Ofelia Acevedo: Eramos una familia muy feliz

Ofelia Acevedo y Oswaldo Payá en la sala de su hogar en la barriada del Cerro, en La Habana.
Ofelia Acevedo y Oswaldo Payá en la sala de su hogar en la barriada del Cerro, en La Habana.
Por Daniel Benítez

A un año de la muerte del disidente Oswaldo Payá Sardiñas, su viuda Ofelia Acevedo recuerda con los ojos llenos de lágrimas la persistencia de una familia que batalló unida por la felicidad en Cuba, imponiéndose a todos los tropiezos, a todas las trampas que les tendió incesantemente el gobierno.

“Eramos una familia feliz, muy feliz… si fueron capaces de hacernos eso a nosotros, si fueron capaces de matarlos a ellos, de qué no serán capaces, qué no pueden haber hecho ya», manifestó Acevedo, sin poder ocultar el sufrimiento que la embarga.

Al conmemorarse este 22 de julio el primer aniversario de la muerte de Payá junto al activista Harold Cepero, sus seres más allegados continúan buscando apoyo de la comunidad internacional para abrir una investigación independiente que permita esclarecer las causas que provocaron el accidente de tránsito que les costó la vida a ambos opositores en una carretera de Bayamo, en el oriente de la isla.

Denuncia ante el mundo

Acevedo comentó que el caso ya fue presentado ante la Organización de Naciones Unidas y el Parlamento Europeo, con favorable acogida, y se encuentra actualmente en tramitación. No obstante, fustigó que muchos gobiernos y organizaciones muestran aún su hipocresía, congraciándose con el régimen de La Habana.

«Hay muchos detalles que todavía no están aclarados como, por ejemplo, por qué los tres sobrevivientes llegaron al hospital de manera independiente y no juntos si los tres chocaron en el mismo sitio, o por qué nunca permitieron ver a Harold, que sí llegó vivo al hospital», afirma la mujer, exiliada con su familia en Miami desde el pasado 6 de junio.

Incluso la familia pone en duda de que el accidente fuera en la zona descrita por las autoridades.

«Quizás fue mucho antes, pero claro, los agentes de la Seguridad siempre quisieron vender la imagen de que [Angel] Carromero [el político español al volante] iba a exceso de velocidad, que hicieron muchas paradas, que recorrieron en ocho horas cientos de kilómetros… Todo eso es una mentira», afirmó Acevedo.

Las circunstancias que rodearon el accidente la tarde del domingo 22 de julio del 2012 todavía son objeto de cuestionamiento y dudas. Los mensajes de texto enviados por Carromero y el político sueco Aron Modig, quien viajaba también en el auto, dejan una cadena de interrogantes sobre lo sucedido aquel fatídico día.

Saber la verdad

“La única manera de saber la verdad es una investigación internacional independiente, porque ninguna investigación en Cuba es independiente a los designios oficialistas»,  aseveró.

Acevedo reflexionó sobre su actual residencia en el sur de la Florida, la cual calificó de extraña, porque hasta el fatal desenlace ella tenía su vida y su proyecto de lucha junto a Payá en Cuba. Al faltarle, no tuvo otra alternativa que salir del país, agobiada por la presión que sentían sobre ellos y sobre otros miembros del Movimiento Cristiano Liberación (MCL).

«Estoy aquí junto a mis hijos para continuar la lucha, cumpliendo además una petición de Oswaldo. No era primera vez que tenía un accidente. Un mes antes del que le provocó la muerte íbamos por la Calzada del Cerro y fuimos embestidos con tal fuerza por otro auto que el nuestro, un van Volswagen, se volteó y cayó justo en la otra senda frente a una parada de ómnibus, por suerte no venía ningún vehículo, si no hubiese sido fatal», expresó.

Actualmente, insistió, existe una fuerte represión gubernamental contra integrantes del MCL dentro de Cuba. A los hostigamientos y amenazas se suman acciones adicionales contra los que se buscan la vida como cuentapropistas, mediante controles e impuestos para asfixiarlos.

«Es una situación desesperante», comentó Acevedo.

¿Homicidio involuntario?

El accidente automovilístico en el que perdieron la vida Payá y Cepero conmocionó a la opinión pública internacional. Payá, promotor del Proyecto Varela y líder de una de las más activas y nutridas organizaciones de la disidencia interna, alcanzó el Premio Sajarov del Parlamento Europeo en el 2002 y fue nominado en varias ocasiones al Premio Nobel de la Paz.

El auto donde viajaba iba conducido por el político español Angel Carromero, quien fue condenado a cuatro años de cárcel por un tribunal cubano por delito de homicidio involuntario. Tras su traslado a Madrid, se encuentra bajo libertad supervisada y ha mostrado disposición a colaborar con una investigación independiente para esclarecer los hechos.

Los hijos de Payá fueron impedidos de acceder a las sesiones del juicio, celebrado en el tribunal provincial de Bayamo. La familia rechaza la versión gubernamental de que lo ocurrido fue a causa de un accidente.

Acevedo y sus tres hijos aguardan en Miami. Entre los planes inmediatos figura la publicación de un libro que Payá terminó antes de morir, una suerte de testamento político sobre el presente y el futuro de Cuba.

La familia Payá y el Movimiento Cristiano Liberación invitan a acompañarlos en la celebración eucarística en memoria de Oswaldo Payá y Harold Cepero que presidirá el Rector de la Ermita de la Caridad, el Presbítero Juan Rumín, este lunes 22 de julio, en la Ermita, en Coconut Grove, a las 8 p.m.

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