Cuba, el fiasco de Repsol y el efecto dominó

Por Emilio Morales*

La noticia de que el consorcio español Repsol abandona la búsqueda de petróleo en Cuba ha caído como un cubo de agua fría en el gobierno de Raúl Castro.

Después de gastar $150 millones de dólares para finalmente encontrar un pozo seco, la compañía petrolera puso punto final a los infructuosos esfuerzos por encontrar hidrocarburos en las aguas profundas del norte de la isla.

El mayor de los postores al petróleo cubano acaba de tirar la toalla en apenas el primer round de un largo combate. Las consecuencias de este resultado para el gobierno cubano pueden ser incalculables por el efecto dominó que la decisión genera en los otros inversores y en el futuro de la economía nacional.

Morder la mano que da de comer

El hallazgo del pozo seco y declaración de respaldo del gobierno cubano a la medida confiscatoria de Argentina de expropiar la empresa YPF, filial del consorcio español en momentos en que Repsol se debatía ante la posibilidad de explorar mercados con mayores posibilidades, hicieron cambiar la estrategia de la firma española en su plan estratégico hasta el 2016.

En las circunstancias por las que atraviesa Cuba -gran necesidad de inversión de capital extranjero y de desarrollo de sus industrias- no hay espacio para estar apoyando nacionalizaciones, como lo acaba de hacer el régimen con el gobierno argentino. El mensaje llegó fuerte y claro a los directivos de Repsol y la metedura de pata a estas alturas le puede costar muy caro al gobierno cubano.

¿Cómo van a reaccionar las otras compañías que están apostando por invertir en la exploración de petróleo en las aguas profundas cubanas? ¿Dónde queda la confianza y la garantía para los inversores? ¿Cuál compañía va a arriesgar cientos de millones de dólares en proyectos a largo plazo cuando corren el riesgo de perderlo todo en cuestión de minutos?

Inevitablemente, este capítulo a destiempo pone un freno al gran potencial de inversores que hoy miran a la isla como un mercado emergente con muchas posibilidades de desarrollo, no solo en la industria petrolera, sino en el resto de las industrias, como el turismo, los bienes raíces, la agricultura y la industria azucarera, entre otras.

Un arma negociadora

El gobierno de Raúl  Castro tiene que dar una señal fuerte de que realmente quiere apostar por las inversiones extranjeras, de lo contrario el cambio de modelo económico cubano se convertirá en un sueño inalcanzable.

¿Qué significa encontrar petróleo en aguas profundas al norte de Cuba?

Sin lugar, tal hallazgo se convertiría en la principal arma negociadora del gobierno cubano para eliminar el embargo. Era la gran oportunidad para que las grandes compañías petroleras norteamericanas usaran su poder para suavizar el embargo y establecer las nuevas condiciones de comercio con la isla en el siglo XXI.

Este fallido intento pudiera poner también en duda la afirmación de funcionarios cubanos de la existencia de reservas por 20,000 millones de barriles, contrario a lo que afirma el Servicio Geológico de Estados Unidos, cuyos estimados de las reservas son de 5,000 millones de barriles de crudo.

Aunque la búsqueda en aguas profundas apenas ha comenzado y a sabiendas de que de encontrarse petróleo demorarían al menos  entre cinco y siete años en armar la infraestructura necesaria que permita la producción y comercialización del crudo, la presencia de la plataforma Scarabeo 9 no dejaba de ser un elemento esperanzador para el gobierno en su estrategia de sobrevivencia.

El factor Chávez

Sin embargo, el destino al parecer está tomando otro rumbo y el gobierno cubano tendrá que acelerar su apertura económica si quiere sobrevivir a las circunstancias actuales, pues la otra carta de triunfo -el petróleo que viene de Hugo Chávez- es tan incierta como lo es ahora la prospección en aguas profundas cubanas del Golfo de México.

A solo unos meses de las elecciones presidenciales en Venezuela y con el oficialismo en ventaja en las encuestas, la batalla por la vida del gobernante venezolano parece no corre igual suerte.

El incansable esfuerzo del gobierno cubano por controlar la enfermedad de Chávez es el más viosible síntoma de que la batalla no es solo contra el cáncer, sino también para salvar al país de un colapso económico.  Mantenerlo vivo y presidenciable hasta las elecciones es una especie de misión imposible para el grupo de médicos cubanos que lo atienden.

La posible sustitución de Chávez como candidato ante una eventual recaída de su salud pondría al gobierno cubano en una situación extrema.

Ante estos escenarios, ¿Qué camino le queda a Raúl Castro, en vísperas de su cumpleaños 81?

La respuesta: una apertura más profunda y acelerada. La complejidad que conlleva el cambio del modelo económico cubano no es tan grande como el miedo a perder el poder si el gobierno no puede controlar los efectos y el desarrollo de una verdadera reforma.

Un reto de apertura real

Un país no puede salir adelante apostando a golpes de suerte de que ocurra el milagro del petróleo o la bonanza de un aliado. Un país se construye con el derecho de todos sus ciudadanos a tener sus propios negocios, con la opción de producir, importar y exportar los productos sin la mediación del Estado. Un escenario donde el esfuerzo personal y el emprendimiento constituyan el motor impulsor de la economía y la sociedad.

En pleno siglo XXI, Cuba se encuentra entre las economías más atrasadas del hemisferio. No son tiempos de improvisación ni de golpes de suerte, sino de cambios reales en la mentalidad y los métodos de trabajo. Es la hora de la apertura al capital extranjero y la permisión del trabajo privado para todos, y todas las profesiones y oficios.

Negocios como los bienes raíces y la recuperación de la industria azucarera podrían generar tantos ingresos como el petróleo en un menor plazo, al mismo tiempo que imprimirían una dinámica inversionista que podría resolver problemas como el desempleo, la escasez de viviendas, el crecimiento del sector privado, el aumento de los salarios, el incremento de las exportaciones, el desarrollo de la pequeña y mediana empresa, oportunidades en el sector privado para los profesionales y el aumento del nivel  de vida de la población.

Quizás el fracaso inicial en el campo petrolero sirva de escarmiento y se convierta en señal de alerta a los octogenarios gogernantes cubanos sobre la urgencia de favorecer el desarrollo de una verdadera apertura. De lo contrario, la situación en nuestro país pudiera deteriorarse rápidamente ante la incertidumbre que se avecina. Y el tiempo ya se les acabó.

*Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and Consumer Choice in Cuba. Es presidente de Havana Consulting Group, en Miami.

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