
El contratista Alan P. Gross, condenado a 15 años de prisión en Cuba, dijo este viernes que se siente como un rehén en manos del gobierno de Raúl Castro, y calificó de disparate la propuesta de La Habana para que su madre enferma visite la isla.
En su segunda entrevista con la prensa luego de su arresto en diciembre del 2009, Gross habló con el presentador Wolf Blitzer en su programa The Situation Room, de la cadena CNN. La conversación se extendió por unos 24 minutos y la llamada fue hecha directamente por el contratista desde La Habana. El pasado mes fue entrevistado por la periodista Andrea Mitchel para MSNBC.
Gross reveló que luego de recibir los informes del oncólogo que atiende a su madre, el gobierno cubano propuso enviar un avión a Miami para traerla a La Habana y visitarlo en la prisión. Evelyn Gross cumplió 90 años el pasado 15 de abril y su estado de salud ha empeorado en las últimas semanas.
«Eso es un disparate. Estoy conteniéndome para no usar una palabra más fuerte», declaró. «Ella tiene orden médica de no viajar. Y el gobierno de Cuba lo sabe. Y sin embargo, ofreció enviar un avión a Miami para traerla aquí. Mi madre no vive en Miami. Mi madre vive en Texas».
A su vez, consideró vergonzoso que el régimen de La Habana no haya respondido oficialmente su petición para viajar a Estados Unidos, enviada en una carta de su abogado a Raúl Castro, el pasado 7 de marzo.
«No hemos recibido ninguna respuesta, ninguna en absoluto”, señaló Gross, de 63 años.
Reciprocidad trunca
Gross insistió en su disposición de retornar a cumplir su prisión en la isla en caso de que las autoridades cubanas le permitan venir a Estados Unidos.
«Regresaría a Cuba, puedes citarme, lo estoy diciendo aquí en televisión, regresaría a Cuba si me dejan visitar a mi madre antes de que se muera», aseveró.
Dijo además que es hipócrita que el gobierno cubano abogue por gestos de reciprocidad, cuando Estados Unidos ya autorizó el viaje a del espía convicto René González a La Habana para visitar a su hermano enfermo de cáncer en la isla. González, actualmente en libertad condicional en Miami, viajó por 15 días a Cuba bajo un permiso judicial por razones humanitarias.
A continuación la versión en español de la entrevista concedida por Gross a la CNN, en la que se revelan además detalles de su vida en prisión y de una conversación sostenida con el presidente dominicano Leonel Fernández en el 2010. La traducción íntegra es de Café Fuerte.
TRANSCRIPCION DE LA ENTREVISTA DE ALAN GROSS CON EL PROGRAMA ‘THE SITUATION ROOM» DE LA CNN
BLITZER: Alan Gross nos está llamando desde Cuba. Alan, dígale a la audiencia del mundo y de Estados Unidos donde usted se encuentra ahora?
GROSS: En el hospital militar Carlos J. Finlay [en La Habana] en una instalación de seguridad.
BLITZER: Y díganos, ¿cómo se siente?
GROSS: Básicamente, estoy un poco más delgado que dos años antes, he perdido unas 100 libras, yo trato de ejercitarme; mi cadera ha comenzado a darme algunos problemas, pero más allá de eso realmente no estoy en mala forma.
BLITZER: ¿Ha perdido 100 libras? ¿Cúanto usted pesaba cuando fue hecho prisionero en Cuba y cuánto pesa ahora?
GROSS: Yo pesaba 254 libras y ahora estoy en 158… esta mañana me pesé. Gané unas libras porque recibí un paquete de mi casa.
BLITZER: Cuando dice que recibió un paquete de su casa, ¿qué traía el paquete?
GROSS: Cosas familiares (sonríe).
BLITZER: Asumo que era comida de su gusto. ¿Qué tiempo ha estado preso en Cuba?
GROSS: Dos años y cinco meses.
BLITZER: Recuérdenos, Alan, ¿por qué lo condenaron en Cuba, qué estaba haciendo usted en Cuba cuando todo esto comenzó?
