The Washington Post: Payá, un cubano valiente que vislumbró el futuro

Oswaldo Payá (der) junto a su familia en el 2002. Foto: Omar Rodríguez Saludes
Oswaldo Payá (der) junto a su familia en el 2002. Foto: Omar Rodríguez Saludes
El influyente diario The Washington Post publicó este martes un editorial dedicado a resaltar la trayectoria del disidente cubano Oswaldo Payá Sardiñas, fallecido este domingo en un accidente de tránsito en la ciudad oriental de Bayamo.

CaféFuerte reproduce a continuación una versión en español de este importante artículo, muestra de la trascendencia internacional que alcanzó la figura de Payá en sus esfuerzos por la democracia y los derechos civiles en la Cuba de hoy.

OSWALDO PAYA, UN CUBANO VALIENTE QUE VISLUMBRO UN FUTURO BRILLANTE PARA SU PAIS

En los anales de los que luchan por la libertad y la dignidad humana de cara al totalitarismo tiene que haber un lugar especial para las personas que se atreven a dar los primeros pasos cuando el monolito del poder parece tan ominoso. Oswaldo Payá los dió en Cuba, mostrando a la gente que no tiene que permanecer en silencio en la desmoronada prisión comunista de Fidel Castro.

El señor Payá, de 60 años, murió la tarde del domingo en un accidente automovilístico en la provincia oriental de Granma, Cuba, junto con otro disidente. Un auto de alquiler que conducían chocó contra un árbol. Dos extranjeros que viajaban con ellos resultaron heridos. Los familiares han cuestionado las circunstancias del accidente.

Desde que era un joven, el señor Payá decía lo que pensaba. En la escuela, a los 17 años, contó a sus amigos de su apoyo a la Primavera de Praga, mientras que Castro respaldaba la invasión soviética a Checoslovaquia. Por sus comentarios, Payá fue condenado a tres años a un campo de trabajo forzado, donde cortó caña de azúcar y laboró en una cantera de mármol durante 10 horas diarias. «Fue una lucha entre el poder y el espíritu», dijo. «Me fui de allí con una fe más fuerte en que las cosas pueden cambiar».

El señor Payá, ingeniero y católico, nunca perdió la fe. Se puso firmemente de pie para defender la libertad religiosa y política en los años 1980 y 1990. Alcanzó una mayor prominencia en el 2002 con el Proyecto Varela, nombrado así por Félix Varela, un sacerdote católico y activista por la independencia en el siglo XIX. Con la ayuda de miembros de otros grupos disidentes, Payá hizo circular una petición solicitando un referendo nacional para garantizar la libertad de expresión y de asociación, amnistía para los presos políticos y elecciones libres. La petición consiguió la sorprendente cifra de 10,000 firmas en Cuba, lo que en virtud de su Constitución debería haber obligado a la Asamblea Nacional a autorizar el referendo.

Sin embargo, Castro tuvo otras ideas. A principios del 2003 lanzó una cruel embestida contra disidentes y otras personas que habían apoyado el Proyecto Varela. En semanas, 75 de ellos fueron encarcelados, y la mitad había recogido firmas para el proyecto. Payá no fue detenido, pero Castro desencadenó lo que Payá llamó la Primavera de Cuba. El ex presidente checo Vaclav Havel, que había inspirado a muchos con su resistencia contra el comunismo, nominó a Payá para el Premio Nobel de la Paz en 2003.

Payá no fue intimidado, a pesar de la represión. Poco después preparó un documento para estimular lo que llamó un Diálogo Nacional, un debate para todos los cubanos acerca de su futuro, y miles de personas participaron. Payá insistió en que quería un cambio pacífico y, como él mismo dijo, «sin linchamientos, ni venganza, ni exclusiones». Buscaba una sociedad libre para ser construida por los cubanos con sus propias manos. Sus sueños aún no se han cumplido, pero se realizarán, y cuando esto suceda, será en gran medida porque él tuvo el coraje de dar aquellos primeros pasos.

Traducción: CaféFuerte

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