
La campaña cubana de fumigación contra el mosquito Aedes aegypti, causante del dengue, enfrenta un enemigo aún más punzante: la corrupción.
«Muchas veces lo que hacen es fumigar solo con petróleo, porque el insecticida lo han vendido ya», dijo a CaféFuerte un residente en La Habana. «Entonces te dejan la casa negra del churre, con las ventanas y las cortinas manchadas. Me pasó una vez, pero a la siguiente les dije que si no le ponían el líquido no los iba a dejar pasar».
Los fumigadores venden un frasco pequeño del insecticida líquido, al precio de unos 10 pesos cubanos, como veneno para hormigas y cucarachas, y le sacan hasta un 120 por ciento por encima de su salario mensual.
Lo venden todo
El salario de estos obreros puede llegar a 600 y 700 pesos cubanos, elevado para el promedio nacional de 455 pesos, pero insuficiente para el creciente costo de vida en Cuba, en particular en La Habana.
En la capital cubana al menos cuatro hospitales han sobrepasado su capacidad de admisión de enfermos de dengue. La mayoría son «casos flotantes», o sea, se internan durante tres días, de acuerdo con testimonios
En las últimas semanas ha disminuido la cantidad de casos nuevos, dijeron a CaféFuerte fuentes vinculadas al Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Otros enfermos evitan acudir a los hospitales a causa de la deteriorada situación sanitaria de las instalaciones médicas.
El fenómeno de la corrupción dentro de las brigadas de fumigadores está extendido a otros territorios, y algunos residentes de Camagüey -foco del principal brote epidémico de dengue- consideran que la falta de rigor en la fumigación contribuyó a la proliferación del mosquito causante de la situación epidemiológica actual.
Este lunes se anunció la sustitución de Julio César García Rodríguez como primer secretario del Partido Comunista en la provincia de Camagüey. Aunque el comunicado oficial reconoció su trabajo partidista en el territorio, dejó claro que no se trata de una promoción al mencionar que «se le asignarán otras tareas».
Situación crítica
El pasado mes, las autoridades sanitarias reconocieron una “situación crítica” en Camagüey por la presencia del mosquito transmisor del dengue, y lo atribuyeron a una combinación de efectos naturales con errores humanos e insuficiente percepción del riesgo por parte de la población, según un reportaje publicado por el diario Granma.
El MINSAP en Camagüey reconoció entonces que la provincia estaba «pagando el precio de no haber hecho las cosas como se debían».
Fuentes del sector periodístico en Camagüey dijeron a CaféFuerte que la decisión de sustituir a García Rodríguez -miembro del Comité Central del PCC- estuvo influida por el deterioro de la situación epidemiológica y la pobre respuesta de las autoridades políticas del territorio.
«Cómo no va a haber dengue si los fumigadores no hacen bien su trabajo, algunos entran y solo fumigan la sala, a veces uno se da cuenta de que sólo echan humo sin el veneno», comentó una ama de casa en la provincia camagüeyana. «Ellos venden todo el equipo, las linternas, el veneno y hasta el uniforme».
La población ha comenzado a hacerle rechazo a las visitas de los fumigadores, pues muchos cubanos consideran que las autoridades han descuidado los principales factores que contribuyen a que se extienda la presencia del aedes aegypti: los basureros en la calle y las calles llenas de baches que luego se convierten en criaderos de mosquitos.
«Esto de la fumigación es coger el rábano por las hojas. Mientras no se limpien y reparen las calles y se estabilice la situación del agua que obliga a que la gente la tenga almacenada en tanques, seguiremos con dengue», dijo un profesor residente en la capital cubana.