GROSS: He estado tratando de descifrarlo durante dos años y cinco meses. Yo estaba contratado por una compañía de Maryland para introducir equipo de alta tecnología y probar si funcionaban en Cuba. Al mismo tiempo yo decidí tratar de mejorar los sistemas de computación de la comunidad judía en Cuba. Podría haber sido a la comunidad bautista, o a la comunidad católica, pero debido a mi propia experiencia, yo pensé que podía ayudarlos a mejorar su sistema de redes internas. Entonces traje algunos equipos, pasé por seguridad, no los introduje de contrabando, los traje de manera abierta y honesta, y tuve la aprobación de autoridades en el aeropuerto [de La Habana], dos niveles de autoridades, la Seguridad y Aduanas, y entré los equipos y con la cooperación de la comunidad [judía] aquí trabajamos para mejorar su sistema de comunicación. Pero una noche, a las 10 p.m., justamente la noche antes de regresar a casa, cuatro tipos vinieron a mi hotel tocaron a la puerta [de mi habitación] y me arrestaron.
BLITZER: ¿Y de qué lo acusaban?
GROSS: Ellos me acusaban de contrabando. Pero eso era imposible, porque yo había obtenido los permisos [para entrar los equipos]. Pero ocho meses despúes ellos me formularon una acusación por atentar contra la independencia y la seguridad nacional, era risible. Si no estuviera en esta situación me estuviera riendo de eso.
BLITZER: ¿Cuál fue la condena que recibió?
GROSS: 15 años.
BLITZER: Cuéntenos cómo es un día típico en una cárcel cubana.
GROSS: Bueno, ya sabes, no estoy en una cárcel cubana típica, así que no puedo hablar de eso. Estoy en un edificio de seguridad un hospital que por lo general tiene a tres personas en una habitación. No se nos permite ver a ninguna gente, a excepción de los compañeros de celda. Ya sabes, con las barras, por supuesto, también en las puertas y las ventanas. En este momento, puedo salir afuera todos los días mientras haya luz del sol. Y eso ha sido un fenómeno reciente, porque yo realmente no vi ninguna luz solar durante el primer año y medio o algo así.
Y la comida es llevada a la celda. Estamos autorizados a usar una cuchara con la que comer nuestros alimentos. La comida al principio no era muy buena, y es probablemente la razón por la que empecé a perder peso rápidamente en un primer momento. La comida estaba infestada de insectos. Y en realidad no había mucha variedad o calidad, en su mayoría eran carbohidratos. Y finalmente, después de la condena y después de que el Tribunal Supremo confirmó la condena, las cosas mejoraron en cuanto a mis comodidades materiales se refiere.
Ya sabes, durante el primer año o algo así, yo no tenía nada que leer. No se me permitió escribir. No se me permitió tener papel ni lápiz, por supuesto tampoco visitantes no, excepto los del Consulado de EE.UU. y unas cuantas personas muy, muy buenas que llegaron desde Washington a visitarme.
Además, el ex presidente Jimmy Carter vino y vino el presidente de la República Dominicana. Y fueron todas visitas muy agradables. Me gustaría que más congresistas y senadores vinieran para que pudieran conocer de primera mano cómo están las cosas aquí.
Algunas visitas de clérigos han sido maravillosas. Y realmente me gustaría decir a todos las personas que están orando por mí -y lo he dicho- yo les agradezco mucho a aquellas personas que están pensando en mí. Realmente lo aprecio. Es realmente ayuda. Es bueno saber que no he sido olvidado y yo realmente quería expresar eso.
BLITZER: Las autoridades cubanas sí han permitido que varias personalidades que han estado en Cuba lo visiten. Como usted mencionó, Jimmy Carter se reunió con usted, y algunos otros. Creo que el senador Patrick Leahy también. ¿Se reunió con usted cuando él estaba allí?
GROSS: Sí, lo hizo. Y el senador Dick Durbin y el senador Chris Coons, de Delaware. Pero hubo otros dos otros senadores con el grupo a los que no le permitieron a reunirse conmigo. Y tengo entendido que el senador Chris Dodd llegó, el ex senador Chris Dodd, vino, y no se le permitió reunirse conmigo. Tengo entendido que el ex gobernador Bill Richardson vino tres veces y ellos no le permitieron reunirse conmigo.
