
El físico nuclear Fidel Angel Castro Díaz-Balart, popularmente conocido como Fidelito, recibió el título de Doctor Honoris Causa, el primero que otorga el Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (INSTEC) a un científico cubano en sus 25 años de existencia.
El primogénito de Fidel Castro recibió el título honorífico en una ceremonia celebrada este sábado en el Aula Magna del Colegio Universitario de San Gerónimo en La Habana, y -según los elogios de la prensa oficial- “cargada de deslumbrantes ideas sobre el complejo debate que tiene lugar hoy en torno al desarrollo de la energía nuclear”.
En sus palabras de recibimiento, Castro Díaz-Balart exaltó a todos aquellos que no se han desanimado en el camino al futuro, y mencionó especialmente a su anciano padre “por su obra educacional y científica, por su visión de futuro y sus enseñanzas de que un mundo mejor es posible”.
En la resolución dada a conocer por la Dra. Bárbara Garea Moreda, rectora del INSTEC, se resaltó “destacada obra científica en la Física Nuclear, campo cuyo desarrollo en Cuba está íntimamente ligado a su liderazgo científico, profesional y personal, con resultados relevantes, reconocidos a nivel nacional e internacional”.
El documento agregó que Castro Díaz-Balart ”ha desarrollado una amplia actividad en la organización de la ciencia y la tecnología en el país, siendo capaz de combinar la actividad práctica con aportes teóricos, con resultados palpables en la rama nuclear y más recientemente en las nanociencias y las nanotecnologías”.
Las palabras de presentación del Doctorado Honoris Causa fueron de un discípulo suyo, el doctor Oscar Rodríguez Hoyo, formado por el propio Castro Díaz-Balart.
El estudiante José Raúl
En la actualidad, Castro Díaz-Balart, de 62 años, es asesor científico del Consejo de Estado y miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba. A finales de los años 60 se trasladó a Unión Soviética para estudiar en la prestigiosa escuela de Física Nuclear de la Universidad Lomonosov de Moscú y el Instituto Kurchatov de Energía Atómica, uno de los principales centros de investigaciones atómicas de Rusia.
Sus colegas de estudios universitarios lo conocen como José Raúl, nombre que usó durante su estancia en la Unión Soviética para que no fuera identificado como el hijo de Fidel Castro.
Tras su regreso a Cuba, fue el promotor de la creación de los preuniversitarios de ciencias exactas en 1980.
De 1980 a 1992 fungió como secretario ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica de Cuba y estuvo a cargo de la fracasada planta electronuclear de Juraguá, en Cienfuegos, un proyecto que colapsó con el desastre de la central de Chernobyl y el posterior desmembramiento de la Unión Soviética en 1991.
Tiene 11 libros publicados, posee la Orden Nacional Kurchatov de Rusia y es Profesor Emérito de la Universidad de Kioto, Japón.
En el 2005, estuvo entre los 12 científicos reunidos por el organismo de la Energía Atómica de Naciones Unidas en la Conferencia Mundial en ocasión del Año Internacional de la Física por el centenario de Albert Einstein.
Sobre el fin de la especie
Castro Díaz-Balart pronunció una conferencia magistral que la cronista oficial reseñó como “un fascinante recorrido por la Física moderna”.
Según el laureado, la responsabilidad del científico estaría en hacer prevalecer la justicia en el debate entre ética y desarrollo tecnológico y advirtió de “los terribles riesgos que se abren en la perspectiva de la explotación del contaminante gas de exquisto y otras búsquedas de energía que podrían acelerar el acercamiento al fin de la especie”, un tema sobre el que su padre suele volver con insistencia en las llamadas “reflexiones”.
La ceremonia marcó el primer acto público de los recién estrenados ministros Elba Rosa Pérez Montoya y Rodolfo Alarcón Ortíz, nombrados el viernes al frente de las carteras de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y Educación Superior, respectivamente.
De los dirigentes históricos solo asistió al acto Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano.
Castro Díaz-Balart está casado con Maria Victoria Barreiro. Tiene dos hijos de un matrimonio anterior con la rusa Olga Smirnova: Fidel Antonio Castro Smirnova y Mirta Maria Castro Smirnova.
Su madre, Mirta Díaz-Balart, de 83 años, pasa largas temporadas en La Habana desde hace cinco años, aunque mantiene residencia en Madrid. Su segundo esposo, Emilio Núñez Blanco, falleció en el 2006. De esta relación, Fidelito tiene dos hermanas: Mirta Núñez Díaz-Balart y America Silvia Núñez Díaz-Balart.