
Por Enrique Pineda Barnet
En mi memoria y en mi corazón hay un bello espacio para Alberto Roldán, desde los años de CMQ Televisión hasta su memorable filme La Ausencia, de grata nostalgia poética.
La pérdida de Alberto Roldán (1933-2014), quien acaba de fallecer en Miami, no debe quedar oculta en la historia del cine cubano.
Lo admiré como ser humano: inteligente, culto, sobrio y extremadamente modesto. Casualmente, cuando hice mi primer programa dramático en CMQ Televisión, A las 9 y Media en Punto, con Leila Fraga y Santiago Rios, dirigido por Ernesto Casas y guión mío, el musicalizador del programa fue Roldán, En esa ocasión eligió para mí el tema “Someone to Watch Over Me”, que para siempre me ha acompañado.
Admiré sus criterios musicales, y luego coincidimos en las apreciaciones sobre la nueva ola francesa y su guión de La Ausencia (1968), que era un poema de nostalgia, dolor, desprendimiento.
Sus documentales todos fueron búsquedas inteligentes, con mirada personal. Cuando decidió su partida definitiva a Estados Unidos, casi inmediatamente después de haber regresado de un viaje desde allá, me admiró su franqueza para presentar esa decisión frontalmente a la dirección del ICAIC.
Fue bochornoso el castigo a su frontalidad. Siempre le he admirado y querido como amigo y como creador.
La Habana, 17 de septiembre de 2014
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