Supe que el presidente de El Salvador vino y no se le permitió reunirse conmigo. Usted sabe, ha habido muchos otros. A la representante Karen Bass y a la representante Barbara Law se les permitió reunirse conmigo, al igual que Donna Brazile. Y las visitas fueron muy agradables.
Las visitas de varios clérigos han sido maravillosas. Y realmente me gustaría decir a todas las personas que están orando por mí -y se los he dicho- que yo se los agradezco mucho, a aquellas personas que están pensando en mí. Realmente lo aprecio. Es realmente de ayuda. Es bueno saber que no he sido olvidado y yo realmente quería expresar eso.
BLITZER: Es alentador para mí, Alan, pero me pregunto lo que usted piensa de que incluso se le permite hacer estas llamadas telefónicas fuera de Estados Unidos, no sólo a mí, sino que hablan ustedes, supongo, a su familia, a sus abogados en Estados Unidos, de vez en cuando. Eso suena muy alentador y es ciertamente un paso en la dirección correcta.
GROSS: Ha habido algunos avances positivos. Sin embargo, ha requerido una gran cantidad de peticiones. Yo fui informado sólo hace unos meses que podía llamar a quien quisiera una vez por semana. Eso no es más que un fenómeno reciente. Y ellos, el hecho de que permitan que esta llamada continúe, ya sabes, yo creo que es un signo muy positivo. Otro hecho positivo es que gobierno aquí está tratando de crear un ambiente positivo para los negocios, y está tratando de dar pasos para implementarlo. Ellos culpan a Estados Unidos por casi todo, cualquier problema que tiene Cuba, pero me opongo a eso porque el gobierno cubano es el responsable, no Estados Unidos.
BLITZER: Usted está en un hospital cubano, un hospital militar o un hospital de la policía ahora. ¿Eso es porque usted está enfermo o simplemente por razones de seguridad?
GROSS: Yo pienso que es principalmente por una situación de seguridad. Y no estoy seguro de cuál seguridad ellos tienen más preocupación. Sé que cuando me trasladaron a las instalaciones de la cárcel grande para una reunión con el Consulado de EEUU, viajamos en una caravana de cuatro vehículos con unos 15 tipos. A mi me recordó un espectáculo a lo Frank Sinatra, con celebridades. Ellos hicieron un gran espectáculo del traslado. Y ellos -ellos pusieron a estos tipos con chalecos antibalas, cascos y armas automáticas.
Yo les pregunté por qué ponían a estos tipos con cascos y chalecos y me respondieron: «Por nuestra seguridad». Pero, ¿a quién están protegiendo? «Nosotros lo estasmos protegiendo a usted». Entonces, ¿dónde está mi chaleco antibalas y mi casco? Sin embargo, mucho de eso es un espectáculo. Y no estoy seguro para quién ellos montaron el espectáculo, ya sea para su propio pueblo o -ciertamente no es para mí.
BLITZER: Sé que cuando el Papa Benedicto XVI estuvo en Cuba abordó el tema con las más altas autoridades y yo asumo que esta entrevista pudieran estar viéndola Raúl Castro o Fidel Castro, o tal vez reciban un informe después. Si usted pudiera hablar directamente con los máximos dirigentes en Cuba, ¿qué les diría?
GROSS: Yo le diría que a Raúl Castro que creo que él está tratando de hacer algunas cosas muy valientes. Creo que él mismo ha estado en la televisión nacional ante la Asamblea Nacional. Y él le dijo que un problema importante en la economía aquí es la baja productividad. Y de eso no se puede culpar a Estados Unidos. No se puede culpar a Estados Unidos. Y creo que requirió mucho coraje decir eso.
Y creo que, usted sabe, un millón y medio de personas más o menos están siendo expulsadas de los trabajos del gobierno y tienen que encontrar empleo en alguna parte. Y creo que [Raúl Castro] es una persona muy pragmática, que reconoce la necesidad de crecimiento del sector privado y el desarrollo aquí. Y él ha dicho que espera que el crecimiento del sector compense a los nuevos desempleados. No sé cuál es la tasa de desempleo en Cuba. Pero si millón y medio son despedidos de sus puestos de trabajo y sólo hay 11 millones de personas en el país, eso dice aalgo sobre un nivel de desempleo muy alto. Así que yo diría, yo le diría al presidente Castro que creo que él es valiente y aplaudo su enfoque pragmático para comenzar a tratar de crear un ambiente de negocios más positivo. Y quiero decirle además que abogaría enérgicamente ante le gobierno de Estados Unidos respecto a repalntearse el embargo sobre el sector privado en Cuba. No puedo hablar del embargo de gobierno a gobierno, no estoy en posición para hablar de eso, pero ahora hay un énfasis en el desarrollo sector privado en Cuba y creo que Estados Unidos debe apoyarlo en todo lo que pueda, quitándose del medio.
BLITZER: Y Alan, ¿cuál es su mensaje a los más altos funcionarios aquí en Washington, entre ellos el Presidente y la Secretaria de Estado?
GROSS: Un enorme agradecimiento. Creo que el Presidente Obama y la secretaria [Hillary] Clinton realmente han hecho todo lo posible para obtener mi liberación. Creo que hay otras cosas que suceden en el mundo que también están presionando a sus programas de trabajo. Pero yo tengo que decir que en cuanto a la política de EE.UU. se refiere, creo que el presidente ha sido un verdadero líder. Y creo que él ha tomado algunas decisiones muy inteligentes y sabias con respecto a Cuba y en casi todo lo demás que he tenido la oportunidad de leer en el último par de años.
BLITZER: Alguna perspectiva, algún progreso que usted pueda ver respecto a obtener su liberación?
GROSS: Ninguno.
BLITZER: ¿Tiene idea de lo que está pidiendo el gobierno cubano para intercambiarlo a usted?
GROSS: Sí, pienso que esto es completamente irrealista. Como no soy un prisionero, soy un rehén, creo que me arrestaron con la idea de intercambiarme por los Cuatro [espías cubanos presos en EEUU] -y digo cuatro porque el quinto [René González] es un rehén del gobierno cubano ahora. Hay probablemente miles y miles de prisioneros políticos en Cuba en estos momentos. Así que si ellos quieren un canje podrían cambiar cin mil de eos prisioneros por los Cinco. Creo que sería un buen trato.
BLITZER: Lo que usted está diciendo es que no necesariamente debe ser canjeado por estos Cinco, pero sí que el gobierno cubano debe intercambiar cinco mil prisioneros de sus cárceles por los Cinco. ¿Es así?
GROSS: Yo diría que cinco mil uno.
BLITZER: ¿Usted sería parte de ese acuerdo?
GROSS: Sí. Quiero decir que mi gobierno ha tratato de buscar una salida humanitaria para mi caso. Nuestro gobierno ha hecho cosas específicas, pasos positivos, para mejorar sus relaciones con Cuba. Pero Cuba ni siquera ha respondido. Las remesas benefician a cuatro millones de cubanos. Los viajes no solo benefician a los cubanoamericanos en ejercicio de su derecho a la libertad de movimiento, sino que la reunión familiar implica un sustento, un respaldo económico para la gente que vive allí. Y esos viajes tiene también un impacto sobre la economía doméstica en Cuba. Pero son sobre todo importantes para las relaciones familiares.
El Consulado de EEUU aquí [en La Habana] no tiene acceso a todos los prisioneros estadoundenses que están presos [en Cuba], pero los Cinco tienen acceso a los funcionarios cubanos, a la gente en Estados Unidos.
Y, por último, por fin, ya sabe, a uno de los cinco [espías cubanos condenados en EEUU] se le permitió visitar a su hermano en Cuba, que sufre de cáncer. Usted sabe, tengo una madre de 90 años de edad, quien tiene cáncer de pulmón inoperable. Y ella no se está poniendo más joven. No está más saludable. Y mi abogado y yo hemos escrito en más de una ocasión al gobierno de Cuba, solicitando permiso para que yo la visite.
Yo regresaría a Cuba. Usted sabe, usted me puede citar al respecto. Lo estoy diciendo en vivo. Volvería a Cuba si me dejan visitar a mi madre antes de que muera. Y no hemos recibido ninguna respuesta, ningún tipo de respuesta. A mi madre no se le permite viajar. Médicamente se le ordenó no viajar. Y el gobierno de Cuba lo sabe.
