Marzel: Inventar un mundo propio

Fue un cineasta experimental, inclasificable y audaz, cuya obra desafió tanto lo estético como lo político en el cine cubano, dejando una marca imborrable en la historia del audiovisual de la isla.

Por Juan Antonio García Borrero

No he logrado que la noticia, leída por la mañana del miércoles en el muro del realizador Ricardo Vega, deje de perturbarme mientras intento escribir estas líneas, ya casi terminando la noche.

Marzel fue uno de los nombres que, allá por los noventa, me obligó a repensar las maneras en que hasta ese momento se estaba contando la historia del cine cubano. No solo estaríamos hablando de un cine que se hacía más allá del ICAIC, y por tanto, formaba parte de ese cine cubano sumergido que necesitábamos rescatar, sino que era otro tipo de cine; incluso, a riesgo de que me digan que exagero, parecía la esencia misma del cine, con su voluntad de transgresión formal, sus deseos de inventar un mundo propio.

Ahora mismo no puedo explicarlo muy bien, pero yo veía A Norman McLaren (1990), y eso me parecía la explosión de la alegría creativa. Porque era eso lo que uno podría advertir en esos primeros filmes de Marzel: la alegría del creador, la alegría de quien sabe está proponiendo recobrar la libertad de apreciar el mundo en su carácter impredecible, no sujeto a convención alguna.

Marzel llegaba al cine cubano en un momento en que comenzaba a superarse el trasnochado modelo de representación falsamente realista que era tan popular en la producción del ICAIC, antes que Orlando Rojas nos propusiera Papeles secundarios (1989).

Se comenzaba a vivir, por aquellos tiempos, un canto a la ruptura en las maneras de representar la realidad. No era solo que las películas fueran más arriesgadas en lo temático: desde el cine mismo, desde sus lenguajes, se estaba proponiendo un distanciamiento de lo convencional. Y Marzel era uno de los que llevaba la antorcha encendida en sus manos.

Sus creaciones iniciales le conceden un temprano perfil de irreverencia. Graduado de Dirección en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños en 1993 (Generación 4), se radicó en Valencia, España, desde 1997. Impartió talleres, escribió guiones, publicó narrativa, y filmó dos cortos de ficción y un documental.

Fue un cineasta experimental, inclasificable y audaz, cuya obra desafió tanto lo estético como lo político en el cine cubano, dejando una marca imborrable en la historia del audiovisual de la isla.

Estoy seguro que su obra será redescubierta de un modo concienzudo en un futuro no muy lejano.

Jamás dejó de pensar el cine desde la perspectiva del arte. Jamás renunció a ese imperativo, mucho menos viviendo en ese exilio que tan difícil se las pone a quienes quieren seguir haciendo cine.

𝐅𝐢𝐥𝐦𝐨𝐠𝐫𝐚𝐟𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐳𝐞𝐥 (1967-2025)

A Norman McLaren (1990)

Evidentemente comieron chocolate suizo (1991)

La ballena es buena (1991)

La pasión de Juana de Hardcore (1991)

Primavera 92 (1992)

La ballena es mejor (1993)

Chao Sarah (1993)

Marzel… a Spinetta (1994)

Material para fanáticos (2010)

Last Christmas I Gave You My Heart (2014)

Carne sospechosa (2020)

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