Antonio Rodiles, otra forma de tortura

Antonio Rodiles, foto presuntamente tomada dentro de la cárcel.
Antonio Rodiles, foto presuntamente tomada dentro de la cárcel.
Por Gladys Rodiles-Haney*

Mi hermano Antonio Rodiles, encarcelado desde el 7 de noviembre ha sido privado de su derecho de una hora de sol, aire fresco y la posibilidad de caminar al aire libre. Su situación es una muestra de las prácticas de tortura que se usan sistemáticamente en las cárceles cubanas.

Según recoge la ONU en el primer artículo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes: «A los efectos de la presente Convención, se entenderá por el término Tortura todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia».

Cuando se habla sobre Tortura Psicológica la controversia comienza. ¿Cuál es la definición de dolor psicológico? ¿Acaso la tortura física no produce también dolor psicológico? Cuánto dolor debe producir otro método de tortura para que también se considere tortura psicológica?

Pero el dolor no es cuantitativo (hasta el momento no hay ningún instrumento para medir el dolor, como lo hay para la temperatura); cada individuo tiene un nivel de tolerancia muy particular relacionado a cuanto dolor puede tolerar.

La deprivación sensorial es uno de los métodos de torturas más usado en la actualidad, pues no deja marcas físicas en el individuo. Las secuelas son más profundas y quedan grabadas en la mente del que sufrió el agravio. Hay diferentes variaciones de este mecanismo de tortura que va desde la inmovilización de la persona, la privación de sueño, obligar a la persona a permanecer en pie, eliminar el acceso a la luz del sol y otros.

Cuando se está encerrado en una celda es fácil perder la noción del tiempo, pero si además el prisionero es sometido a deprivación sensorial como en el caso de mi hermano, las consecuencias se multiplican.

Algunas de las enfermedades relacionadas con la falta de  la luz solar son:

  • Enfermedades respiratorias
  • Diabetes
  • Hipertensión arterial
  • Enfermedades cardíacas
  • Osteoporosis
  • Depresión
  • Caries
  • Artritis
  • Enfermedades musculoesqueléticas
  • Enfermedades inmunológicas.
  • Trastorno Afectivo Estacional

Los seres humanos somos criaturas diurnas, estamos programados para interactuar en la luz del sol y descansar en la noche. La serotonina es un neurotrasmisor sintetizado en el sistema nervioso central y entre otras funciones muy importantes como la regulación de la temperatura corporal, la función motora y el equilibrio mental; es también el precursor de la melatonina (hormona relacionada con el sueño), la cual incrementa los niveles en la oscuridad y su producción y secreción disminuyen cuando hay exposición a la luz.

Obviamente al no haber exposición a la luz todos estos mecanismos sufren un impacto directo que tendrá repercuciones en el desarrollo de enfermedades a corto plazo y de efectos secundarios a largo plazo como el conocido Trastorno Afectivo Estacional o SAD por las siglas en inglés (Seasonal Affective Disorder), que está directamente relacionado con bajos niveles de serotonina durante el día así como con un retardo de la fase de producción de la melatonina en la noche.

La falta prolongada de luz solar podría progresivamente evitar que el cuerpo produzca vitamina D, lo cual a su vez inhibe la absorción de calcio. Cuando los niveles de calcio son bajos, las personas pueden presentar espasmos de la laringe, llegando a causar asfixia, entre otros mucho síntomas y signos a los que a veces no se les presta atención y terminan siendo fatales.

Debido a que todos estos cambios son puramente químicos no hay nada que el individuo pueda hacer para prevenirlo, solo pueden ser tratados por un médico.

Por eso, como graduada de Medicina en del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana quiero dejar por sentado mi denuncia del método de tortura que está siendo “sutilmente” usado contra mi hermano Antonio Rodiles, fundador y coordinador del Proyecto Estado de SATS y principal impulsor de la Demanda Ciudadana por otra Cuba.

* Doctora en Medicina y hermana de Antonio Rodiles. Reside en Estados Unidos.

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