Y sin embargo ellos [el gobierno cubano] ofrecieron enviar un avión a Miami para traerla aquí. Mi madre no vive en Miami. Mi madre vive en Texas. Y no se le permite viajar. Ellos hicieron la oferta sólo después de recibir la documentación del oncólogo de mi madre de que ella no está autorizada a viajar, y luego comenzaron a hacer esa oferta de volar con ella aquí. Eso es, eso es un disparate. Yo intento controlarme para no usar una palabra más fuerte.
Pero el hecho de que Estados Unidos permitió que René González viajara aquí para ver a su hermano y que el gobierno de Cuba no haya correspondido ese gesto significa que en el tema de la reciprocidad hay mucha hipocresía.
BLITZER: ¿Algo que quieras decir a tu mamá, tu esposa, tu familia, en este momento?
GROSS: Bueno, yo hablo con mi familia cada semana. Usted sabe, yo trato de darles ánimo. Ellos tratan de darme ánimo a mí. Pero lo que quiero decir es que no tengo absolutamente nada contra el pueblo de Cuba. El pueblo de Cuba ha sido maravilloso. Es un pueblo creativo, amistoso, generoso. (…) Yo haría cualquier cosa a mi alcance por ayudar al pueblo de Cuba. Pero no tengo ningún poder en este momento. Tal vez si fuera liberado milagrosamente, pudiera trabajar en Estados Unidos tratando de mejorar el escenario de los negocios aquí.
Yo no soy un gran fan del gobierno en estos momentos.
BLITZER: Que puedo decirle...
GROSS: Yo me siento como si yo fuera un rehén. Y quiero agregar algo rápido. El presidente de la República Dominicana me dijo hace dos años [en julio de 2010], cuando me visitó: Alan, espero que se dé cuenta de que esto no es acerca de usted. Y en ese momento, yo podía entenderlo. Podía intelectualizar, que no se trataba de mí, que era un esfuerzo por parte del gobierno cubano para para expresar su desprecio a los Estados Unidos -y tratar de llevar a cabo algún tipo de intercambio.
Pero en este momento, se trata de mí, de mi familia y de mi madre. Y yo lo estoy tomando muy personal. Y que el gobierno cubano no muestre el respeto de responder oficialmente a una carta que fue presentada por mi abogado, quien trabaja para la misma empresa que representaba a Elián González, creo que es una vergüenza, es vergonzoso.
BLITZER: ¿Cuando usted fue a Cuba, Alan, ¿sabía que esto era un negocio arriesgado?
GROSS: Por supuesto que no. Usted sabe, ustedes saben, este es un lugar que trata de atraer a los turistas. Y mi comprensión era que si había algún problema con las cosas que traía aquí -que, dicho sea de paso, cualquier persona puede comprar en cualquier Best Buy o Radio Shack o en Amazon.com-, que si había algún problema en el aeropuerto, dejaba el equipo en el aeropuerto y lo llevaba de vuelta conmigo cuando me fuera.
BLITZER: Y eso fue dos …
GROSS: Ellos no pueden [inaudible] …
BLITZER: … eso fue hace dos años y medio.
GROSS: Yo nunca he tenido problemas en ningún lugar del mundo. He trabajado en todo el mundo. Nunca he estado en ningún problema. Ni siquiera puedo recordar la última vez que recibí una multa por exceso de velocidad. Y que esto me suceda a mí a esta edad es increíble. Es simplemente increíble.
BLITZER: ¿Qué edad usted tiene, Alan?
GROSS: Cumplí 63 el 2 de mayo.
BLITZER: Feliz cumpleaños con retraso.
GROSS: Gracias. Gracias. Y recomiendo el ejercicio, especialmente barras. Son muy, muy buen ejercicio, Wolf.
BLITZER: Bueno, al menos tienes un poco de sentido del humor, a pesar de todo lo que he pasado. Alan, vamos a permanecer en estrecho contacto. Buena suerte. Y, sabes, vamos a ver qué pasa.
GROSS: Muchas gracias.
BLITZER: Adiós.
GROSS: Adiós.
Traducción: CaféFuerte
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