The Washington Post: Sin consecuencias a la vista, Cuba continúa reprimiendo la libertad de expresión

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La artista Tania Bruguera, tres detenciones en menos de 48 horas en La Habana. Foto: EFE

Editorial publicado por el diario estadounidense The Washington Post sobre el caso de la artista Tania Bruguera en su edición del 1 de enero del 2015
Una artista cubana de performances llamada Tania Bruguera planeó un evento simple para el pasado martes: Ella colocaría un micrófono en la Plaza de la Revolución de La Habana e invitaria a cualquiera que quisiera dar un paso adelante para hablar sobre el futuro del país. Decenas de disidentes planeaban participar bajo el lema «Yo también exijo» -que pudiera tomarse alusivo a su exclusión de las negociaciones secretas de normalización, conducidas por el gobierno de Obama y el régimen de Fidel y Raúl Castro.
Que el acuerdo anunciado el 17 de diciembre por el presidente Obama no incluye ninguna protección para los activistas pro democracia de Cuba se hizo evidente pronto. Las fuerzas de seguridad detuvieron a Bruguera, así como a varias decenas de activistas. El performance de libertad de expresión nunca tuvo lugar. «“Hablé con Tania Bruguera y le transmití que parte de su performance ya se ha hecho», tuiteó la bloguera Yoani Sánchez, cuyo esposo, el periodista independiente Reinaldo Escobar, fue uno de los detenidos. «La censura fue revelada».
El incidente debería ser una vergüenza para el señor Obama, quien dijo que decidió restaurar relaciones normales con Cuba con el fin de «hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores». Pero la administración hizo caso omiso de la represión. El miércoles, el Departamento de Estado emitió un comunicado diciendo que estaba «profundamente preocupado», las mismas palabras que usa para describir violaciónes de los derechos humanos en China, Vietnam y otros países donde Estados Unidos no tiene influencia alguna ni planes de acción. Las conversaciones sobre la apertura de embajadas seguirán adelante.
Un régimen desesperado
El Departamento de Estado declaró que «como parte del proceso de normalización de las relaciones diplomáticas, Estados Unidos seguirá presionando al gobierno cubano para que respete sus obligaciones internacionales, y los derechos de los cubanos a reunirse pacíficamente y expresar sus ideas y opiniones». No hubo ninguna referencia a las consecuencias en el caso de que La Habana no cumpla con ese propósito. Eso no es una postura firme ante un régimen que está desesperado por los recursos económicos que vendrían con la expansión de los viajes de ciudadanos estadounidenses y otros beneficios incondicionalmente prometidos por Obama.
El Presidente podría haber condicionado estas medidas a las garantías de que la libertad de expresión se respetaría y los disidentes pacíficos dejaran de ser acosados -pasos que distan mucho de cumplir con el pleno restablecimiento de la democracia exigido por las leyes de Estados Unidos para el levantamiento del embargo comercial. Eso habría estado en consonancia con la propia promesa de Obama en el 2008 acerca de que «pasos significativos hacia la democracia» deben preceder a una normalización de las relaciones -y su compromiso en una reunión con líderes disidentes en el 2013 para ponerlos como premisa en cualquier negociación con el régimen.
En cambio, el régimen de Castro fue dejado libre para continuar reprimiendo la disidencia, mientras que cosecha los beneficios económicos y políticos del «compromiso» de Obama. Poco después de que se anunciara el acuerdo, Raúl Castro declaró en un discurso que el sistema político comunista se mantendría sin cambios. Dos semanas más tarde, ninguno de los 53 presos políticos que la Casa Blanca anunció que serían liberados -alrededor de la mitad del total identificado por activistas de derechos humanos- ha informado su liberación.
En cambio, los cubanos que buscan sus libertades básicas siguen siendo arrestados, acosados y silenciados, mientras que el régimen celebra lo que identifica como  una «victoria» sobre Estados Unidos. Si se supone que el respaldo al pueblo cubano y a los valores estadounidenses sea el objetivo este proceso, entonces este ha tenido un comienzo muy pobre.
Traducción: CaféFuerte
Texto del artículo en inglés

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