgraciadamente, casos de esta naturaleza delictiva se han vuelto comunes en Cuba, donde la criminalidad está disparada en los últimos años, marcados por la situación económica y social más adversa de la historia de la nación.

Según el Informe de Inseguridad Pública 2024 del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), durante el pasado año fueron registrados 1,317 hechos delictivos, lo que representa un aumento del 50.72 % respecto a 2023, cuando se contabilizaron 668 delitos menos. Estas cifras representan un subregistro, debido a la opacidad de la información brindada por los medios oficialistas.

Moro, hermano mío, nunca olvidaré tu valentía, ni tu sonrisa. Te estaremos extrañando.

*Manifestante del 11-J y protagonista de la foto icónica de las protestas de esa jornada frente al Capitolio de La Habana. Reside en Alemania, donde ha solicitado asilo político.

Compartir: