
El senador cubanoamericano Marco Rubio cumplió el jueves la más importante misión de su carrera política al presentar al candidato presidencial Mitt Romney en la Convención Republicana 2012, pero antes de hablar del futuro de Estados Unidos solicitó unos segundos para pedir libertad en Cuba.
“Antes de comenzar -esta es una importante noche para nuestro país- quiero pedirles permiso solo unos segundos para hablarles de otro país. El país situado a unas 100 millas de distancia de esta ciudad, el país donde nacieron mis padres. No hay libertad en Cuba y esta noche les pido sus oraciones para que la libertad llegue pronto allí”, dijo Rubio en medio de vítores de los asistentes que abarrotaron en Centro de Convenciones de Tampa.
Fue el cierre de un evento político que estuvo amenazado por la tormenta Issac y cargado de retos para los seguidores republicanos, que aspiran a reconquistar la presidencia en las elecciones del próximo noviembre.
En primera persona
Matizando su discurso con frases en español, el político miamense reafirmó su liderazgo como personalidad hispana dentro del Partido Republicano y le dio un tono de intimidad al testimonio sobre el sueño americano que pudo cumplir su familia tras abandonar Cuba.
Rubio habló por 17 minutos a continuación del actor Clint Eastwood, quien desde el estrado simuló una conversación con el presidente Barack Obama para terminar pidiendo un cambio de mando en la Casa Blanca para el 2013.
El joven senador habló de la personalidad y la estrategia política de Romney, lanzó dardos contra la política de Obama y no perdió oportunidad para recorrer la historia de sus ancestros, que buscaron una oportunidad de triunfo para él en esta nación.
Rubio recordó que fue en 1980 cuando vio la primera convención republicana junto a su abuelo, con apenas nueve años.
“El [abuelo] nació en una familia campesina en Cuba. La poliomelitis que padeció en la niñez lo dejó permanentemente discapacitado. Debido a que no podía trabajar en la finca, lo enviaron a la escuela y se convirtió en el único de la familia que podía leer”, rememoró el senador, a quien se le consideró un firme aspirante a acompañar a Romney en la boleta republicana.
Fumando tabacos Padrón
Agregó que de los relatos del abuelo mientras se fumaba tres tabacos Padrón por día, recuerda especialmente que sus sueños de juventud en Cuba se convirtieron en imposibles de alcanzar.
“Para quienes hemos nacido y crecido en este país, es fácil olvidar lo especial que son los Estados Unidos”, acotó Rubio. “Pero mi abuelo entendió cuán diferente eran los Estados Unidos del resto del mundo, porque sabía cómo era la vida fuera de los Estados Unidos”.
Entonces vino la conexión con la historia de Romney, introducido como “un hombre que entiende lo que hace excepcional a Estados Unidos”.
“Mitt Romney sabe que la prosperidad de Estados Unidos no se conquista porque el gobierno gaste más. Eso solo se produce cuando nuestro pueblo usa su propio dinero para abrir negocios, y cuando ellos son exitosos, pues emplean más personas que invierten su dinero en la economía, ayudando a otros a comenzar negocios y a crear empleos”, explicó Rubio.
Vino después la andanada contra Obama.
“Nuestro problema con el presidente Obama no es que sea una mala persona. Por todas las referencias, él es un buen esposo, un buen padre, y gracias a sus intentas prácticas, un buen jugador de golf… Nuestro problema es que él es un mal presidente”, sentenció.
Más deudas que empleos
Siguieron críticas a los gastos gubernamentales, a los $800 mil millones para crear más deudas que empleos y a los nuevos impuestos y cortes al Medicare que presuntamente supone el nuevo plan de salud del Presidente.
“Bajo la administración de Barack Obama, el único «Cambio» es que la “Esperanza” ha sido más difícil de encontrar”, añadió el orador. “Ahora millones de estadounidenses están inseguros acerca de su futuro”.
Rubio insistió en los valores de la familia y la creencia en Dios como pilares del avance de la sociedad.
La mención a las similitudes entre los empeños familiares se completó cuando el senador afirmó que “si deseamos hacer para nuestros hijos lo que nuestros padres hicieron por nosotros, la vida en Estados Unidos puede ser mejor que lo que ha sido hasta ahora”.
Y volvió entonces a sus raíces cubanas y el trayecto de la migración de su familia desde Cuba, con una tácita crítica a la situación durante el período anterior a la revolución de Fidel Castro.
“Mi madre fue una de siete niñas cuyos padres se iban a dormir sin comer para que sus hijos no tuvieran que pasar hambre. Mi padre perdió a su madre cuando él tenía nueve años. El dejó la escuela y trabajó por los próximos 70 años”, recordó Rubio, que perdió a su papá, Mario Rubio, en el 2010.
Algo más que una esperanza
Dijo que sus padres emigraron a Estados Unidos con algo más que esperanza por una mejor vida.
Rememoró que su padre fue cantinero en un bar, donde trabajaba hasta 16 horas diarias. Su madre, una cajera y empleada de almacén de K-Mart, que en ocasiones tenía que trabajar turnos de noche.
“Ellos nunca fueron ricos. Y así y todo fueron exitosos. Porque solo unas décadas después de abandoner la desesperanza, hicieron posible para nosotros todas las cosas que habían sido imposibles para ellos”.
Rubio apeló seguidamente a una frase en español: “Mi padre acostumbraba a decirnos: En este país, ustedes van a poder lograr todas las cosas que nosotros no pudimos».
“El agradeció el trabajo que tuvo, pero no era la vida que quería para nosotros”, resaltó Rubio. “Se pasó todos esos años detrás de una barra, en el fondo de un salón, para que un día yo pudiera estar detrás de un podio al frente de la sala», comentó el senador.
Rubio dijo que ese “viaje del bar al podio de una convención” es la esencia del sueño americano.
“Esa no es solo mi historia. Es la historia de ustedes. Es nuestra historia”, aseveró.
Escapados de revoluciones
Retomó entonces las vicisitudes de los antepasados de Romney, quienes se vieron obligados a huir de México en medio de la revolución de comienzos del siglo XX.
“Su familia vino a Estados Unidos para escapar de la revolución. Ellos se debatieron en medio de la pobreza y de la Gran Depresión. Y sin embargo su padre llegó a ser un admirado hombre de negocios y funcionario público”, dijo Rubio. “Y en noviembre, su hijo, Mitt Romney, será elegido presidente de Estados Unidos”.
Señaló que Estados Unidos se forjó con las historias de gente común que hizo cosas extraordinarias, una historia fijada profundamente en el tejido de la sociedad norteamericana.
“Sus historias tal vez nunca fueron famosas, pero en las vidas que ellos vivieron puede hallarse la esencia misma de la grandeza americana”, manifestó.
Seguidamente aseguró que garantizar que Estados Unidos sea el lugar donde mañana será siempre mejor que ayer es lo que está en juego en la elección de noviembre.
«¿Queremos que nuestros hijos hereden nuestras esperanzas o sueños o que hereden nuestros problemas?”, se cuestionó Rubio.
El gran espectáculo político de los republicanos terminó con el discurso se aceptación de Romney, quien en un momento de su discurso aludió a «la dictadura que está a 90 millas».
La batalla por la Casa Blanca tomará ahora nuevos bríos y tendrá más fondos a disposición para impulsar la campaña.
El Partido Demócrata irá a la carga con su convención la semana entrante en Carolina del Norte.
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