
Las autoridades cubanas están al acecho de una nueva clase de «depredador social»: los ladrones que desmantelan puentes y vías para usar sus materiales en construcciones privadas.
La sustracción ilícita de las estructuras de puentes en La Habana y otras zonas del país tiene en alarma al Ministerio de Transporte (MITRANS) y ha generado presión sobre la Fiscalía General para tratar de encausar a los vándalos.
Los robos incluyen tubos, angulares, rejillas, barandas y -lo más preocupante- las losas de cemento, las planchas y el material de relleno que conforma los aproches del talud los puentes, según reportes del Centro Nacional de Seguridad Vial.
«La situación es realmente grave, muy grave, porque estamos ante el desmontaje pedazo a pedazo de los puentes y las vías del país», dijo a CaféFuerte un ingeniero del MITRANS que pidió no ser identificado. «El peligro es para todos».
El pasado mes, una investigación especial del Noticiero de la Televisión Cubana en colaboración con el MITRANS reveló que al menos seis puentes de la capital situados en vías de interés nacional están dañados por hechos vandálicos para sustraer los materiales constructivos.
La pesquisa mostró serios daños en el puente de Los Mangos, en el municipio habanero de Guanabacoa, en conexión con la Carretera Monumental.
Situación de emergencia
También aparece entre los casos más preocupantes el puente de la Autopista Novia del Mediodía, severamente afectado por el robo del material de relleno. La sdituación era de tanta gravedad que las autoridades tuvieron que someterlo a una reparación total que a un costo de $35,000 pesos convertibles (CUC) y 420,000 pesos cubanos (CUP).
Aunque en menor medida, situaciones similares se han registrado además en puentes y vías del interior del país.
La situación es realmente de urgencia. A finales de abril, el tema fue analizado a profundidad en una reunión presidida por el general de división Antonio Enrique Lusson, vicepresidente del Consejo de Ministros y designado para la supervisión de la esfera del trasporte. En esa ocasión, funcionarios del MITRANS y de la Comisión Nacional de Seguridad Vial discutieron la necesidad de poner fin a los robos de aproches de los puentes y otros hechos vandálicos.
Una de las propuestas salidas de esa reunión fue implementar sanciones para llevar a los infractores a los tribunales.
Un abogado relacionado con la Fiscalía General confirmó a CaféFuerte que la entidad está valorando recrudecer las saciones en casos de robo en los puentes y vías públicas.
«Lo que nos ha llegado es que bajó una orientación de aplicar mano dura con estas situaciones», dijo el abogado.
Respuestas contundentes
A raíz de la emergencia, la prensa oficial ha comenzado a lanzar advertencias a los vándalos, insistiendo en la necesidad de aplicar sanciones severas.
«¿Es que acaso nadie los vio? ¿Dónde está la autoridad, desde los inspectores a los funcionarios de vialidad?», se cuestionó recientemente la comentarista Talía González, quien tiene un espacio de temas de actualidad en el Noticiero Nacional de Televisión.
La periodista reclamó «respuestas ágiles y contundentes» de las instituciones para atajar el problema y consideró alarmante que no existe el expediente de un solo ciudadano procesado por el vandalismo contra los puentes.
Una carta publicada por el diario Juventud Rebelde también criticó la impunidad con que campean los nuevos «depredadores» en la vida pública cubana.
«Lo doloroso, la impunidad de estos elementos en la ejecución de estas acciones es total y absoluta. No son detenidos, ni reprimidos en modo alguno. Por lo menos esta es la imagen que tengo, y ejemplos sobran para demostrarlo», señaló la misiva, enviada al diario por Jorge L. Muñoz, residente en la barriada habanera de Santos Suárez. «Ahora que estamos enfrascados en preservar y perfeccionar nuestro socialismo, hay que librar una dura batalla contra esos depredadores».
A la generalizada indisciplina social se suma como detonador de estas acciones delictivas la falta de materiales de construcción y los altos precios de estos productos en los mercados estatales. De acuerdo con datos del Ministerio de Comercio Interior, los materiales de mayor demanda entre la población son los áridos, bloques, barras de acero y cemento.
Señales que desaparecen de las vías
Asociado a los robos y hechos vandálicos en los puentes está el incremento de el robo de las señales del tránsito, lo que ha causado lamentables accidentes con pérdidas de vidas humanas.
En el 2009, las autoridades detectaron la pérdida de más de 375 mil señales de tránsito en las calles y carreteras de Cuba -mayormente en zonas urbanas- como resultado del deterioro y el robo. Las señales -constituidas de acero y aluminio- son sustraídas para usarlas en la construcción clandestina de ventajas y cercas, así como de carretas de tracción animal y vigas de acero para edificaciones de viviendas.
El Centro Nacional de Ingeniería del Tránsito había confeccionado entonces un plan de restauración y ordenamiento vial que debe concluir hacia el 2013, pero los actos de canibalismo y robo de las señales no han cesado.
El tema fue objeto de debates en las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), el pasado diciembre. Los diputados propusieron incluso involucrar a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en la prevención del vandalismo de las señales que prolifera a lo largo del país.
La Habana, Villa Clara y Camagüey fueron señaladas como las provincias críticas en cuanto al alza de las fechorías.
Desde el 2007, se realizan procesos de instrucción contra los autores de estos hechos, a quienes los tribunales han aplicado medidas cautelares de indemnización y multas.
El caso más escandaloso ocurrió en Pinar del Río, donde el 40 por ciento de las 504 señales de tránsito instaladas en noviembre del 2007 por un valor de $17,000 pesos convertibles (CUC), desparecieron tres meses después. Los implicados en estos robos fueron condenados a dos años de cárcel.
«Seguramente veremos leyes más duras para estos casos», comentó el informante relacionado con la Fiscalía General. «Esto se ha convertido en una situación incontrolable».