
Cuba afirmó que la petición de sectores políticos en Chile para esclarecer el asesinato del senador Jaime Guzmán sólo ha conseguido poner al gobierno de Sebastián Piñera en una «siituación extremadamente incómoda» como anfitrión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea.
Según el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, durante el encuentro que sostuvieron por una hora Piñera y el gobernante cubano Raúl Castro, en la noche del pasado sábado, «se intercambió, muy respetuosamente, sobre el tema» de la solicitud de información respecto a Guzmán, asesinado por miembros del Movimiento Patrótico «Manuel Rodríguez» en 1991.
«En esta reunión no se entregó ni se recibió ningún documento ni información específica. Solo estuvo el ofrecimiento por parte del mandatario chileno, de dirigirse a las autoridades cubanas por los canales establecidos para ello, que son los diplomáticos o judiciales… El gobierno cubano queda en espera de esa información que será considerada por las autoridades judiciales de nuestro país», dijo Rodríguez Parrilla en declaraciones a la prensa en Santiago de Chile.
El canciller cubano trató de restarle importancia a lo que consideró una «campaña de hostilidad contra Cuba», orquestada por miembros del partido de gobierno, Unión Demócrata Independiente (UDI).
Hablando de la guerrilla
Es más, dio a entender que en la reunión de ambos presidentes se habló más de la etapa insurreccional de la revolución cubana que del caso de Guzmán.
«La reunión fue fascinante porque se dedicó mucho tiempo a hablar de la etapa insurreccional de la revolución cubana, de los sucesos del Moncada [1953], del desembarco del yate Granma [1956], de la lucha en la Sierra Maestra, sobre lo cual nuestros interlocutores mostraron un conocimiento sorprendente», apuntó Rodríguez Parrilla.
Este domingo Piñera había sido enfático durante una conferencia de prensa tras la clausura de la Cumbre de CELAC, que pasó a Cuba la presidencia Pro Tempore de la organización.
“Ayer tuve oportunidad de pedirle de forma firme y clara que los asesinos del senador, como los asesinos de cualquier chileno en territorio chileno, puedan ser juzgados por nuestros tribunales de justicia”, dijo Piñera, quien agregó que Castro “se comprometió a estudiar los antecedentes y entregar su mejor colaboración”.
Piñera señaló que las investigaciones realizadas han entregado indicios que muestran que en Cuba pudieran estar «personas involucradas” en el asesinato de Guzmán.
Pero según Rodríguez Parrilla «el presidente Piñera explicó que lo que hacen los medios chilenos y el partido político, no es un asunto del gobierno».
La UDI pide explicaciones por la supuesta protección brindada en Cuba a Raúl Escobar Poblete, supuesto autor material del asesinato, y otros tres miembros del MPMR vinculados al asesinato: Ricardo Palma Salamanca, Marcela Mardones Rojas y Juan Gutiérrez Fischmann, quien tiene una hija con Mariela Castro Espín.
En el despacho de Allende
«Nosotros también tendríamos problemas de carácter bilateral que plantear y nos abstenemos de hacerlo», dijo Rodríguez Parrilla en aparente alusión al empresario chileno Max Marambio, condenado a 20 años de cárcel en la isla y reclamado por las autoridades cubanas.
Raúl Castro no se ha referido públicamente al tema de Guzmán, a quien el diario Granma califica este lunes de «líder de la dictadura militar chilena», con el general Augusto Pinochet al frente.
Este domingo, la despedida de Raúl Castro de Santiago de Chile fue bien simbólica de sus credos políticos e ideológicos, y de sus aliados actuales.
El gobernante cubano se fue a visitar el despacho del presidente Salvador Allende, acompañado por el vicepresidente ejecutivo venezolano Nicolás Maduro.
Al llegar frente al sillón del Palacio de La Moneda donde Allende fue encontrado muerto el 11 de septiembre de 1973, Castro, Maduro y sus acompañantes tributaron un minuto de silencio en homenaje al presidente constitucional chileno, destituido por la junta militar que respaldaba Guzmán.
En el homenaje a Allende estaba la plana mayor venezolana encabezada por el canciller Elías Jaua; el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas; la Procuradora General, Cilia Flores; y la almiranta Carmen Teresa Meléndez.
Un cierre fecundo, claro y parabólico sobre lo que puede esperarse de la CELAC en el año que transcurre, y de lo que podrá obtenerse como «información relevante» en el caso del senador Guzmán.
Desencuentro de Angela Merker y Raúl Castro en la Cumbre de CELAC:
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