
LA HABANA.- Las autoridades cubanas anunciaron que el déficit de agua en La Habana se debe a la fuerte sequía por la que atraviesa el país. Pero dos salideros por donde se escapan unos 21.6 millones de litros de agua potable cada día parecen indicar lo contrario.
Los salideros, uno cercano a la autopista Primer Anillo, entre La Güinera y el Parque Lenin, en el municipio Arroyo Naranjo, y el otro en la esquina de 152 y 285, en Nazareno, municipio Boyeros, llevan más de 15 días vertiendo agua, según testimonios obtenidos en ambas localidades.
Vecinos de La Güinera confirmaron que, de acuerdo con explicaciones de trabajadores que acudieron al lugar para solucionar el problema, la rotura se debe a una válvula que no es de fabricación nacional y no existe repuesto disponible. La misma versión narran los residentes de Nazareno.
¿Qué cantidad de agua se pierde y cuántas personas dejan de beneficiarse?
Un trabajador de una Toma de Agua donde se abastecen los carros cisterna que distribuyen en los barrios más afectados, consideró que en el salidero del Primer Anillo se pierden 150 litros de agua por segundo.
El empleado, con una vasta experiencia en su labor, llegó a esa conclusión tras observar un video y varias fotos tomadas en cada salidero.
En relación con el salidero de Boyeros, aseguró que supera los 100 litros por segundo, aunque aclaró que “en ambos casos la cifra es bastante conservadora y pudiera ser superior”.
Las pérdidas provocadas por ambos desagües: 2,600,000 litros diarios.
Agua perdida a 47 litros por segundo
Ante lo alarmante que pareció la cifra, el trabajador hizo pruebas para demostrar la exactitud de sus cálculos.
“A esta pipa le caben 20 mil litros y aquí demora siete minutos en llenarse”, dijo uno de los choferes de los carros cisterna. Y luego de hacer un cálculo, para confirmar lo que expuso el trabajador agregó: “Quiere decir que esta Toma de Agua vierte 47,6 litros por segundo, y ese caudal que se ve en el video, es más de tres veces superior”.
Con el agua que se derrocha en estos salideros alcanzaría para abastecer a varios municipios de La Habana.
Una trabajadora que pertenece a la Empresa Aguas de La Habana explicó: “Con esta cantidad de agua que se disipa, alcanza para abastecer diariamente a 200 mil personas; dándose cada una de ellas el lujo de gastar 108 litros”.
Los salideros, tanto de agua potable como de aguas albañales, son notables en cualquier parte de la ciudad capital.
Un transeúnte que se detuvo a observar mientras se tomaban las imágenes del salidero cercano al Primer Anillo y dijo haber visto dos salideros semejantes, en Guanabacoa y en el poblado de Santa Fe, aunque no precisó si ya habían solucionados.

El semanario Tribuna de La Habana informó que unos 45 mil capitalinos están recibiendo el agua a través de los carros cisterna y mencionó que al menos 800 mil habaneros sufren los efectos de la escasez en el suministro de agua potable debido a la prolongada sequía que afecta a la Isla.
Tampoco es la primera vez que la prensa oficialista aborda el tema del agua. En reiteradas ocasiones haciéndose eco de las “reflexiones del Compañero Fidel”, ha anunciado que “Las guerras en un futuro no muy lejano serán por el agua y no por petróleo”.
Pero la cantidad de agua que se pierde por los salideros en La Habana y la desidia gubernamental ante el problema pudiera tal vez ocasionar otras guerras internas.
Los servicios de acueducto en La Habana cuentan con cinco sistemas, 13 fuentes principales y 165 estaciones de bombeo, que entregan a diario más de un millón y medio de metros cúbicos de agua. Las autoridades del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) admiten que alrededor del 50 por ciento del volumen de agua bombeada se pierde debido al deterioro de las redes y los salideros.
Las autoridades del sector dicen que semanalmente se eliminan más de mil salideros, pero la realidad indica que el ritmo de las reparaciones no es suficiente.
Cuba cuenta con 20,264 kilómetros de redes hidráulicas y más del 80 por ciento de ellas está en mal y regular estado. El INRH planea rehabilitar unos tres mil kilómetros en los próximos cinco años.